El sector de los seguros de vida en España está experimentando un cambio relevante en los últimos años. Según el último informe El Comprador del Seguro de Vida. Estadística año 2025, elaborado por ICEA, las mujeres han superado a los hombres en capital medio protegido en seguros de Vida Riesgo.
En 2025, el capital medio asegurado por las mujeres en este tipo de seguros se situó en 64.400 euros, superando los 59.934 euros registrados por los varones. Estas cifras reflejan una transformación en la percepción del riesgo y la estabilidad económica del hogar, ya que la mayor participación de las mujeres en los seguros de vida riesgo refuerza su papel en la planificación y protección familiar.
La creciente contribución de la mujer redefine la protección familiar
Desde 2016 —primer año del que ICEA ofrece registros— los hombres han sido mayoría en la contratación de seguros de vida, tanto en número de pólizas como en capital asegurado. Esta realidad contribuyó históricamente a generar una brecha de capital respecto a las mujeres, en un contexto en el que el seguro de vida se concebía principalmente como una herramienta de protección vinculada al papel del hombre como principal proveedor económico del hogar. En este sentido, Kenya Guillén Parra, Head of Life de Generali España, explica que esta visión está obsoleta: “Anteriormente era un hombre el que contrataba, pero ahora es cualquier persona de la familia que quiera cubrirse ante una contingencia“.
La experta señala que, aunque todavía persiste una brecha cultural que lleva a asegurar con más frecuencia a los hombres (según el informe de ICEA, los hombres contratan un mayor número de pólizas: el 55,2%, frente al 44,8% de las mujeres), la sociedad está entendiendo el valor integral de la contribución femenina. “Si la mujer fallece o tiene una invalidez, tampoco puede hacerse cargo de cuidar a los niños o de las tareas del hogar. También hay un deterioro en la vida de esa familia”, afirma Guillén.
Además, el informe de ICEA respalda esta evolución al mostrar que el capital medio de las mujeres ha crecido de forma constante, pasando de unos 39.400 euros en 2016 a los actuales 64.400 euros en 2025.
Prioridades femeninas para la contratación
La creciente contribución económica de las mujeres en los hogares, derivada de su mayor incorporación al mercado laboral, ha permitido a las compañías aseguradoras identificar necesidades y prioridades específicas de las mujeres a la hora de contratar un seguro de vida. En consecuencia, el sector ha avanzado en la adaptación de su oferta, mediante el diseño de nuevos productos y la incorporación de servicios complementarios que responden mejor a estas necesidades.
Según Guillén, las mujeres tienden a priorizar otros gastos familiares y, cuando deciden contratar un seguro, exigen que el producto sea “sencillo” y “tangible”. “Las mujeres valoramos que no sea algo abstracto y que realmente lo vayas a utilizar”, explica la directiva de Generali.
Esta demanda ha impulsado la inclusión de servicios de acompañamiento que van más allá del simple pago de una indemnización por fallecimiento. Entre los servicios más valorados por el segmento femenino destacan el acceso a una segunda opinión médica, la ayuda en la redacción del testamento, servicios de cuidado de hijos en caso de enfermedad de la madre, y el acompañamiento en momentos vitales complicados como una invalidez o enfermedad grave.
El paquete del cáncer femenino
Uno de los hitos más relevantes en la personalización de productos es la creación de coberturas específicas para el cáncer femenino (mama, útero, etc.). Generali identificó esta necesidad a través de encuestas directas a sus clientes, en las que el miedo a esta enfermedad y sus consecuencias económicas y familiares aparecía como una preocupación recurrente.
Para responder a esta demanda, han diseñado soluciones modulares como el producto Vida Riesgo Flexible, que permite contratar un paquete específico de cáncer femenino a un precio accesible, sin necesidad de adquirir una garantía de enfermedades graves genérica, que resultaría mucho más costosa. “Vimos que este tipo de cánceres pueden aparecer en edades más tempranas y que constituyen una preocupación relevante para muchas mujeres. A partir de ahí, decidimos poner el foco en ofrecer una protección específica y accesible”, comenta Guillén.
Diferentes modelos de familia
Otra tendencia clave que beneficia a la mujer y a los nuevos modelos de familia es la posibilidad de desvincular el seguro de vida de la hipoteca. Aunque el banco siga siendo un canal de entrada importante, cada vez más mujeres contratan pólizas para proteger su estabilidad económica personal.
El sector asegurador tiene ahora el reto de seguir simplificando sus productos y adaptándolos a las familias diversas de la España actual. Como concluye Guillén, el objetivo es que el seguro deje de ser un “contrato cerrado” para convertirse en una solución que pueda “evolucionar contigo”, independientemente de cómo sea tu estructura familiar.

