La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viajará este fin de semana a Groenlandia con una importante oferta económica para reforzar la presencia de Bruselas en el Ártico. La visita, prevista para los días 6 y 7 de septiembre, llega en un momento de creciente competición internacional por la región y después de que Donald Trump haya situado repetidamente a la isla en el centro de sus ambiciones territoriales.
Según ha adelantado Financial Times, Von der Leyen aprovechará su estancia en Nuuk para anunciar 200 millones de euros adicionales para 2026 y 2027. Los fondos estarán destinados, entre otros ámbitos, al desarrollo de materias primas críticas, energías renovables, conexiones por satélite, cables submarinos y centros de datos. Una parte también irá dirigida a reforzar la capacidad administrativa de las instituciones groenlandesas.
La cantidad se suma a los 225 millones de euros que la Unión Europea ya había reservado para Groenlandia dentro del presupuesto comunitario correspondiente al periodo 2021-2027. Bruselas pretende además elevar considerablemente su aportación durante el siguiente marco financiero. De acuerdo con el diario británico, la asignación para el periodo 2028-2034 podría alcanzar los 530 millones, aunque la cifra definitiva dependerá de las negociaciones presupuestarias entre los Veintisiete.

Europa mira hacia el norte
La agenda de Von der Leyen refleja hasta qué punto el Ártico ha dejado de ser una cuestión periférica para Europa. La presidenta de la Comisión se reunirá con el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y con la jefa del Gobierno danés, Mette Frederiksen. También mantendrá un encuentro con el primer ministro de las Islas Feroe, Beinir Johannesen.
Groenlandia cuenta con un amplio grado de autonomía, pero continúa integrada en el Reino de Dinamarca, que conserva competencias fundamentales en política exterior, defensa y seguridad. La isla, sin embargo, no pertenece a la Unión Europea. Su situación geográfica, sus recursos naturales y su posición entre América del Norte y Europa han aumentado considerablemente su relevancia estratégica.
El domingo, Von der Leyen recorrerá en barco parte de la capa de hielo groenlandesa acompañada por Nielsen y Frederiksen. El lunes, los tres dirigentes participarán en la puesta en marcha de un proyecto para mejorar la conectividad por satélite en las instalaciones de la compañía Tusass. Después firmarán una nueva declaración conjunta entre la UE, Groenlandia y Dinamarca con la que pretenden actualizar y ampliar su cooperación.
Bruselas prepara además una revisión de su política para el Ártico, que deberá responder tanto a las transformaciones geopolíticas como a las nuevas necesidades de seguridad, conectividad y desarrollo económico. La Comisión quiere que sus inversiones en la zona estén cada vez más relacionadas con la resiliencia de las comunidades locales y con los intereses estratégicos europeos.

La sombra de Trump
El viaje resulta especialmente significativo por las reiteradas pretensiones de Donald Trump sobre Groenlandia. El presidente estadounidense recuperó a finales de 2024 y comienzos de 2025 una idea que ya había planteado durante su primer mandato: conseguir el control de la isla. Desde su regreso a la Casa Blanca ha justificado ese interés por razones de seguridad nacional y llegó a negarse a descartar el empleo de la fuerza.
Las autoridades de Groenlandia y Dinamarca han rechazado esas aspiraciones, mientras que la UE ha insistido en que corresponde a los propios groenlandeses decidir su futuro. Frente a Washington, Bruselas busca presentarse como un socio estable y dispuesto a invertir a largo plazo, en un territorio de apenas 57.000 habitantes que aspira a desarrollar su economía y reducir su dependencia de las transferencias procedentes de Dinamarca.
El desembarco económico europeo también llega en un momento delicado para la estrategia comunitaria en el norte. Islandia rechazó hace apenas unos días en referéndum reabrir las negociaciones para incorporarse a la Unión Europea, pese a que la incertidumbre sobre la política estadounidense había reactivado el debate sobre su relación con Bruselas.
Von der Leyen regresa así a Groenlandia dos años y medio después de su visita de marzo de 2024 y tras la posterior apertura de una oficina de la UE en Nuuk.

