La Princesa Leonor afronta la recta final de su formación castrense con dos nuevos reconocimientos oficiales. El Consejo de Ministros ha aprobado su nombramiento como alférez de fragata alumna y la concesión de la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco, una de las principales recompensas militares vinculadas al Ejército del Aire y del Espacio.
Las decisiones se han formalizado mediante dos reales decretos diferentes y llegan poco antes de que la heredera concluya el curso 2025-2026 en la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier, en Murcia.
La condecoración completa el recorrido de Leonor por los tres ejércitos. Al finalizar sus etapas anteriores ya recibió las Grandes Cruces del Mérito Militar y del Mérito Naval, correspondientes a su paso por la Academia General Militar de Zaragoza y por la Escuela Naval Militar de Marín.
Un nombramiento previsto desde 2023
El empleo de alférez de fragata alumna no responde a una decisión improvisada. Formaba parte del real decreto aprobado en marzo de 2023 para regular la formación y la carrera militar de la Princesa de Asturias.
Aquella norma establecía que, una vez finalizados los estudios correspondientes al curso académico 2025-2026, se le concedería ese empleo eventual. También señalaba que tanto los ingresos en las distintas academias como los nombramientos militares debían formalizarse mediante real decreto.
El Gobierno ha ejecutado ahora esa previsión legal. La medida se integra en un itinerario excepcional, diseñado específicamente para que la futura jefa de las Fuerzas Armadas conozca el funcionamiento de los tres ejércitos.
La Princesa Leonor no sigue exactamente el mismo plan académico que el resto de los oficiales, ya que su formación se concentra en tres años y combina contenidos militares, institucionales y prácticos adaptados a sus futuras responsabilidades constitucionales.
La tercera Gran Cruz de su formación militar

La Gran Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco reconoce servicios, méritos o circunstancias relevantes relacionados con las Fuerzas Armadas que no implican acciones de guerra.
Su concesión estaba contemplada también en el real decreto de 2023. La norma permitía al Gobierno, con la conformidad previa de la Casa del Rey, otorgar a la heredera las Grandes Cruces del Mérito Militar, Naval y Aeronáutico.
Leonor recibió la primera al concluir su formación en Zaragoza y la segunda después de su etapa naval, que incluyó su embarque en el buque escuela Juan Sebastián de Elcano. La distinción aeronáutica cierra ahora esa secuencia.
El distintivo blanco indica que la recompensa se concede por méritos, servicios o trayectoria profesional en circunstancias ajenas a operaciones bélicas.
El precedente de Felipe VI en 1988
El Gobierno ha recordado que existe un antecedente directo. En 1988, el entonces príncipe Felipe recibió la Gran Cruz de la Orden del Mérito Aeronáutico después de terminar su estancia en la Academia General del Aire.
La formación militar de la Princesa Leonor reproduce en líneas generales el recorrido que realizó su padre antes de convertirse en rey, aunque adaptado a la estructura actual de las Fuerzas Armadas y a los nuevos programas académicos.
Felipe VI pasó también por Zaragoza, Marín y San Javier. Esa experiencia buscaba prepararlo para el papel que la Constitución atribuye al monarca como mando supremo de las Fuerzas Armadas.
El itinerario de Leonor mantiene la continuidad institucional entre dos generaciones, pero incorpora elementos propios de la formación militar contemporánea, como la preparación aeronáutica avanzada, los simuladores y los ejercicios de supervivencia.
Su último año en la Academia del Aire
La Princesa ingresó en la Academia General del Aire y del Espacio en septiembre de 2025 como alférez alumna. Durante este curso ha recibido formación teórica y práctica relacionada con el Ejército del Aire y del Espacio.
Entre las actividades más relevantes figura su preparación como piloto militar. Casa Real ha informado de que realizó su primer vuelo en solitario durante esta etapa y participó en ejercicios de supervivencia, evasión, resistencia y rescate.
La academia de San Javier representa el último tramo de sus tres años de instrucción militar. Antes había completado un curso en Zaragoza y otro en Marín, donde se familiarizó con la vida naval y con la navegación a bordo del Juan Sebastián de Elcano.
La finalización de este ciclo no significa que vaya a incorporarse de inmediato a un destino operativo. Su preparación continuará en el ámbito universitario y deberá compatibilizar los estudios superiores con su agenda institucional como heredera de la Corona.
Qué supone el empleo de alférez de fragata alumna

El nombramiento tiene carácter eventual y está vinculado a su condición de alumna y a su programa específico de formación. No debe interpretarse como un ascenso ordinario dentro de una carrera militar convencional.
El empleo de alférez de fragata pertenece a la escala de oficiales de la Armada y equivale al de alférez en otros ejércitos. En el caso de Leonor, su concesión forma parte del recorrido diseñado para reconocer las etapas académicas completadas.
La particularidad radica en que el nombramiento se formaliza cuando termina su año en San Javier, aunque la denominación pertenece a la Armada. Esta secuencia responde al calendario jurídico fijado en 2023 para toda su formación.
El Gobierno no ha presentado el empleo como una nueva función operativa, sino como el cumplimiento de la normativa aprobada antes de que la heredera ingresara en las academias.
El cierre de una etapa decisiva
Con la Gran Cruz del Mérito Aeronáutico, la Princesa Leonor reunirá las tres principales recompensas con distintivo blanco asociadas a su paso por Tierra, Armada y Aire.
La concesión tiene un valor simbólico, pero también institucional. Su formación pretende proporcionarle conocimiento directo de las unidades, la disciplina, las capacidades y las condiciones de vida de los militares a los que algún día representará como reina.
La salida de San Javier cerrará una etapa iniciada en agosto de 2023 en Zaragoza. Durante esos tres años, Leonor ha pasado por ejercicios terrestres, navegación oceánica, formación naval y prácticas de vuelo.
El reconocimiento aprobado por el Consejo de Ministros funciona así como el último gran símbolo de su educación militar, antes de que la heredera abra una nueva fase académica y continúe asumiendo progresivamente más responsabilidades públicas.

