Esta semana se ha celebrado en España la XXX Cumbre Iberoamericana que reúne a Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de España e Iberoamérica. En una de las jornadas organizada para las acompañantes de quienes participaban, que suelen ser mujeres, La Reina Letizia utilizó el femenino genérico para saludarlas: “Buenos días y bienvenidas. Utilizo un femenino plural acogedor, en el que está incluido todo el mundo, pero por supuesto también el primer caballero de Costa Rica y el esposo del canciller venezolano”.
Las palabras de su majestad llamaron la atención generando comentarios a favor y en contra, en redes y medios. Cambiar el uso del masculino genérico para referirse a un conjunto de personas puede parecer polémico, sin embargo, cambiar las expresiones para dirigirse a una audiencia mayoritariamente femenina, no solo demuestra una riqueza lingüística capaz de adaptarse a cada situación, sino que, además, pone en valor a personas que habitualmente quedan invisibilizadas en nuestro lenguaje: las mujeres.
En el idioma castellano se suele utilizar el masculino genérico para referirse a hombres y mujeres, pero decir que esta fórmula es neutral no es del todo cierto. Lo masculino y lo femenino posee connotaciones culturales de género, que condicionan nuestra forma de interpretar lo que se está diciendo. Si el masculino fuese realmente neutro no necesitaríamos una forma específica para nombrar a las mujeres, y la tenemos.
Aunque hay división de opiniones en cuanto al uso del lenguaje inclusivo, en esta ocasión utilizarlo tenía todo el sentido, ya que la jornada celebrada en el Palacio Real del Pardo, tenía como objetivo hablar de lucha contra la trata de personas con fines de explotación sexual y el papel de la cultura como herramienta para la inclusión de las personas con discapacidad. Aunque en el día a día, el lenguaje inclusivo es una herramienta que se puede utilizar en cualquier conversación o discurso para demostrar un compromiso con la igualdad. Aplicarlo es muy sencillo, no hay que hacerlo todo el tiempo ni tampoco forzarlo, basta con seguir algunos consejos prácticos.
Todo el mundo tiene derecho a nombrarse
La primera de las reglas a la hora de ejercer el lenguaje inclusivo es que quien habla tiene derecho a nombrarse y, al mismo tiempo, a visibilizar el grupo humano al que pertenece. Si quien habla es un hombre sería normal que hable en masculino, pero si quien tiene la palabra es una mujer, también es adecuado si utiliza el femenino. De la misma manera, si quien está hablando pertenece a un colectivo que prefiere identificarse con la “e” y de esa manera reivindicar su lucha concreta, también sería apropiado si así lo decidiera.
Adaptarse al contexto
Lo bueno del lenguaje es que no es rígido y puede cambiarse en función de la situación. Si estamos ante una audiencia formada mayoritariamente por mujeres, es correcto utilizar el femenino para la segunda persona del plural: “a vosotras”, “estáis acostumbradas”, “cuando os sintáis inspiradas” … Si hay un equilibrio entre hombres y mujeres en el público asistente se podría alternar el uso del masculino y el femenino o recurrir al genérico colectivo, sustantivo que designa a un conjunto de personas de cualquier sexo, como “el público”, “la audiencia” o “el alumnado”.
Alternancia de fórmulas
Una de las estrategias más habituales a la hora de hablar lenguaje inclusivo es desdoblar las palabras en masculino y femenino “para todos y todas”, “juntos y juntas”… Aunque recurrir a esta fórmula todo el tiempo puede hacer que el discurso quede poco fluido y suene artificial. La mejor forma es alternar el desdoblamiento, con el uso, en algunas ocasiones del masculino y en otras del femenino, y el genérico colectivo. Otra de las técnicas que se pueden aplicar para eliminar la subordinación de lo femenino a lo masculino es invertir el orden en el que se dicen, nombrando primero al femenino. P.e. “representado por las ministras y los ministros de este país”. De esa manera también se combate la idea de que lo masculino va primero o es más importante. El objetivo es lograr un equilibrio entre las distintas fórmulas para que el mensaje no suene forzado ni repetitivo.
En este caso La Reina Letizia estuvo muy acertada utilizando un femenino genérico, ya que las asistentes eran mayoritariamente mujeres, ella misma es una mujer y la jornada era sobre justicia e inclusión social. Es un gesto que denota compromiso con la igualdad a la vez que modernidad. Una vez más, nuestra reina ha demostrado su enorme profesionalidad y su apoyo a las mujeres a la hora de hablar públicamente.

