Opinión

8M y el borrado de las mujeres

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Hace más de cuatro siglos Caravaggio iluminó a mujeres que estaban en la sombra -las de más allá de los márgenes, anuladas, cosificadas- y las convirtió en protagonistas absolutas de sus mejores obras. Sobre todo, a Fillide Melandroni y Anna Bianchini, mujeres prostituidas e invisibilizadas a las que quiso recordar que nunca habían perdido su dignidad. Cuando Anna murió ahogada, justo después de que su cuerpo fuera rescatado de las fauces del Tíber, Caravaggio la hizo inmortal. Ella es María en La dormición de la Virgen; rodeada por los gestos trágicos de un puñado de hombres elevados a Santos pero igualmente despreciados.

A la luz de Caravaggio, estas mujeres empezaron a existir para los demás. A ser, por primera vez, tenidas en cuenta. A formar parte de algo bello y bueno. A ser visibles y reconocibles. Ahí están, en esos cuadros, para siempre; igual que ahora, por fin, empezamos a desempolvar y reivindicar el papel olvidado de las mujeres en el arte como pintoras, mecenas o coleccionistas. Cuando estudié mi carrera, no hace tanto, no aparecían en los libros ni Sofonisba Anguisola, ni Clara Peters ni Lavinia Fontana -todas enormes pintoras- y lo único que se decía de Artemisia Gentileschi era que había sido víctima de una violación.

A la luz de Caravaggio, el 8 de marzo nos recuerda cuánto ha costado llegar hasta aquí; lo arduo que ha sido para las mujeres lograr dejar atrás las zonas oscuras y lo que aún falta para alcanzar una igualdad real, sobre todo en rincones como Irán o Cuba donde han vuelto a ser ellas las que han dicho ¡basta! Y esta fecha señalada nos sitúa también frente al cinismo obsceno, nauseabundo, de una izquierda que traiciona a las mujeres tantas veces como se proclama feminista.

Sí, con un gobierno que se dice “de progreso” estamos volviendo, tanto tiempo después de Caravaggio, a la invisibilización y a las tinieblas; al borrado físico y jurídico de las mujeres.

Este gobierno apuntala el borrado físico de las mujeres cuando, con argumentos falsarios y cobardes, se ha opuesto a todas las iniciativas para la prohibición del burka y el niqab. Prefieren el bando de los sátrapas que ahorcan homosexuales o lapidan a mujeres que quieren ser libres. Están amparando, como ellos, que las mujeres vivan encarceladas y sometidas detrás de un trapo asfixiante, denigrante. Están refrendando la aniquilación de la identidad y la libertad individual de cada una de esas mujeres y su absoluta exclusión de la vida pública.

Y este gobierno es el que ha procedido, también, al borrado jurídico de las mujeres con la mal llamada “ley trans”. Mal llamada, sí, porque esa denominación pone en el foco, de forma injusta, a las personas objeto de la ley, y no a quienes han legislado de forma absolutamente irresponsable y negligente. Hemos visto cómo, al amparo de los artículos 43 y 44 de esa ley -donde se pervierte la “autodeterminación de género”-, los derechos de las mujeres se difuminan, se desdibujan, se pierden. Ya no hay delimitación de la identidad ni espacios seguros para ellas. Tampoco en los cuarteles y en las prisiones. Lo hemos visto en las estadísticas de violencia de género, gravemente distorsionadas por la proliferación de violaciones con penetración a cargo de quienes se dicen “mujeres”, o en casos de individuos que se declaran tal para, de forma preventiva, evitar condenas por agresiones machistas; lo hemos visto en las competiciones deportivas y lo vemos, incluso, entre hombres que arguyen una sobrevenida condición de “mujer” en litigios por custodia de los hijos.

Han perpetrado una anulación de facto de los derechos de las mujeres que no es tan rara si reparamos en quiénes son: Ábalos, el que con el dinero de todos y TODAS coloca a mujeres prostituidas en empresas públicas; el gurú Salazar, que presuntamente veja y acosa a sus subordinadas de Ferraz y Moncloa; el DAO, policía en jefe denunciado por violar a una inspectora. Y Sánchez, el capo que lanzó su carrera política con lo que parece que obtenían otros del insoportable negocio de la prostitución. ¡Lucrándose de la prostitución! ¿Cómo no se van a ahogar en sus contradicciones?

Paco Salazar en la comisión de investigación del caso Koldo del Senado
EFE/ Borja Sánchez-Trillo

Lo veremos una vez más ahora que en el Partido Popular estamos a punto de poner en marcha una batería legislativa contra el borrado de las mujeres -borrado físico y borrado jurídico- en la que cada cual volverá a dar su medida si es que la presidenta Armengol, utilizada igual que Ana Redondo por Sánchez, lo permite. Quién milita en las tinieblas y quién está del lado de la luz.

De las que no hay duda alguna sobre que están bajo la luz verdadera y en el lado correcto de la historia, son todas esas mujeres que ponen su cuerpo para alcanzar la libertad. En Venezuela. En Cuba. En Irán. Aquellas que desde hace décadas recorren las calles del mundo para defender lo que es suyo: la libertad y el derecho a ser lo que quieran siempre que quieran. Madres, abuelas, hermanas e hijas que nos han traído hasta aquí y que no van a parar hasta conseguir su propósito: hacer de este mundo un lugar mejor.

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