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Susana Ros (PSOE): “Los derechos de las mujeres no son negociables”

Lleva la bandera de la Igualdad en el Congreso y recuerda con orgullo a las mujeres constituyentes: “Les debemos mucho, fueron capaces de unirse todas”

Susana Ros, diputada por Castellón en el Congreso de los Diputados
Susana Ros, diputada por Castellón en el Congreso de los Diputados
Javier Cuadrado

Susana Ros (56 años) es diputada por Castellón en el Congreso de los Diputados. Veterana en el hemiciclo, es su quinta legislatura y preside las comisiones de Igualdad y de Cooperación Internacional. Hija de una familia humilde, sus padres no llegaron a terminar la escuela. Ella sí, gracias “a las becas de los gobiernos socialistas”, dice orgullosa. “Así, esos hijos de familia muy humilde pudimos estudiar”, recuerda.

Ros apela a ese origen humilde y lo reivindica para explicar su forma de entender la política. Fue concejala en Benicàssim durante doce años, de 2003 a 2015. “Yo no concibo la política sin pisar la calle”, afirma. Y eso lo aprendió del municipalismo. “Me encanta la cercanía, la proximidad, escuchar, preguntar a la gente sobre los problemas cotidianos”. Es “la mejor escuela de la democracia”, sentencia.

La diputada socialista es la única de su familia que ha dado el paso en la política. Y cree que es una suerte. “Eso me permite conocer los problemas verdaderos de la gente sin filtro de partido”, expone en la conversación con este periódico.

Cuando se le pregunta por referentes femeninos, habla de su madre y de las mujeres de su pueblo, que se reunían “para conseguir parques, guarderías, escuelas infantiles, servicios básicos que no existían”. “Unas mujeres reivindicativas, luchadoras, de verdad, que se ponían el mundo por montera y que luchaban por hacerse hueco en una sociedad en la que habían estado desaparecidas”, rememora orgullosa.

Susana Ros, diputada por Castellón en el Congreso de los Diputados
Javier Cuadrado

Pero si hay una referencia colectiva que la define, son las mujeres constituyentes. Las 21 diputadas y las 6 senadoras que participaron en la redacción de la Constitución de 1978. “Les debemos mucho. Ellas fueron capaces de unirse todas, dejando a un lado lo que les separaban, para situar la igualdad en el centro de las políticas”, explica.

Durante décadas, esas mujeres estuvieron invisibilizadas, eclipsadas por “el relato de los llamados padres de la Constitución”. La diputada celebra que desde hace poco la Sala Constitucional del Congreso cuente con una placa de reconocimiento hacia ellas.

La corresponsabilidad como principio

Ros rechaza la palabra conciliación. Con firmeza. “Me gusta y me apasiona la palabra corresponsabilidad“, dice. Su argumento es que hablar de conciliación como un problema femenino esquiva la cuestión de fondo: que la igualdad requiere que todos asuman su parte. “Sin corresponsabilidad real, no habrá una igualdad efectiva”, defiende.

En esa línea, también entra la económica, según su relato. “La igualdad también se juega ahí. Se juega en quién cuida, quién tiene el margen para desarrollarse o quién asume las cargas invisibles”, señala. Y añade otro argumento económico que suele omitirse: los países que más invierten en políticas de igualdad son los que más crecen. Para Ros, “las políticas de igualdad no son un gasto. Son una inversión”.

En ese mismo sentido, valora los permisos iguales e intransferibles de maternidad y paternidad aprobados en los últimos años. “Se ha demostrado que cuando los hombres se incorporan a ese trabajo, ellos mismos reconocen que son más felices en la vida”.

El caso Salazar

Como referente socialista en materia de Igualdad, le preguntamos por el caso Salazar. No lo rehúye. “Con el tiempo, se ha demostrado que el Partido Socialista es el único que cuenta con un órgano y con un protocolo de acoso sexual que, a pesar de las dificultades y de ser un organismo nuevo, ha actuado”, señala. “Y en el Partido Socialista, quien la hace, la paga”.

Lo contrapone a lo que observa en otras formaciones. “En otros partidos no actúan igual”, dice. El PSOE es, a su juicio, el único partido con un reglamento de este tipo y con la voluntad de aplicarlo.

Susana Ros, diputada por Castellón en el Congreso de los Diputados
Javier Cuadrado

Como presidenta de la Comisión de Igualdad, Ros observa con preocupación lo que ocurre cuando la derecha y la ultraderecha pactan. “Lo primero que se pone en cuestión son los derechos de las mujeres”, dice. Los llama “pactos de la vergüenza” y considera que cuando el PP gobierna con Vox, los derechos de las mujeres quedan en riesgo. “La igualdad no puede ser una moneda de cambio. Los derechos de las mujeres no son negociables, no se venden”, inciden.

Y vuelve a referirse a la fuerza de las mujeres: “La historia nos enseña que cuando las mujeres nos organizamos y actuamos juntas, y juntos, porque es muy importante el papel de los hombres, somos capaces de frenar retrocesos y de avanzar.”

El tiempo libre

Por supuesto, en esta sección también hay tiempo para hablar del tiempo libre, de lo que hacen nuestras protagonistas cuando están fuera del hemiciclo. “Intento agradecer a la vida lo que me da. Hacer de las pequeñas cosas grandes satisfacciones”, destaca. “Dedico el tiempo libre a ser feliz”.

Ros tiene familia, un grupo de amigos que describe como extraordinarios y una perra llamada Boira a la que adora. ¿La música? Le encanta. Se mueve con la misma naturalidad en un concierto de los Rolling Stones que en una función de ópera. Tener hijos, dice, ha ampliado aún más ese registro musical.

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