Fueron ministros de Educación con gobiernos del Partido Popular. Esperanza Aguirre (1996-1999) y José Ignacio Wert (2011-2015) analizan para Artículo14 el último informe PISA, que ha encendido las alarmas sobre el estado de salud de su Cartera en España. “Hemos bajado respecto a nosotros mismos. Estamos peor que en el año 2000”, lamenta la primera, que estuvo en el Gobierno de José María Aznar. Su sucesor, ya con Mariano Rajoy, apostilla: “España no ha conseguido recuperar el terreno educativo perdido” tras la pandemia.
Para Wert, uno de los datos más preocupantes es la evolución española en comparación con el resto de los países desarrollados. “España, en las tres métricas, tiene un descenso mayor que el de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Yo creo que eso es lo relevante”, señala.

Y Aguirre considera que el modelo ha relegado principios como “el estudio, el esfuerzo y el mérito”, no duda en reivindicar el modelo educativo aplicado durante la etapa de Wert que, en su opinión, avanzaba “en la buena dirección”.
Fiel a su estilo, la que fuera también presidenta de la Comunidad de Madrid va un paso más allá y sitúa también entre los problemas del sistema el peso de cuestiones ideológicas y el “adoctrinamiento”. “El otro disparate es considerar que la educación es la ideología woke, adoctrinar y olvidarse de la instrucción”, afirma. A su juicio, “la educación no es otra cosa que trasladar los saberes que nos han legado las generaciones que nos han precedido a las generaciones que nos siguen”.
Frente a ello, Aguirre acusa a los gobiernos socialistas de priorizar en las aulas cuestiones relacionadas con el machismo, la identidad de género o la educación sexual frente a la instrucción académica.
Dos visiones ante el deterioro educativo
Wert y Aguirre muestran diferencias a la hora de señalar las causas del deterioro reflejado por PISA. La exministra responsabiliza a las leyes educativas impulsadas por los gobiernos del PSOE y afirma que “los socialistas jamás han querido tener el consenso con el PP” para abordar esta cuestión. También carga contra la ley Celaá (LOMLOE), aprobada en 2020 durante la etapa de Isabel Celaá al frente de Educación y que sustituyó a la LOMCE de Wert.

Wert, en cambio, rechaza que la solución dependa únicamente de modificar la legislación educativa. “Una ley, si es mala, impide que el sistema sea bueno, pero una ley buena no garantiza que el sistema sea bueno”, sostiene. Para el exministro, el problema es “poliédrico” y exige determinar “qué entendemos por educación, qué queremos y qué herramientas, por un lado, y métricas, por otro, vamos a utilizar para ver si lo estamos consiguiendo”.
También pone el foco en la necesidad de cooperar entre Gobierno, oposición, docentes y alumnos. “Hay que entender que este es un reto de país”, sentencia.
Además, pone como ejemplo el modelo de Inglaterra, donde destaca que se ha mantenido “un cierto hilo de continuidad en las políticas educativas” pese a las alternancias entre laboristas y conservadores. “Ha prevalecido la idea de mantener aquello que funcionaba de las distintas reformas que hacían unos y otros”, explica.
Uso de las pantallas, ¿sí o no?
Sobre el uso de dispositivos tecnológicos, Wert se distancia de la visión que los sitúa como una de las principales causas del deterioro educativo. “Creo que la propia OCDE está poniendo un énfasis que no está justificado por los datos”, afirma.
El exministro señala que existen países con un uso intensivo de nuevas tecnologías que obtienen excelentes resultados y otros en los que sucede lo contrario. “Al final, la tecnología es un accesorio”, sostiene. Por ello, tampoco considera que la prohibición generalizada de dispositivos sea la solución. La clave, defiende, está en cómo se integran dentro del proceso educativo.

Aguirre, aunque afirma no ser experta en la materia, sí apunta a un posible efecto sobre la capacidad de concentración de los alumnos. Reconoce que la tecnología “seguramente también tiene muchas partes positivas”, pero rechaza convertir la digitalización en el eje de la educación. “La señora Celaá lo que quería era digitalizar la educación, eso es un disparate”, sostiene.
Aunque ambos muestran preocupación ante el deterioro del sistema educativo reflejado por PISA Aguirre pone el acento en los planes de estudio, las evaluaciones, el esfuerzo y contenidos, mientras Wert reclama un acuerdo más amplio entre todos los actores implicados.

