En una buena alimentación, no puede faltar el producto del mar. Esto es algo que los médicos llevan diciendo mucho tiempo. Pero todo parece indicar que la decisión de incluir pescado no solo hace más saludable la nutrición, también contribuye a la sostenibilidad.
Si bien, no se aplica a todo tipo de productos. Más bien, solo sobre especies con un menor impacto medioambiental y que reemplacen las carnes con un mayor efecto sobre este.
Así lo indica un estudio publicado en la International Journal of Food Sciences and Nutrition. El análisis lo llevó a cabo un grupo de investigadores, cuyo propósito era evaluar la contribución del pescado sobre las dietas saludables y sobre el medioambiente.
Según señalan estos científicos, las cadenas de alimentación del mundo suponen un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Además, estas consumen buena parte de los recursos de tierra y agua dulce.
Por tanto, consideran que es necesario buscar una producción de alimentos que puedan ser beneficiosos tanto para las personas como para el planeta en si mismo. Y una comida que podría cumplir ambas funciones es el producto acuático.
A pesar de que algunas prácticas de pesca no se consideran éticas, lo cierto es que la huella ambiental de esta es mucho menor que la de carnes rojas y procesadas, entre otras.
No obstante, el impacto en el entorno depende mucho del tipo de pescado, del método de pesca, de las cadenas de suministro, del transporte y de otros factores similares.
Qué pescados sí se recomiendan para una dieta saludable y para proteger el medioambiente

Los investigadores indican en que según sus análisis sobre estadísticas y estudios previos, han podido concluir que las personas con hábitos alimenticios saludables y sostenibles son las que consumen más pescado. Además, son las que menos impacto ambiental generan.
Pero un elevado consumo de ciertos tipo de pescado puede provocar una mayor emisión de gases de efecto invernadero. Especialmente, en lugares donde estos alimentos se consumen en grandes cantidades. Estos serían causados especialmente por los crustáceos y por los entornos con sistemas de acuicultura intensiva.
Por tanto, según estos científicos, los peces pelágicos pequeños (sardina, caballa, jurel, boquerón…) y los moluscos (ostra, almeja, pulpo, sepia…) son los más saludables y sostenibles a rasgos generales.
Además, los implicados revelaron que las mujeres suelen necesitar más el aumento de consumo de pescado que los hombres, con el fin de cubrir sus necesidades nutricionales. Pero todo depende del consumo habitual en cada caso individual.
A modo de conclusión, los investigadores explican que no existe un enfoque único para crear una dieta saludable y sostenibles. Las necesidades nutricionales individuales, la disponibilidad y accesibilidad del producto del mar y los objetivos ambientales locales son factores determinantes en este sentido.
Por ello, el equipo científico ofrece dos conclusiones en su publicación. Por un lado, llaman al consumo responsable e informado de pescado por parte de los consumidores. Y por otro, reclaman una gestión responsable con el medioambiente de las prácticas de pesca, así como el incentivo del acceso a los productos del mar más sostenibles por parte de los sistemas mundiales.

