El incendio forestal declarado este jueves en Los Gallardos (Almería) se ha convertido en una tragedia difícil de controlar. Al menos once personas han perdido la vida, ocho han resultado heridas y otras 19 permanecen desaparecidas, mientras las llamas ya han arrasado más de 3.000 hectáreas. Las víctimas mortales fueron halladas en una pedanía del municipio vecino de Bédar; algunas de ellas, en el interior de vehículos alcanzados por el fuego cuando intentaban huir.
El fuego avanzó con una rapidez extraordinaria, impulsado por rachas de viento de hasta 70 kilómetros por hora. La suma de vegetación seca, temperaturas extremas y escasa humedad complicó las labores de extinción desde el primer momento y obligó a desplegar un amplio dispositivo de emergencia. Poco antes de la medianoche, Emergencias de la Junta de Andalucía elevó el incendio a nivel 2 por su evolución potencial. La zona afectada, un entorno rural con barriadas y viviendas dispersas, resultó especialmente vulnerable ante un fuego cambiante y difícil de contener que dejó atrapados a varios vecinos en plena huida.
Camping Los Gallardos
Entre quienes vivieron de cerca el avance de las llamas se encuentra David Jackson, propietario del camping Los Gallardos, cuyas instalaciones tuvieron que ser desalojadas de urgencia. En conversación con Artículo14 confirma que “ayer tuvimos una orden de desalojo desde Protección Civil, llegaron la Guardia Civil y la Policía Local, bajo la dirección del alcalde de Los Gallardos”.
Pese a la velocidad con la que se propagaba el incendio, Jackson subraya que la evacuación se desarrolló sin incidentes: “Fue un procedimiento muy suave, sacamos a todo el mundo del camping rápidamente. Funcionaron muy bien los protocolos de evacuación y las autoridades hicieron su trabajo maravillosamente“.
El propietario confirma que en su recinto no hubo que lamentar daños personales ni materiales. “No hubo atrapados en la zona del camping. Tuvimos la suerte de que nos salvó un cambio en el viento y el esfuerzo de los bomberos. No hay ningún daño material dentro del camping”, explica.
Su testimonio, sin embargo, refleja que el peligro no ha pasado. “El fuego en este momento continúa. Yo creo que no está controlado. Hay un montón de avionetas echando agua“, describe Jackson sobre la situación en la zona.
Por otro lado, en la misma comunidad, el fuego declarado el jueves entre Estepona y Benahavís (Málaga) evoluciona favorablemente, lo que ha permitido autorizar el regreso de los vecinos desalojados de forma preventiva de la urbanización Flamingos.

