José Luis Ábalos está “sorprendido” por la sentencia del Tribunal Supremo, que le condena a 24 años de prisión. Pero “entero y con ganas de lucha”, según precisan fuentes de su entorno a este periódico. Y, como avanzó este periódico, con la vista puesta en el Constitucional. Eso sí, ya avisa el exministro de que no habrá ningún tipo de viraje en su estrategia.
Tras la sentencia, el comisionista Víctor de Aldama dio a entender que el Supremo ha lanzado el mensaje claro de que, colaborando con la Justicia, se puede esquivar la cárcel. Y miró al propio Ábalos en relación a otras causas abiertas como la que hay contra el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero por el rescate a Plus Ultra. Según el empresario, Ábalos conoce detalles sus tejemanejes.
Si bien, es una opción que el exministro descarta de plano por dos motivos. El primero de ellos es que “no tuvo nada que ver con ese rescate”, según su entorno. Que a pesar de ser el ministro de Transportes en ese momento, Zapatero “le puenteó en la gestión” y él se enteró del rescate “ya en el Consejo de Ministros con todas las gestiones hechas”, según estas fuentes. Decisión que en aquel momento le soliviantó por sentirse “apartado”.
Además, las fuentes consultadas explican que la sentencia es firme, que ya está condenado a 24 años, y que “no le reportaría ningún beneficio” colaborar. Recuerdan, además, que no está imputado en el caso Plus Ultra.
Los primeros pasos de Ábalos tras conocer el fallo pasan por presentar incidente de nulidad en el Alto tribunal. Un trámite para suspender la condena que dan por perdido, pero que es un paso necesario para poder llevar al Tribunal Constitucional toda la causa y buscar ahí su nulidad.
De no revocarse la sentencia, Ábalos es consciente que no podrá gozar de ningún permiso penitenciario hasta dentro de cuatro años y que tendrá que cumplir al menos la mitad del máximo fijado por el Supremo. De los 15 años que tendría que cumplir, como mínimo tendrá que permanecer en prisión siete años.
Así las cosas, su abogado, Marino Turiel, ha dicho recientemente que fue un error no haber renunciado al acta de diputado antes para que la causa pasara a la Audiencia Nacional y poder haber sido juzgado “con todas las garantías”. Fue Ábalos quien quiso ser juzgado en el Supremo aprovechando su condición de aforado por ser diputado en el Congreso. Creyó que saldría beneficiado y podría salir inocente en menos tiempo porque las instrucciones en el Supremo son más rápidas. Sin embargo, viendo el resultado, admite ahora que habría sido mejor la opción de la Audiencia.

