Hace dos años, mi hijo me enseñó a un grupo de Granada que tenía encandilada a su pandilla. Se llamaba La Plazuela y había sacado un disco llamado ‘Roneo Fun Club’ que lo estaba petando. La música, con una vena aflamencada, mantenía la raíz andaluza y la filtraba por sonidos electrónicos, dando como resultado una melodía y unas letras que se convirtieron en un éxito. Además de su tema más conocido, ‘Péiname Juana’, el disco tenía otras pistas memorables como ‘Realejo Beach’, ‘La Primerica Helá’ o ‘El lao de la pena’.
Esta última rola es la que le ha puesto banda sonora al spot de campaña de Adelante Andalucía para las elecciones del próximo 17 de mayo. Una pieza audiovisual sencilla, directa y eficaz, hecha desde Andalucía para Andalucía, en la que los músicos son andaluces, la voz que locuta es andaluza, y la actriz que lo protagoniza es andaluza. La formación que representa José Ignacio García le ha cogido muy bien el pulso al momento y está realizando, desde el punto de vista comunicativo, la campaña más inteligente y solvente de todas.
Y lo está consiguiendo no solo por la frescura que transmite, sino por la valentía de alejarse de los tópicos que se ha autoimpuesto el progresismo contemporáneo para cambiar las tornas de ese carácter victimista que acaba redundando en lo aburrido. Es cierto que es el único partido que está exento de mochilas, pero también es el único que está siendo capaz de trazar un camino propio, de desvincularse de las cadenas de esa izquierda a la izquierda sin autonomía, atrapada en el cínico oportunismo de la comparsa, domesticada por un socialismo que le ha extirpado la rebeldía para convertirlo en un mero acompañamiento.
José Ignacio García, que se ha destapado como el candidato revelación, pero que lleva una legislatura entera picando piedra con una gran labor de oposición en el Parlamento andaluz, es un cabeza de cartel que está sabiendo exprimir al máximo su trabajo. Los ejes del discurso y los temas que está eligiendo nos revelan un trabajo muy bien engrasado. De los comedores escolares, a la falta de plazas en la FP pública. De la defensa cerrada de la Sanidad a la confrontación con una izquierda central que agravia a Andalucía, teniendo claro que la legitimidad de sus críticas está en no casarse con nadie.
Sin embargo, todo su discurso confluye en una idea que soltó en uno de sus primeros actos de campaña en la Feria de Abril de Sevilla y que luego remarcó en su minuto de oro en el debate del pasado domingo: ‘La izquierda alegre’ y ‘El derecho a la alegría’. Esta es la clave de bóveda de su discurso, esta es la innovación. En una época en la que la izquierda y el progresismo se han convertido en una suerte de Señorita Rottenmeier, alguien por fin ha decidido salirse de esa espiral de resentimiento y estulticia que, lejos de reivindicar una superioridad moral, lo que hace es causar un rechazo sideral.
Las personas normales están hartas del tonito aleccionador y paternalista de una izquierda que sin darse cuenta le ha cedido a la derecha ese cariz punki y divertido que trae la felicidad. De ahí que esté acertando García a fuerza de alejarse de toda esa teórica alarmista y cabreada del clan Galapagar. Porque ante el hartazgo, la ilusión es una emoción mucho más sugerente que el pataleo. Son los únicos que están diciendo cosas nuevas, son los únicos que están aportando una visión obrerista pujante de verdad, en la que no condenan al proletariado a ser un soldado del enfado, sino a ser un heredero de lo que le están privando.
El otro día, en una de sus entrevistas, García daba un titular muy interesante, en el que venía a decir que hay muchos jóvenes que se estaban planteando votar opciones tan dispares como Vox o Adelante Andalucía. Y aunque suene a tontería, no lo es. Porque están entrando a competir en los mismos caladeros de gente que busca explicaciones, y algo que les haga vibrar. Ellos han elegido vibrar en positivo, levantar la bandera de Andalucía con una rebeldía sonriente, que no riñe, que anima, que no se postra, que se levanta. Mucho ojo, porque con el PSOE diciendo que los andaluces se levantan del sofá, esta formación puede seguir rascando votos. Porque los andaluces nunca han sido de estar en el lao de la pena. Y si hay alguien que desde la izquierda les abre las puertas de la alegría…
