André Janones era hasta hace relativamente poco un diputado brasileño desconocido fuera de su país. Hoy le buscan políticos de otros continentes, escribe libros sobre cómo conquistar las redes sociales y se permite dar órdenes a un ejército de casi once millones de personas. Sin uniformes ni armas. Basta con un móvil y una cuenta de WhatsApp. Entre quienes se han interesado por sus servicios figura, según la prensa brasileña, Pedro Sánchez, empeñado en encontrar una fórmula para movilizar a los suyos antes de las elecciones del 29 de noviembre.
Nació el 5 de mayo de 1984 en Ituiutaba, una ciudad de Minas Gerais, en el interior de Brasil. Su padre murió cuando él tenía diez meses y su madre, empleada doméstica, sacó adelante a la familia con bastantes estrecheces. Estudió en colegios públicos, consiguió una beca para cursar Derecho y pagó parte de sus gastos trabajando como cobrador de autobús.
El fiscal del pueblo
Abogado desde 2008, comenzó a hacerse conocido defendiendo gratuitamente, según dice, a enfermos sin recursos que acudían a los tribunales para conseguir operaciones, medicamentos o tratamientos de la sanidad pública. Fue entonces cuando descubrió que una denuncia difundida en internet podía conseguir la atención de las autoridades con más rapidez que una reclamación formal. Empezó a presentarse como el “fiscal del pueblo”.
No siempre le fue bien. En 2016 se presentó a la alcaldía de su localidad y perdió. Según ha contado, la aventura electoral le dejó arruinado. El banco se quedó con su casa y su coche. Dos años después, durante la huelga de camioneros que paralizó Brasil, publicó varios vídeos apoyando a los transportistas y su popularidad se disparó. Pasó de unos 70.000 seguidores a un millón en una sola noche. Ese mismo año consiguió un escaño en el Congreso brasileño.
Janones es evangélico y pasó una década militando en el Partido de los Trabajadores de Lula, aunque después rompió con él. Actualmente pertenece a Rede Sustentabilidade, una pequeña formación progresista. En 2022 llegó a presentar su precandidatura a la presidencia de Brasil, pero terminó retirándose para apoyar a Lula.

Su estilo dista mucho del político de argumentario bien planchado. Habla deprisa, interrumpe, gesticula, improvisa y utiliza un lenguaje callejero que incomoda incluso a sus compañeros de la izquierda. Algunos correligionarios le han apodado “perro loco”. En una entrevista concedida en mayo a Metrópoles, acusó a la izquierda brasileña de padecer “arrogancia intelectual” y elitismo. Cree que algunos dirigentes progresistas hablan para quienes ya están convencidos y han perdido la capacidad de comunicarse con la población trabajadora. Ponía como ejemplo los actos de Lula, a quien reprochaba aparecer en helicóptero.
Se declara cinéfilo y su película favorita es En busca de la felicidad, protagonizada por Will Smith, porque encuentra paralelismos entre su historia de superación y la suya. Practica boxeo, corre, hace pilates, levanta pesas y, cuando encuentra tiempo, baila forró, un género popular brasileño. Ha contado que duerme poco y que las ideas le vienen incluso cuando quisiera desconectar. Su actividad durante la campaña de Lula, con mensajes a cualquier hora de la madrugada, lo confirma.
El ejército de WhatsApp
Su consagración internacional llegó el pasado octubre. Lula había perdido la primera vuelta de las presidenciales frente a Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por unos 2,2 millones de votos. La izquierda necesitaba movilizar a su electorado y Janones puso en marcha el Exército do Lula, un canal de WhatsApp que llegó a reunir casi once millones de seguidores en tres semanas.
Los participantes recibían misiones concretas, como compartir determinados vídeos, impulsar etiquetas, promocionar publicaciones, reclutar nuevos seguidores y actuar simultáneamente para multiplicar la visibilidad de los contenidos. En una ocasión les pidió publicar a las nueve de la mañana fotografías con la camiseta amarilla de la selección brasileña, tradicionalmente asociada al bolsonarismo, y hacer con la mano la letra L de Lula. El Tribunal Superior Electoral brasileño suspendió temporalmente el canal en dos ocasiones, en medio de las reclamaciones de la candidatura de Bolsonaro, aunque posteriormente volvió a funcionar.
Lula acabó ganando las elecciones del 25 de octubre con aproximadamente el 51,8 % de los votos válidos. En la celebración de la victoria, el presidente llamó públicamente a Janones su “general” y se presentó a sí mismo como mariscal de aquel ejército. Había nacido una celebridad política.
Los escándalos del general
La nueva estrella de la comunicación progresista no llega libre de problemas. En 2025, Janones alcanzó un acuerdo con la Fiscalía brasileña tras admitir irregularidades relacionadas con el uso del dinero de sus asesores parlamentarios, una práctica conocida en Brasil como rachadinha. Reconoció haber utilizado la tarjeta de crédito de un colaborador para pagar gastos personales, cuyas facturas asumía este último. El Supremo homologó un acuerdo que evitó su procesamiento penal y el pago de unos 157.800 reales entre reparación económica y sanción. El pasado septiembre, la Fiscalía confirmó que había abonado la cantidad comprometida y solicitó la extinción de su responsabilidad penal por esos hechos.
También arrastra una denuncia de su expareja, Leandra Guedes, alcaldesa de Ituiutaba, quien le acusó de amenazas y chantaje relacionadas con fotografías íntimas. La Justicia concedió a la mujer una medida de protección que obliga al diputado a mantenerse a una distancia mínima de 300 metros. Janones niega las acusaciones. A ello se suma una suspensión de tres meses de su mandato parlamentario, impuesta en julio de 2025 por las ofensas dirigidas al diputado conservador Nikolas Ferreira.
¿Le quiere realmente Pedro Sánchez?
La posibilidad de que este peculiar personaje participe en la campaña española comenzó a circular el 26 de octubre. El periodista Matheus Leitão publicó en el diario brasileño Metrópoles que Janones había recibido una invitación para colaborar con Pedro Sánchez. Según su información, el contacto se había producido a través de intermediarios y quedaban por negociar la participación, el desplazamiento y los gastos.

Dos días después, el mismo periodista aseguró que el propio Janones había aceptado la propuesta y confirmó un viaje a Madrid para el domingo 1 de noviembre, que finalmente no se dio. Sin embargo, el día 4 Leitão volvió a publicar que Janones esperaba el visto bueno de Lula para reunirse con Sánchez y que había puesto como condición una conversación previa entre ambos presidentes.
La fórmula Janones ya tiene imitadores en España. El canal de WhatsApp La Fuerza de la Gente, integrado por simpatizantes de Sánchez, pasó de unos 7.000 a aproximadamente 43.000 seguidores en pocos días, según CNN Brasil. No lo dirige Janones y su creación es anterior a la victoria de Lula, pero ha incorporado referencias al método del diputado brasileño. No está claro que su método pueda trasladarse de un país a otro sin más. Brasil tiene su propia cultura política y una estructura de partidos diferente.

