Sumar no saldrá del Gobierno por la imputación de Zapatero y los socios tampoco se mueven

Los aliados de Sánchez en el Gobierno evitan atacar a Zapatero y no dan señales de que la legislatura corra peligro

BEIJING (China), 18/05/2026.- Spanish Second Deputy Prime Minister and Labor and Social Economy Minister Yolanda Diaz speaks to reporters after her speech at the Global Trade and Investment Promotion Summit 2026 in Diaoyutai State Guesthouse in Beijing, China, 18 May 2026. (España) EFE/EPA/ANDRES MARTINEZ CASARES / POOL
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social de España, Yolanda Díaz.
EFE

Nuevo terremoto político en el Congreso de los Diputados. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero pilló a los partidos en plena ronda de comparecencias. Aunque la pauta habitual se mantuvo. Sumar, el socio de gobierno de Pedro Sánchez, descartó por completo romper relaciones e incluso se alineó con las críticas a la Justicia. En cuanto a los socios, el PNV fue el partido más cauto aunque a Moncloa no llegaron señales de ruptura.

Sumar seguirá en el Ejecutivo. Su coordinadora, Lara Hernández, intervino en Telecinco poco después de conocerse la noticia para pedir que se actúe con cabeza en esta fase tan inicial del procedimiento y recordar que la presunción de inocencia no es opcional. Aunque aprovechó para reivindicar lo que viene siendo la posición oficial de la formación: tolerancia cero con la corrupción, sin matices.

Quien fue más allá fue la portavoz parlamentaria, Verónica Barbero. En rueda de prensa en el Congreso, arrancó con el mismo discurso de la cautela -poco se sabe todavía, hay que esperar- pero no tardó en criticar a los jueces. Dicho con sus propias palabras, habida cuenta de “cómo se están comportando últimamente algunas de sus señorías”, tiene “algunas dudas” sobre esta imputación. A preguntas de los periodistas, fue más directa: lo que le genera incertidumbre es el origen de las acusaciones. Si se despeja, añadió, revisará su posición. Si no, mantendrá sus sospechas.

PNV no es contundente

Los nacionalistas vascos calibraron bien las palabras. La portavoz parlamentaria del PNV, Maribel Vaquero, no esquivó la pregunta: dijo sin rodeos que las imputaciones que pesan sobre Zapatero son, “de entrada, graves”. Pero se apresuró a añadir el contrapeso: aún es el inicio de la instrucción, hay mucho ruido en torno a su figura y el partido prefiere no precipitarse antes de que el juez complete esta fase. “Vamos a estar a la espera de lo que éste dé de sí”, fue su formulación. Ni un ataque, ni un respaldo cerrado.

Bildu y ERC: apoyo intacto

Los demás socios del Gobierno fueron pasando por los micrófonos con distintas intensidades, pero llegando a la misma conclusión: no apretarán al Gobierno. La portavoz de EH Bildu, Mertxe Aizpurua, planteó abiertamente la posibilidad de que haya lawfare. “Podría llegarse a pensar que puede ser, pero todavía no tenemos suficiente información”. Aunque insistió en que no es momento de dar nada por hecho. Lo que sí fue rotunda al señalar es que la imputación no cambia absolutamente nada en la relación de su coalición con el Ejecutivo. “No ha cambiado nada para que nuestro apoyo siga siendo el que es, que a veces es total y a veces no lo es”, dijo, dejando claro que Bildu seguirá evaluando cada iniciativa concreta según sus propios criterios, como siempre ha hecho.

Desde el Parlamento catalán, el portavoz de Junts, Salvador Vergés, optó por la contención. Su mensaje se redujo a pedir que se esclarezcan los hechos respetando la presunción de inocencia, un principio que, subrayó, su formación conoce bien desde el lado de quien lo ha visto vulnerado. “Si hay algún partido político que ha sufrido el no respeto a la presunción de inocencia hemos sido nosotros, Junts”, afirmó, sin necesidad de explicar a qué se refería.

Por otro lado, líder de ERC, Oriol Junqueras, fue más reflexivo. Dejó claro que su partido lleva 95 años sin un solo caso de corrupción y que está “profundamente comprometido” con perseguirla en todas sus formas. Pero remató con un aviso que viene de la experiencia propia: algunas de las acusaciones que ha visto a lo largo de la historia “eran profundamente falsas, inventadas”. Como ejemplo, recuperó la célebre conversación entre el exministro Jorge Fernández Díaz y el entonces director de la Oficina Antifraude, en la que el primero le decía al segundo que inventara cargos porque la Fiscalía “te lo afina”.

El más vehemente de todos fue el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián. Sin medias tintas, acusó directamente a los jueces de “ir ahora a por el PSOE”, y les recordó que el PP ya gana elecciones por sus propios medios, de modo que no necesita que nadie le eche una mano desde los juzgados. La pregunta que lanzó al aire fue la que resumió todo su argumento: ¿estaría pasando esto si Zapatero no hubiera participado en las últimas campañas electorales ni hubiera manifestado su intención de volver a hacerlo en 2027? Para Rufián, la respuesta es evidente. El expresidente es un activo electoral demasiado valioso para el PSOE como para que su imputación sea una casualidad. “Como dijo aquel, quien pueda hacer que haga”, remató.

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