CONTRACRÓNICA

El 060 vs los migrantes: “Todos nuestros agentes están ocupados”

El teléfono de atención telefónica para la regularización se estrena con inacabables tiempos de espera

Un proceso de regularización masiva de migrantes no es cualquier cosa. Ni es frecuente, ni está de moda (en Europa), ni es sencillo de llevar a cabo. España puso ayer en marcha una aparatosa maquinaria para dar papeles a más de 500.000 extranjeros que viven en nuestro país, pero no piensa entregar la condición de residente a cualquier precio.

El Gobierno dice oficialmente que los aspirantes a ser regularizados deben acreditar que llegaron a España antes de la última Nochevieja y que aquí siguen. No vale con haberse comido las uvas y haber ahuecado el ala sin ver el Carnaval, la Semana Santa y los cuartos de la Champions. Y no solo eso: también deberán acreditar que no tienen antecedentes penales.

Un teléfono implacable

Extraoficialmente, los requisitos son muy distintos. El Gobierno quiere saber la paciencia que tienen los aspirantes y para eso ha activado un método infalible: un teléfono de desatención ciudadana, el 060, un defectuoso precursor de la IA generativa, la IA optimizadora y la IA predictiva. Un exasperante invento para someter a los migrantes a un infernal hilo musical, a una aleatoria pulsación de botones y a una escucha inacabable de mensajes grabados.

El 060, donde los aspirantes deberían aclarar dudas sobre la regularización o al menos lograr una cita previa, no promete un futuro próspero, no sugiere un país donde el ascensor social funciona ni un sistema que sirve en bandeja el recálculo de las pensiones. Nada de eso. El 060 es implacable: “En estos momentos todos nuestros agentes están ocupados”.

“Su posición de cola es la 171”

No se sabe ni cuántos lo están, ni cómo de saturados andan. Pero cada 50 segundos se insiste en ello: “En estos momentos todos nuestros agentes están ocupados”. Por si los llamantes no se han dado por aludidos y queriendo poner a prueba su determinación, el 060 primero advierte y luego desmoraliza. “El tiempo de espera para ser atendido es superior a 5 minutos”. “Su posición de cola es la 171”. No dice “no está usted en su mejor momento, camarada”, pero se entiende.

Los minutos para los llamantes sin papeles y sin atención telefónica van transcurriendo mientras el Gobierno, presuntamente, realiza una selección natural de cuántos van a soportar su tortura. Los minutos al aparato ya pasan los 17, la posición en cola es la 84 y de pronto pasa algo inesperado: “Nuestro servicio de atención telefónica es de 9h de la mañana a 14.00h de la mañana“. Chimpún. Puntualmente, a las 14.00 horas, el teléfono se desactiva y los agentes dejan de estar ocupados.

Un proceso con “cariño”

Pero residir legalmente en la España de la cita previa quizá merece la pena. Así que por la tarde vuelve el 060 a medir a los aspirantes, pero las normas han cambiado. Ya no hay posiciones de cola, ni tiempos de espera superiores a 5 minutos. Ahora solo hay la posibilidad de acogerse a un extenso mensaje de texto con explicaciones, incluso con algún link.

No es frecuente, no está de moda y no es sencillo de llevar a cabo, pero según la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, el proceso de regularización se ha diseñado con “experiencia y cariño”. Así que los aspirantes ya saben que para el Gobierno no hay tanta diferencia entre el cariño y el tormento.

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