España se prepara para dejar atrás las tormentas de los últimos días y entrar en un nuevo periodo de estabilidad. A partir del lunes 21 de septiembre, las altas presiones ganarán terreno sobre buena parte del país y favorecerán un progresivo ascenso de las temperaturas. Será la antesala del conocido como veranillo de San Miguel, que este año llegará prácticamente coincidiendo con el comienzo oficial del otoño.
El cambio será especialmente evidente después del episodio de inestabilidad que ha afectado al Mediterráneo. La vaguada responsable de las fuertes tormentas se irá alejando hacia el este y, aunque todavía quedarán algunos chubascos residuales durante las próximas jornadas, la tendencia apunta hacia un tiempo mucho más seco y estable.
El anticiclón ganará terreno desde el lunes
La clave del cambio estará en el reforzamiento de las altas presiones. Tras el paso de la vaguada, una dorsal subtropical comenzará a extenderse sobre la Península desde el suroeste, dificultando la llegada de nuevos sistemas atlánticos y reduciendo notablemente la inestabilidad.
El veranillo de San Miguel comenzará así a dibujarse desde el lunes 21, con cielos poco nubosos o despejados en numerosas regiones y temperaturas diurnas al alza. Las previsiones del modelo europeo apuntan a una semana claramente más cálida de lo habitual en España, especialmente en el interior peninsular.
Las anomalías térmicas podrían situarse entre 3 y 6 ºC por encima de los valores normales en amplias zonas, con una señal particularmente marcada en el oeste y el interior. En buena parte del resto de la Península y los archipiélagos, las temperaturas también quedarían por encima de la media, aunque con desviaciones más moderadas.
Hasta 35 o 36 grados en algunas regiones
El ascenso térmico volverá a dejar valores propios del verano en diferentes puntos. Las previsiones analizadas por Meteored contemplan máximas que podrían alcanzar los 35 o 36 ºC en Extremadura, el oeste de Castilla-La Mancha y el valle del Guadalquivir durante los primeros días de la próxima semana.
También podrían superarse ampliamente los 30 ºC en otras regiones del centro y sur peninsular. En algunas zonas del interior de Galicia y Canarias los termómetros podrían registrar igualmente valores muy elevados para finales de septiembre.
El veranillo de San Miguel, sin embargo, no significará un regreso completo a las condiciones de julio o agosto. Una de las diferencias más claras estará en las noches. La menor duración del día y las horas adicionales de enfriamiento favorecerán madrugadas más frescas, especialmente en áreas del interior.
Eso puede generar diferencias térmicas muy importantes entre las primeras horas del día y las tardes, una situación característica de los episodios anticiclónicos de comienzos del otoño.
Una semana con pocas lluvias en España
El cambio no afectará únicamente a las temperaturas. Los mapas de predicción semanal apuntan también hacia una clara reducción de las precipitaciones durante la semana del 21 de septiembre.
Buena parte del país podría atravesar varios días prácticamente sin lluvias. Las excepciones quedarían principalmente en algunos puntos del norte, donde el paso de frentes debilitados podría dejar precipitaciones en Galicia o la cornisa cantábrica.
Esta estabilidad puede tener una contrapartida. Las regiones que no se han beneficiado de las tormentas mediterráneas de los últimos días continuarán acumulando déficit de precipitaciones, especialmente en áreas del centro, oeste y sur peninsular.
El otoño comenzará con ambiente casi veraniego
El calendario añadirá una circunstancia especialmente llamativa. El otoño astronómico comenzará oficialmente el miércoles 23 de septiembre a las 02:05 horas, según los cálculos del Observatorio Astronómico Nacional. La nueva estación arrancará, por tanto, con temperaturas propias de semanas anteriores.
La festividad de San Miguel se celebra el 29 de septiembre y tradicionalmente se denomina veranillo de San Miguel a los periodos de estabilidad y temperaturas elevadas que aparecen alrededor de esas fechas. No se trata de un fenómeno que necesariamente se produzca todos los años ni tiene unos criterios meteorológicos establecidos, pero en 2026 las previsiones sí muestran un escenario compatible con esa denominación popular.
El modelo europeo mantiene una señal cálida para prácticamente toda la última semana de septiembre. Aun así, el plazo obliga a mantener cierta prudencia, porque pequeños cambios en la posición de las altas presiones o en la circulación atlántica podrían modificar las temperaturas y la distribución de las precipitaciones.
Por ahora, el escenario más probable apunta a un comienzo del otoño marcado por sol, ausencia generalizada de lluvias y tardes mucho más cálidas de lo habitual. Después de las tormentas torrenciales de esta semana, España podría pasar en apenas unos días de la inestabilidad mediterránea al ambiente estable y seco característico del veranillo de San Miguel.

