Radiografía del pacto de Moreno con Vox: el detalle de todas las medidas

En el acuerdo programático de 150 medidas destaca el compromiso a revisar la ley contra el cambio climático y a promover una ley de la Familia

El presidente de Andalucía, Juanma Moreno
Juanma Moreno, tras la segunda votación sobre la investidura como presidente de la Junta este jueves en el parlamento andaluz
EFE/ José Manuel Vidal

Juanma Moreno fue investido este jueves presidente de la Junta de Andalucía con el apoyo de los 68 diputados de PP-A y Vox. Lo hace después de firmar con su derecha la “prioridad nacional” y dar entrada a Manuel Gavira en su consejo de Gobierno. Pero el acuerdo es mucho más extenso e incluye algunas de las proclamas ideológicas más conocidas de Vox, con guiños hacia el negacionismo climático o a la agenda provida y antiabortista.

En las 150 medidas firmadas con Vox se atisba un pacto más a la derecha en comparación a Extremadura, Aragón o Castilla y León. Si bien no se utilizan términos como “cambio climático” ni la palabra “aborto”, el documento aborda de lleno esas materias. Los capítulos de migración y prioridad nacional se reproducen de forma casi literal en todas las regiones en las que PP y Vox han decidido ir de la mano.

Repasamos a continuación las medidas más relevantes del pacto andaluz:

Inmigración

El texto andaluz reproduce, medida por medida, el esquema que Vox impuso primero en Extremadura y que Aragón y Castilla y León replicaron después: rechazo frontal a la acogida de menores extranjeros no acompañados, pruebas de determinación de edad, supresión total de las subvenciones a ONG vinculadas a la inmigración, prohibición del burka y el nicab en espacios públicos autonómicos, fin del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí y creación de un servicio de verificación del padrón y la residencia efectiva.

Andalucía añade matices propios de comunidad frontera: un plan de retorno y repatriación de menores a sus países de origen mediante acuerdos con los Estados emisores, una auditoría anual de la Cámara de Cuentas sobre todos los gastos vinculados a la inmigración y otra específica sobre el coste sanitario de la atención a extranjeros, con una unidad de facturación a terceros dentro del SAS.

Vivienda y fiscalidad

En vivienda, el pacto andaluz combina la agenda de ambos socios: oposición frontal a la Ley estatal 12/2023 -común a todos los acuerdos-, modificación de la ley andaluza de 2025, construcción de al menos 20.000 viviendas protegidas mediante colaboración público-privada (frente a las 4.000 de Aragón), exclusión de los condenados por ocupación del acceso a vivienda pública y fórmulas fiscales disuasorias para compradores extranjeros y operaciones especulativas.

El capítulo fiscal sigue la senda marcada por Aragón, que suprimió su impuesto de emisiones: Andalucía elimina de golpe sus tres tributos ambientales propios -bolsas de plástico, emisión de gases y vertidos a aguas litorales- y añade una rebaja del IRPF de un punto en los tramos inferiores a 60.000 euros a lo largo de la legislatura, deducciones por nacimiento de hasta 1.500 euros y una reforma del ITP con rebaja anual del 0,25% y pago fraccionado a diez años. El paralelismo con la deducción aragonesa de 1.000 euros por primer hijo es evidente: el plan de natalidad se ha convertido en moneda común de estos acuerdos.

Clima, campo y “leyes ideológicas”

El desplazamiento a la derecha del nuevo Ejecutivo se aprecia con especial claridad en los capítulos climático e identitario. El pacto andaluz asume el blindaje del sector primario frente a la Agenda 2030 y el Pacto Verde, el rechazo formal al acuerdo UE-Mercosur y el compromiso de no financiar con fondos propios las zonas de bajas emisiones.

Incluye además la revisión de la Ley 8/2018, la norma andaluza de medidas frente al cambio climático, a la que el documento se refiere únicamente por su número y fecha y que enmarca en el “rechazo a las imposiciones de agendas ideológicas”, con el objetivo de eliminar toda carga derivada de su aplicación que afecte a los sectores productivos. Son medidas que conectan con las restricciones a la eólica y la solar en suelo productivo pactadas en Castilla y León y con la supresión del impuesto de emisiones en Aragón: un frente climático común que se repite con distintas fórmulas en los cuatro textos.

En el terreno educativo y de memoria, la coincidencia es igualmente sistemática: historia del terrorismo en los planes de estudio (pactada también en Aragón), concertación progresiva del Bachillerato (como en Aragón y Castilla y León) y una nueva Ley de Concordia que sustituya la normativa de memoria histórica.

A ello se suman las campañas de apoyo “a la maternidad y a la vida como un bien social”, con la aspiración expresa de que la “cultura de la vida” impregne las políticas de la Junta, y el Plan Integral de Apoyo a la Mujer Embarazada, centrado en garantizar información y acompañamiento a las parejas que esperan un hijo, especialmente en situación de vulnerabilidad. Incluye, además, el compromiso a crear una Ley de la Familia para “fomentar la natalidad y reconocer el valor social de la familia”.

Son las fórmulas habituales del ideario provida. La reducción al 50% de las subvenciones a sindicatos y organizaciones empresariales completa un capítulo de “gasto superfluo” que también figuraba, con otras palabras, en los pactos precedentes.

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