Incomodidad, sí. Evidente y palpable. Movimientos de altura oficiales u admitidos que puedan dar señales del final de la legislatura, no. Los socios siguen distanciándose del Gobierno ante la cascada de casos de corrupción que se le acumulan al PSOE pero, de momento, ninguno de ellos se atreve a decantarse por apoyar una moción de censura.
El PP, el partido que puede forzar esa votación real, evita públicamente ese foco para no desviarlo del Gobierno acorralado por la corrupción. Sin embargo, entre bambalinas, el debate sobre la presentación de la moción empieza a instalarse en las terminales populares.

Tanto que ahora, desde la dirección nacional, se evita aclarar si hay contactos con PNV y Junts para una posible moción. “Las estrategias no se cuentan, se ejecutan”, en palabras del secretario general, Miguel Tellado, en una entrevista en Al Rojo Vivo de La Sexta. “Las llamadas no se cuentan”, alimentan la incógnita desde la dirección. “Hablamos con todos los partidos, mantenemos líneas de comunicación abiertas, menos con Bildu”, explican.
“Algo habrá que hacer”
De esta manera, en el PP no se cierra la puerta a presentar una moción, aunque Feijóo quiere estudiar cómo avanza la vía judicial. En las filas populares empieza a instalarse cierta sensación de impotencia. “Algo habrá que hacer”, decían diputados rasos en conversación con este diario, tras conocer la entrada de la UCO en Ferraz y en la dirección de la Guardia Civil. Cierre de filas, sin embargo, entre los barones del PP ante la prudencia de Feijóo con la moción. “Seguir apretando en los medios y en el Congreso a los socios”, recomiendan.
Y eso es lo que, de momento, hace el PP. “¿No se les cae la cara de vergüenza?”, atizaban en el hemiciclo los portavoces populares a los aliados parlamentarios de Sánchez, que recibían con asombro las informaciones sobre el caso Leire Díez. “Tragan con un estercolero”, les reprochaban.

Así, en los ánimos de los socios se denota hastío, y este recorría todos los corrillos en el Congreso de los Diputados. Pese a que los socios repiten que la situación es “insostenible”, por boca de la líder de Podemos, Ione Belarra, ninguno se atreve a pulsar el botón nuclear de la moción. Lo más que hacen, de momento, es exigir elecciones anticipadas.
ERC es el que más claro lo verbaliza. Si se confirma con “pruebas y una sentencia firme” que el PSOE se ha financiado irregularmente, en palabras de Gabriel Rufián, su partido pedirá la convocatoria de elecciones generales anticipadas.
Desde Sumar en las últimas horas se ha elevado el tono contra el PSOE, y se le reclama información “transparente” sobre la veracidad o no de una supuesta trama a cargo del PSOE para torpedear las investigaciones judiciales en curso. Una información que, al cierre de esta edición, todavía no había llegado.

También ponen como línea roja la confirmación de la financiación irregular en el PSOE para dar el portazo final a Sánchez. El socio minoritario reconoce con pesar que el permanente foco judicial que rodea al Gobierno acaba teniendo un coste porque “la agenda legislativa no avanza”.
Aun así, los socios siguen aferrándose a la legislatura. Fuentes de Junts explican que ellos “no tienen el botón” sobre la continuidad o el final de la legislatura y que el presidente del Gobierno, “no debería esperar a que decidan por él”. Desde Podemos se rechaza directamente apoyar una moción de censura del PP. “La solución a la corrupción del PSOE no puede ser la corrupción del PP”, dijo Belarra.
Desde el BNG también dan oxígeno al Gobierno aunque reclaman explicaciones sobre el rescate de Plus Ultra. Incluso prefieren seguir apoyando a Sánchez para que “cumpla con Galicia” antes que pedir elecciones. “No vamos a decir elecciones ya. En el panorama actual es evidente que el PP no representa, ni mucho menos con Vox, una alternativa a nada”, en palabras de Nestor Rego. Más socios reconocen no tener explicaciones del Gobierno, aunque niegan que la legislatura esté en riesgo.
De fondo, entre los socios, ven difícil que PNV o Junts apoyen una moción de censura del PP por varios motivos. El primero de ellos es que los nacionalistas vascos correrían el riesgo de que los socialistas opten por pactar con Bildu como socio prioritario en unas futuras elecciones municipales y autonómicas. En el caso de Junts, en Sumar no ven a los de Carles Puigdemont en esa foto con Vox.

