Felipe VI ha sancionado este martes en el Palacio de la Zarzuela la cuarta reforma de la Constitución Española de 1978, que permite a Formentera disponer de un senador propio desvinculándose así de Ibiza. Un acto institucional de primer orden que ha quedado marcado por la sombra política que sobrevolaba a uno de sus protagonistas.
Durante la ceremonia, en la que estaban presentes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la presidenta del Congreso, Francina Armengol; el presidente del Senado, Pedro Rollán; el presidente del Tribunal Constitucional, Cándido Conde-Pumpido; y la presidenta del Tribunal Supremo, María Isabel Perelló, trascendía que el juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama acordaba investigar al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en el caso Plus Ultra por presuntos delitos de blanqueo de capitales y tráfico de influencias.
El magistrado indaga en el presunto uso irregular de los 53 millones de euros que el Gobierno concedió a la aerolínea Plus Ultra durante la pandemia, ha citado a Zapatero a declarar como imputado el próximo 2 de junio y ha ordenado el registro de su oficina y de tres mercantiles vinculadas al caso mientras el acto en la Zarzuela tenía lugar.
La reforma constitucional, impulsada por el Parlamento balear, modifica el artículo 69.3 para que Formentera cuente con representación propia en el Senado, equiparándose así al resto de islas como Menorca, Fuerteventura o Lanzarote. La propuesta se tramitó por la vía exprés, aunque se introdujo un matiz: la Constitución mantendrá la denominación Ibiza en castellano y no la de Eivissa que propuso la Cámara balear.
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