El curso escolar 2026-2027 comienza este martes 1 de septiembre con los centros educativos poniéndose de nuevo en marcha y un problema que las vacaciones no han conseguido resolver: el fuerte malestar de una parte del profesorado. Mientras más de ocho millones de alumnos preparan su regreso progresivo a las aulas durante los próximos días, las huelgas y movilizaciones continúan en diferentes comunidades autónomas.
Madrid, Cataluña y Andalucía cuentan ya con paros convocados, aunque en fechas y condiciones diferentes. A ellas se suma un mapa mucho más amplio de conflictos laborales, protestas o negociaciones abiertas en territorios como Comunidad Valenciana, Cantabria, Aragón, Baleares, Navarra o Castilla y León.
“Este curso se inicia con un intenso clima reivindicativo y de movilización de los centros y la comunidad educativa”, resume en El País Teresa Esperabé, secretaria general de la Federación de Enseñanza de CCOO.
El curso escolar empieza con tres huelgas en el calendario
El primer gran conflicto llegará a Cataluña. La Asamblea Educativa mantiene convocada una huelga para el próximo 8 de septiembre, precisamente la jornada en la que comenzarán las clases.
USTEC, CGT e Intersindical mantienen por ahora su respaldo al paro mientras la consejera de Educación, Esther Niubó, intenta reactivar las negociaciones. El Govern recuerda que ha comprometido miles de millones de euros en mejoras durante los próximos años, incluyendo nuevos profesionales, incrementos salariales y reducciones de ratios.
El conflicto, sin embargo, continúa abierto y amenaza con convertir el primer día de curso escolar en una demostración de fuerza del profesorado catalán.
En Madrid, el calendario apunta más lejos. La huelga indefinida en la educación pública no universitaria está prevista a partir del 14 de octubre. Entre las reivindicaciones aparecen la reducción de horas lectivas, una bajada de ratios, mejoras salariales, más recursos y una menor carga burocrática.
Andalucía prepara una huelga general educativa

Andalucía vivirá otro de los principales focos de movilización durante el otoño. Más de una treintena de organizaciones educativas y sociales han acordado una huelga general para el 11 de noviembre.
La protesta pretende abarcar todas las etapas, desde Infantil hasta la universidad, y reclama más financiación pública, reducción del número de alumnos por aula, ampliación de plazas, mejores infraestructuras y climatización de los centros.
También exige un refuerzo de los profesionales destinados a atender al alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo.
Antes del paro se desarrollarán asambleas, concentraciones y otras movilizaciones destinadas a aumentar la presión sobre la Junta.
Un malestar que va mucho más allá de tres comunidades
Las huelgas confirmadas representan únicamente la parte más visible del problema. El inicio del curso escolar encuentra protestas abiertas o posibles movilizaciones en diferentes puntos de España.
En la Comunidad Valenciana, por ejemplo, la huelga indefinida que había sido planteada anteriormente quedó suspendida, pero el conflicto continúa. El profesorado tiene prevista una nueva movilización el 12 de septiembre para exigir mejoras de plantillas, ratios, infraestructuras, inclusión y condiciones laborales.
Además, CSIF ha preparado una campaña nacional que arrancará el 16 de septiembre frente al Ministerio de Educación. El sindicato no descarta llegar a convocar una huelga si considera insuficientes las respuestas del Gobierno y las comunidades autónomas.
Las aulas cambian más rápido que los recursos

Detrás de la movilización existe un problema estructural. Los sindicatos sostienen que las aulas son cada vez más complejas, pero los recursos disponibles no han crecido al mismo ritmo.
El alumnado extranjero ha aumentado considerablemente en determinadas regiones. En algunas provincias, al menos uno de cada cinco estudiantes de la escuela pública procede de otro país. En Alicante, la proporción ha llegado aproximadamente al 30%.
El problema, insisten los representantes docentes, no es la diversidad, sino disponer de suficientes aulas de acogida, profesores especialistas, orientadores y programas de apoyo para atender correctamente a estudiantes que pueden incorporarse al sistema desconociendo el idioma o procedentes de modelos educativos diferentes.
También crece el alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo. Eso exige más profesionales de Pedagogía Terapéutica, Audición y Lenguaje y orientación.
Temporalidad, salarios y burocracia alimentan las protestas
La situación laboral completa el diagnóstico. CSIF calcula que la interinidad seguirá alrededor del 28% al comenzar el curso escolar, pese a los procesos de estabilización y las oposiciones desarrolladas durante los últimos años.
A ello se añade la pérdida de poder adquisitivo denunciada por los sindicatos, las diferencias salariales entre comunidades, el elevado precio de la vivienda en algunas regiones y una carga burocrática que muchos profesores consideran excesiva.
Las organizaciones reclaman además que se acelere la reducción legal de ratios que prepara el Ministerio y que se destinen mayores recursos a la escuela pública.
Un otoño que amenaza con elevar todavía más la tensión

El escenario puede complicarse conforme avance el trimestre. A las protestas autonómicas se sumará la movilización estatal de CSIF y unas elecciones sindicales previstas entre finales de 2026 y comienzos de 2027.
El curso escolar comienza, por tanto, con un calendario académico ya establecido pero con otro mucho más incierto en las salas de profesores. Las clases volverán durante los próximos días, pero el conflicto que cerró el curso anterior no se ha ido de vacaciones.
Madrid, Cataluña y Andalucía tienen ya fechas marcadas en rojo. Y en otras comunidades, el desarrollo de las negociaciones determinará si las protestas terminan también convirtiéndose en huelgas.

