Los planes de Pedro Sánchez para gobernar España quedaron definitivamente envenenados seis días después de las últimas elecciones de 2023. Aquel sábado, a las 14.00 horas, el resultado electoral de las generales sufrió un cambio significativo: el PSOE perdió un escaño a manos del PP después de concluir el recuento del voto CERA (el de los españoles residentes en el extranjero).
En concreto, el voto CERA correspondiente a la provincia de Madrid propició un vuelco que podía parecer leve pero no lo era, puesto que significaba que Pedro Sánchez quedaba completamente atado a Carles Puigdemont. El PSOE, que había obtenido 122 escaños el domingo de las elecciones, se quedó al sábado siguiente con 121, mientras que el PP pasó de 136 a 137.
Así, el bloque de partidos que apoyaba a Sánchez, con las cifras actualizadas seis días después de los comicios, sumaba 171 escaños: los de PSOE (121), Sumar (31), ERC (7), EH Bildu (6), PNV (5) y BNG (1). Mientras que el bloque de los contrarios alcanzaba los 172: los de PP (137), Vox (33), UPN (1) y CC (1). En consecuencia, a Sánchez ya no le bastaba con la abstención de Junts (7) en el Congreso, sino que pasó a necesitar sus votos afirmativos.
El Supremo y el nuevo CERA
Este fue, nada más y nada menos, el impacto que tuvo el voto CERA en las últimas elecciones generales. Es el mismo voto que ahora está en el punto de mira después de que el Tribunal Supremo haya frenado la llamada ley de Nietos con el propósito de garantizar la “transparencia” de las elecciones ante la “magnitud” del aumento del CERA que significa. El Alto Tribunal consideró que el súbito incremento de 400.000 ciudadanos en el Censo Electoral de Residentes Ausentes, producto de la ley de Nietos, puede afectar los principios de veracidad y objetividad en unos comicios y, por tanto, suspendió la norma.
En palabras del Supremo, el “incremento extraordinario en el número de electores inscritos en el CERA”, que además está “en constante aumento”, puede “afectar a la transparencia del proceso electoral y a la confianza de la ciudadanía en sus resultados”.
No solo bailó la provincia de Madrid
En realidad, el interés del CERA en las últimas generales no solo se centró en la provincia de Madrid, sino también en otras tres demarcaciones que pudieron experimentar un reparto diferente de escaños tras el recuento de los españoles ausentes debido a lo igualado del resultado.
En Girona, donde el PP se había quedado a 363 votos de diferencia de Junts de arrebatarle un escaño el domingo de las elecciones, el CERA no propició ningún vuelco aunque existía el margen.
En Tarragona, donde el PSOE se había situado a 1.298 votos de ganarle el último escaño también a Junts, tampoco se produjo el giro.
Y en Cantabria, donde la diferencia de sufragios entre Vox y el PP para lograr el quinto diputado se contaba por unos cientos, tampoco hubo sorpasso.
Solo en la provincia de Madrid hubo cambio en foto finish. Una vez aplicado el método d’Hondt con la suma total de los votos nacionales y exteriores, el PSOE se quedó sin escaño por 1.341 votos.
El alud de solicitudes
Así que, en un contexto de incertidumbre electoral, la llamada ley de Nietos y el aumento directo del CERA encierra interés, puesto que el crecimiento del censo exterior se debe a varios factores como el volumen masivo de solicitudes y a la facilidad para que hijos y nietos de españoles de origen que perdieron o que tuvieron que renunciar a la nacionalidad española por motivos de exilio puedan acceder a ella, lo cual ha abierto la puerta a cientos de miles de solicitudes en los consulados de España en todo el mundo, principalmente en países de América Latina como Cuba, Argentina, México o Venezuela.

