Shakira ha ganado su última batalla contra Hacienda después de 8 años de litigio. La Audiencia Nacional le ha dado la razón en la causa administrativa abierta respecto al ejercicio fiscal del 2011 y eso permite a la artista recuperar más de 60 millones de euros. El fallo sienta un precedente y sobre todo cuestiona la interpretación que hace la Agencia Tributaria de la residencia fiscal en España. El tribunal desestima el principal argumento sobre el que Hacienda sentó las bases del procedimiento dirigido contra la artista colombiana.
Consideró que era residente fiscal en España, y eso le obligaba a tributar por sus ganancias y su patrimonio en el país. El fisco interpretó que Shakira vivía en Barcelona en el año 2011 cuando comenzó una relación sentimental con Gerard Piqué, a pesar de que durante todo ese año hizo una gira mundial que la llevó a visitar 37 países y realizar 120 conciertos. Su equipo legal argumentó que era materialmente imposible que la cantante pasase en España el tiempo legal de 183 días exigido, pero la Agencia Tributaria concluyó que la artista había pasado en España 163 días y que el resto de días debían considerarse ausencias esporádicas que permitían considerarla igualmente residente en España.
Que la sentencia diga que no hay fraude fiscal supone un serio varapalo para la Agencia Tributaria por la notoria repercusión pública del caso. Son investigaciones a famosos que se vuelven en contra de Hacienda. Es evidente y todos remamos a favor para luchar contra la rebeldía fiscal porque es una prioridad necesaria de la Administración. Pero las operaciones contra famosos con demasiada publicidad y voluntad ejemplarizante solo logran su objetivo si por debajo llevan una investigación muy sólida.
Hacienda tiene los datos de todos los contribuyentes, de todos nosotros, y un arsenal de herramientas que, en no pocas ocasiones, causan sensación de indefensión. En primer lugar hay que exigirle mucha discreción, la que no ha tenido en la mayoría de las ocasiones. Acumula demasiados casos de filtraciones por interés político y mediático como para ser locuaz. Paso lo mismo con Xabi Alonso y con Jorge Lorenzo. Sus derrotas mediáticas erosionan su reputación y pueden provocar reacciones de simpatía con quienes le hacen frente. No olvidemos que la recaudación está en máximos con el tipo efectivo más alto de la historia del IRPF y esto no ayuda.
Lo de Shakira no es una historia aislada, sino la última entrega de una larga serie de pugnas legales. Por lo que sea hay una tendencia mayoritaria de pactar con la Fiscalía para evitar penas de prisión como han hecho futbolistas como Luka Modric. Hay otros rostros conocidos que han preferido en los últimos años llevar su pulso hasta las últimas consecuencias. El caso más emblemático es el de Xabi Alonso. El tolosarra defendió su inocencia hasta que el Tribunal Supremo en el año 2023 confirmó su absolución definitiva. La pugna se centraba en un presunto fraude de casi dos millones de euros relacionado con la explotación de sus derechos de imagen y la tesis de Hacienda era que Alonso había utilizado una estructura societaria en el extranjero. El fallo del Supremo ha resultado trascendental porque ha marcado un precedente jurídico. La cesión de derechos de imagen a una sociedad en el extranjero no es, por si misma, una práctica ilícita.
En una línea similar se situó la actriz Ana Duato. En el marco de un caso muy mediático también, el sumario Nummaria, la Audiencia Nacional la absolvió recientemente de los delitos fiscales que se le atribuían por valor de 1,9 millones de euros. El tribunal concluyó que Duato no era consciente de estar incumpliendo las normas y que la maniobra fraudulenta era de su asesor. Juan Carlos Ferrero obtuvo también el respaldo del Supremo que aseguró que era correcto separar sus ingresos por competición de los obtenidos por su imagen pública.
Hacienda es símbolo del deber ciudadano y de la responsabilidad colectiva, y tiene la obligación de combatir el fraude. Preservar el cumplimiento de las obligaciones tributarias exige las máximas garantías tanto cuando el contribuyente tiene los medios económicos para enfrentarse a Hacienda como, sobre todo, cuando carece de ellos. Y lo cierto es que muchos ciudadanos están descontentos con el sistema tributario español. La absolución de Shakira está avivando las críticas a Hacienda. La artista colombiana se ha convertido en adalid de los contribuyentes “cabreados”. Hace unos meses entrevistamos en “La Mirada Crítica” a Robert Amsterdam, un abogado norteamericano muy beligerante contra el fisco español al que acusa de “extorsionar” a los ciudadanos españoles embargándonos de forma preventiva y tratándonos como delincuentes. Y esto es exactamente lo que ha pasado con el caso Shakira. Primero ha cobrado y ahora tiene que devolver. Exactamente 60 millones con intereses, con cargo a los bolsillos de todos los españoles por su mala gestión. Hablando en castellano y para que todo el mundo lo entienda ¿No sería más correcto que fuesen los tribunales los que hablasen primero? ¿por qué Hacienda sanciona antes de tiempo y luego tiene que ser el contribuyente que pueda y este en desacuerdo el que acuda a los tribunales? Piensen ustedes.

