Opinión

Mujeres: las más afectadas por las olas de calor en las ciudades

El calor afecta más a las mujeres por motivos como la dificultad para sudar.
El calor afecta más a las mujeres por motivos como la dificultad para sudar.
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Esta semana, en plena ola de calor, acompañé a mi padre al hospital cuando el termómetro marcaba 40 grados y en el camino me di cuenta de algo en lo que nunca había reparado: la mayoría de las personas que caminaban por el asfalto abrasador, eran mujeres. Una venía de recoger a los niños del campamento de verano, otra iba cargada con bolsas del súper, otra empujaba una silla de ruedas, una madre y su hija me preguntaron cómo llegar al mismo hospital y muchas caminaban con prisa, como si estuviesen resolviendo tareas muy concretas. 

Esta escena me suscitó muchas preguntas ¿Quién sale a caminar a las 15:00 h o espera un autobús a las 16:00 h, cuando el sol castiga cualquier forma de vida? ¿Quién va a la farmacia o al supermercado, aunque el termómetro mismo se haya quedado sin dígitos? ¿Quién se cruza un barrio entero empujando un carrito de bebé cuando solo se oye a las chicharras? Pensé que la mayoría de las personas que estaban en ese momento en la calle lo hacían por obligación, bien porque su trabajo dependía de ello o bien porque estaban realizando alguna tarea de cuidados. 

Mujeres y hombres hacemos trayectos distintos

Aunque hombres y mujeres ocupamos en la misma proporción el espacio urbano, no lo hacemos de la misma manera ni durante los mismos horarios. Mientras que ellos realizan más trayectos simples (casa-trabajo-casa) nosotras intercalamos nuestros destinos con las tareas de cuidados (casa-colegio-farmacia-trabajo-supermercado-colegio-casa). A esto se le llama trip chaining o trayectos encadenados. Algo que no surge por propia voluntad sino porque culturalmente se ha atribuido a las mujeres la misión de cuidar. 

Ola de calor para el lunes 20 de julio de 2026 - Sociedad
Mapa con la previsión de calor para el lunes 20 de julio de 2026.
Meteored

Es España, precisamente, donde surge el término “movilidad del cuidado” por la arquitecta urbanista Inés Sánchez de Madariaga, quien cuestiona que los modelos de ciudades pensados para favorecer únicamente la productividad material (trabajadores que van a su oficina) no tienen en cuenta los viajes que se realizan para cuidar: compras, acompañamientos y gestiones. En sus estudios sobre la ciudad de Madrid, afirma que este tipo de viajes encadenados está más asociado a las mujeres y que las políticas de diseño y transporte urbano los han ignorado. 

Pero además hay otro dato relevante: el horario. No es lo mismo salir a las 8:00 am para ir al trabajo en coche y con el aire acondicionado, que caminar a paso lento y sin un atisbo de sombra a las 13:00 pm para acompañar a un familiar a una cita médica. Cuando se declara una alerta por altas temperaturas, el horario al que sales a la calle importa. Las encuestas de movilidad de la mayoría de ciudades europeas demuestran que las mujeres realizan más trayectos en las horas de mayor temperatura, coincidiendo con la entrada y salida de los colegios, compras cotidianas, acompañamiento a centros de salud y diversas gestiones domésticas. Sin embargo, los hombres realizan más desplazamientos en las horas ligadas al trabajo remunerado y también al anochecer, cuando hace menos calor. En este caso la presencia de mujeres en la calle disminuye al percibir una menor seguridad para ellas y se autolimitan en el uso del espacio urbano, evitando algunas zonas como parques y áreas poco transitadas. 

Planes urbanísticos que protejan los cuidados

La mayoría de los planes para combatir las olas de calor hablan de árboles, de refugios climáticos con “siestarios” y guarderías de plantas o ventiladores con bruma de agua para los turistas en las terrazas. Pero casi ninguno se plantea quién utiliza la ciudad y a qué horas lo hace. Si las franjas de más calor coinciden con las tareas de cuidados habrá que pensar en instalar bancos (que no abrasen el culo) para descansar, en disponer más fuentes de agua, aumentar el flujo de autobuses en horas que no son punta y proteger determinadas vías peatonales. E incluso, desde el sector servicios, reorganizar o ampliar los horarios de atención sanitaria, facilitar el medicamento a domicilio a las personas mayores y flexibilizar los horarios de actividades infantiles.

Son infraestructuras que parecen pequeñas, pero supondrían un gran alivio para las mujeres que utilizan la ciudad cuando las temperaturas son inhumanas. Una ciudad diseñada para favorecer los cuidados es una ciudad mejor preparada para el cambio climático.

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