“Hemos pedido a Marruecos respuestas”. Así se pronunció ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista en la cadena estadounidense CNN sobre la entrada masiva de 80.000 personas en Ceuta los días 30 y 31 de julio. Es la primera vez que el jefe del Ejecutivo señala directamente a Marruecos tras semanas de crisis migratoria, y lo ha hecho en el marco de su visita a Nueva York para participar en la semana de alto nivel de la Asamblea General de Naciones Unidas.
El presidente del Ejecutivo no señaló alguna implicación del país vecino en la crisis, pero sí afirmó que han pedido “respuestas” y señaló que “es evidente que su mecanismo de control de fronteras ha fallado“.

Estas declaraciones son un nuevo giro en el posicionamiento del Gobierno sobre Marruecos, y es que hasta el momento se había limitado a defender el papel del país vecino, haciendo hincapié en que no hay ninguna prueba que le señale como promotor de la “avalancha”, tal como lo han afirmado el propio Sánchez y miembros del Ejecutivo en varias ocasiones.
Pese a los reproches, Sánchez defendió la necesidad de preservar las relaciones diplomáticas entre ambos países. También recordó que durante sus ocho años al frente del Ejecutivo ha desarrollado una relación “muy positiva” con el reino alauí y recalcó que España necesita mantener esa cooperación.
No obstante, insistió en que el fallo de los mecanismos de control fronterizo marroquíes exige explicaciones y medidas para evitar que vuelva a producirse una situación similar. Por ello, aseguró que el Gobierno español ha pedido a Marruecos que investigue lo sucedido y adopte las medidas necesarias, al tiempo que España continúa con sus propias investigaciones.
Afirma que no había “evidencias” de la avalancha
Respecto a la desclasificación de documentos secretos sobre las comunicaciones de los días previos a la crisis, Sánchez afirmó que “en realidad muestran que no había evidencia clara de que algo así sucedería”, a pesar de que los 40 informes desclasificados por el Gobierno permiten seguir paso a paso cómo fue aumentando la preocupación por la presión migratoria sobre Ceuta antes del 30 de julio.

Restablecer la normalidad en Ceuta
El jefe del Ejecutivo aseguró ser consciente de que el mundo está observando lo que sucede en Ceuta y recalcó que están trabajando para restablecer la normalidad en la ciudad autónoma, garantizando al mismo tiempo el respeto a la “dignidad humana” de los migrantes que todavía permanecen allí, alrededor de 10.000, según los datos oficiales.
“Estamos proporcionando el marco jurídico a aquellos migrantes que puedan tener derecho a protección internacional”, subrayó.
Asimismo, Sánchez señaló que la mayoría de los migrantes que entraron en Ceuta deberán ser devueltos a Marruecos, sin perjuicio de la protección internacional que pueda corresponder a quienes reúnan los requisitos legales.
Reprocha la falta de solidaridad de sus socios europeos
Durante la entrevista, el presidente también lamentó la falta de solidaridad de algunos socios europeos con España durante la crisis migratoria, pese a que, según defendió, su Gobierno sí ha respaldado a otros países en situaciones similares. En concreto, recordó el apoyo de España a Italia durante la crisis migratoria de Lampedusa y a Dinamarca ante el cuestionamiento de la soberanía de Groenlandia por parte del presidente estadounidense, Donald Trump. Ambos países se encuentran entre los que han cuestionado la política migratoria española.

“Desafortunadamente, sufrimos la insolidaridad de muchos de estos gobiernos durante la crisis”, lamentó.

