El presidente Donald Trump se ve arrastrado a una guerra que está resultando más difícil de controlar a pesar de sus mensajes triunfalistas y sus objetivos cumplidos. Tras cinco semanas de conflicto con Irán, no hay un desenlace claro, ni una vía diplomática visible, y cada vez hay más indicios de que la situación se está saliendo del alcance inicial establecido por Washington. Este viernes, Teherán ha rechazado públicamente una propuesta estadounidense de alto el fuego temporal. Los ayatolás insisten en un cese permanente de las hostilidades y en indemnizaciones. La confianza entre ambas partes es nula, según las autoridades iraníes.
Mientras tanto, el coste militar, político y financiero de la guerra va en aumento. Trump ha solicitado un presupuesto récord de 1,5 billones de dólares para el Pentágono, lo que supone un aumento del 42%. La petición ha tenido lugar el mismo día en que un caza estadounidense F-15E fue derribado sobre el sur de Irán. Un miembro de la tripulación ha sido rescatado por las fuerzas estadounidenses y se encuentra con vida. El segundo sigue desaparecido y las operaciones de búsqueda continúan.
Irán ofrece recompensas
Según informa la prensa estadounidense este tipo de caza suele ser pilotado por dos personas: un piloto y un oficial de sistemas de armas. Mientras uno de ellos está a salvo, el otro podría seguir dentro de territorio iraní. Es más, los medios estatales del régimen de los ayatolás han ofrecido una recompensa y han instado a los civiles a buscar y entregar a cualquier superviviente. Un gobernador provincial lo cuantificó: diez mil millones de tumanes, unos 76.000 dólares, por el “piloto estadounidense criminal”. Washington debe hallarle antes.

Las operaciones de rescate de este tipo, en lo profundo de territorio disputado, contra un adversario estatal, se encuentran entre las misiones más complejas que puede emprender el Ejército estadounidense. El hecho de que ya se haya rescatado a uno de los tripulantes sugiere una operación de alto riesgo y ejecutada con precisión. Según informa la CNN, Israel ha pospuesto los ataques previstos contra Irán para no interferir en los esfuerzos de búsqueda y rescate de Estados Unidos.
Para complicar aún más las cosas, se produjo casi simultáneamente un segundo incidente con una aeronave estadounidense. Un avión de ataque A-10 Warthog se estrelló cerca del estrecho de Ormuz, y su único piloto fue rescatado sano y salvo. Las autoridades han dado pocos detalles, entre ellos si el accidente estuvo relacionado con el combate. La proximidad temporal con el derribo del F-15E aumenta la sensación de tensión operativa en una región donde Irán ha demostrado su capacidad para disputar el espacio aéreo e imponer costes.
Una capacidad de resistencia no anticipada
Este es precisamente el tipo de presión asimétrica que Teherán ha cultivado. Como señaló Lena Georgeault, experta en relaciones internacionales, a Artículo14, “la capacidad de resistencia iraní es mayor de lo que Washington e Israel habían anticipado. No porque Irán pueda ganar en términos convencionales, sino porque ha sabido convertir su inferioridad militar en una estrategia de desgaste y encarecimiento del conflicto”.

Para el presidente Trump, que ha sido informado del incidente, el episodio afecta al núcleo de su estrategia hacia Irán. La Administración ha planteado la campaña en términos de presión e influencia, combinando la acción militar con exigencias que Teherán ha rechazado hasta ahora.
Irán, por su parte, se ha hecho con el control del discurso. Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento (y supuesto interlocutor con Washington) se burló de la campaña estadounidense calificándola de “guerra sin estrategia”, reducida ahora a una búsqueda de pilotos desaparecidos.
After defeating Iran 37 times in a row, this brilliant no-strategy war they started has now been downgraded from “regime change” to “Hey! Can anyone find our pilots? Please?🥺”
Wow. What incredible progress. Absolute geniuses.
— محمدباقر قالیباف | MB Ghalibaf (@mb_ghalibaf) April 3, 2026
“Después de derrotar a Irán 37 veces seguidas, esta brillante guerra sin estrategia que iniciaron ha pasado de ser un «cambio de régimen» a un «¡Eh! ¿Alguien puede encontrar a nuestros pilotos? ¿Por favor? Vaya. Qué avance tan increíble. Son unos auténticos genios“, indicó Ghalibaf.
