El Gobierno afronta otra semana con miles de inmigrantes todavía en las calles de Ceuta, sin haber iniciado las devoluciones y con el sistema de acogida desbordado. El traslado del pasado viernes al Puerto volvió a evidenciar el atasco, con unas 6.000 plazas ocupadas y al menos otras 4.000 todavía necesarias. El mando único asegura que la presión se está aliviando, pero el Ejecutivo admite que las devoluciones tardarán meses en completarse.
Faltan ubicaciones para realojarlos entre las recogidas en el listado del real decreto aprobado el pasado agosto y no está previsto que esta semana Ángel Víctor Torres cierre un acuerdo con Juan Jesús Vivas para habilitar una nueva ubicación, según miembros del gabinete del mando único. El Gobierno confía en que la situación se descongestione a medida que los inmigrantes salgan hacia Marruecos, aunque admite que las devoluciones se prolongarán durante meses. En paralelo, Moncloa eleva la presión sobre Juán Jesús Vivas para compartir la responsabilidad política de la crisis y desbloquear el traslado de los menores a la Península.

El Gobierno da por amortizado el desgaste de la crisis e intentará desplazar el foco hacia la agenda internacional de la Asamblea General de la ONU en Nueva York —el discurso de Sánchez la madrugada de este miércoles, la reunión con el alcalde Mandani, la entrevista en CNN o un encuentro con Bloomberg— y, en el frente interno, la presión sobre Vivas. En Moncloa y la coalición coinciden en criticar el rechazo de Ceuta a los traslados de menores. Infancia negocia con ONG y entidades sociales su traslado a la Península “más pronto que tarde”, según fuentes del Ministerio de Sira Rego, mientras el Ejecutivo prepara el relato político: responsabilizar a Vivas de no hacerse cargo. Será Ángel Víctor Torres, con tono moderado y manteniendo la interlocución con el presidente ceutí, quien le reclamará esta semana un “mapa de situación” sobre los menores.

Desde Infancia señalan como vía de urgencia la medida planteada el pasado 8 de agosto para la salida de 500 niñas, todavía pendiente del visto bueno autonómico. Y pretenden que la oposición reconozca el rechazo de Marruecos para hacerse cargo. “Desde la entrada de 2021 tienen sin responder todavía 600 expedientes”, apuntan fuentes del departamento.
El procedimiento general es lento e individualizado, sostienen en el Gobierno. Las mismas fuentes argumentan que las comunidades autónomas ya están acogiendo a menores llegados antes de la avalancha del 30 y 31 de julio y que Ceuta debe determinar ahora cuántos pueden ser reagrupados y cuántos permanecerán en España. “Para saber cuántos de ellos se van a poder reagrupar y cuántos se quedarán, es necesario que lo contabilice el Gobierno ceutí”, apuntan. El Ejecutivo invoca el precedente de Canarias: “No les queda otra”. Y apuestan a que el efecto boomerang termine apuntando a Vivas. “Se le va a volver en contra”, sostienen fuentes de Moncloa.

Batalla perdida con el PP
En lo que le toca al Ejecutivo, la prioridad de la semana es “acelerar los triajes, que estén disponibles los representantes legales de migrantes, los informes policiales y las filiaciones para empezar con las devoluciones”, señalan desde el ministerio de Torres. El debate esta semana girará en torno a los menores. O eso pretende el Ejecutivo. Una agenda de confrontación que coincide con la visita de Alberto Núñez Feijóo con Manfred Weber, conscientes de que el endurecimiento del discurso sobre el terreno se impone al de las competencias y los trámites.
Sin noticias de Sánchez
La última visita de Sánchez a Ceuta fue el pasado 31 de julio, apenas horas después de la avalancha migratoria, cuando se reunió con Vivas y realizó una declaración institucional en la Asamblea de Ceuta. Casi dos meses después, Moncloa sigue sin poner fecha a un nuevo desplazamiento del presidente. Su agenda no contempla por ahora un regreso a la ciudad. Volverá “cuando esté resuelto”, apuntan fuentes del Gobierno. Un horizonte que, a tenor de los plazos que maneja el Ejecutivo, no será hasta 2027.

Felipe VI irá antes
Tampoco hay fecha confirmada para la próxima visita del Rey a Ceuta. El Gobierno evita precisar por ahora cuándo se producirá y ni siquiera confirma que vaya a ser en octubre, un mes que fuentes de Exteriores y de Moncloa consideran “demasiado cerca”. Félix Bolaños mantiene el asunto con la máxima discreción y, por ahora, la visita de Felipe VI sigue sin una fecha cerrada en la agenda oficial.

