Ovación histórica a un Papa en el Congreso de los Diputados. Por primera vez, todos aplaudieron al Pontífice. También los dos grandes partidos de nuestro país, completamente distanciados. “Foto inédita”, decían diputados de uno y otro signo político. “Solo faltaba la capilla en el Congreso, ahora todos católicos practicantes”, ironizaban algunos entre risas. “Diplomacia vaticana”.
Todos los partidos salieron a subrayar lo coincidentes que son sus discursos con el entonado por el Papa León XIV en una histórica sesión parlamentaria extraordinaria. “Absolutamente alineados”, decía el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños. “Lo compartimos de la A a la Z”, terciaba el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo. Hasta Gabriel Rufián de ERC o Miriam Nogueras de Junts se mostraban satisfechos.

Una felicitación por las palabras del Papa que no vendrá acompañada de un revisionismo de sus posiciones. Y eso que el Papa lanzó “mensajes para todos”, en palabras de varios diputados. “El que quiera darse por aludido que se dé”, coincidían desde PP y PSOE en reflexiones posteriores. Para empezar, la interlocución entre el Gobierno y el principal partido de la oposición es nula, con un Pedro Sánchez y un Alberto Núñez Feijóo que llevan meses sin hablarse.
El Gobierno se centra en las afinidades
El Gobierno no disimuló las diferencias con el Papa León XIV, con enmiendas claras a algunos de los postulados que defienden: el aborto o la eutanasia. “Hay diferencias claro que sí. La cuestión es cómo abordamos esas diferencias: con respeto al otro escuchándole e intentando entendernos por eso hemos llegado a acuerdos absolutamente insólitos como el de la defensa y la reparación de víctimas de abuso sexual dentro de la Iglesia”, en palabras de Bolaños.

Pese a eso, el Gobierno trató de centrarse en destacar las afinidades. También porque la visita del Papa llegaba en un momento clave que les ofrecía un respiro en medio de los escándalos de corrupción que rodean al PSOE. “Creemos en la paz, en la diplomacia, en el derecho internacional y en la dignidad de todas las personas, vengan de donde vengan. El discurso del Papa es absolutamente concordante, absolutamente coherente con la posición del gobierno de España”, zanjaba Bolaños.
El PP esquiva el mensaje migratorio
En el PP, sin embargo, rebajaban la euforia mostrada por el Gobierno en público y en privado. “Pensar que un fervor religioso en Madrid beneficia al PSOE, nos parece ingenioso, pero irreal”, valoraban fuentes de la dirección nacional. ” Que el Gobierno fíe un repunto anímico a la llegada de un líder religioso demuestra cómo está la izquierda”, ironizaban.
Pero las palabras del Pontífice estos días también son de difícil digestión para la derecha. El Papa recalcó que “allí donde una persona es discriminada por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico, o por su condición económica o social, se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos”. Y todo ello, cuando PP y Vox pactan en las comunidades autónomas “la prioridad nacional”.

Feijóo dijo sentirse referenciado en el discurso del Papa. Un “faro moral” lo definió el líder de la oposición en una audiencia privada posterior en la Nunciatura. Si bien, en privado se palpaba cierta incomodidad en la materia migratoria. Se evitaba valorar las palabras del Papa, en este sentido, asegurando que era de “mala educación diseccionar el mensaje entero” del Pontífice.
Más tarde, el portavoz Borja Sémper, interpelado por la concordancia del discurso del Papa con el acuerdo de la prioridad nacional pactado con Vox, rehusó entrar en contradicciones. “Creemos que en un momento como el actual, independientemente de dónde haya nacido un ser humano, tiene que demostrar arraigo y reciprocidad. Da igual donde ha nacido uno, pero sí importa el tiempo que lleva en el territorio, importa si ha pagado o no impuestos, esto es lo que para nosotros representan los pactos que hemos llegado en las comunidades autónomas”, refrendó.
Abascal no se siente interpelado
Desde Vox, su presidente Santiago Abascal, aseguró no haberse sentido “interpelado” por su discurso e incluso confrontó con el Santo Padre al pedir diferenciar entre el discurso político del papa y la política práctica que cree que se tiene que llevar a cabo. A su juicio, el mensaje que dio fue el que se espera de un “líder religioso”.
Otro de los mensajes del Papa que también interpelaba a todos los partidos era el siguiente: “La pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario”. Desde el PP, sin embargo, ya avisaban que no habría tregua política, como ya avanzó este periódico. “No vamos a dejar de hablar de corrupción. El Papa no nos ha dicho que no hagamos nuestra labor de oposición”, advierten fuentes de la dirección nacional.

