Las comunidades mediterráneas afrontan con inquietud la llegada de una nueva masa de aire del Sahara que volverá a disparar las temperaturas entre los días 12 y 16 de julio. El alivio térmico previsto tras la segunda ola de calor del verano será breve y desigual, especialmente en el este peninsular y Baleares, donde el calor podría recuperar fuerza a partir del domingo.
La situación estará marcada por una configuración atmosférica muy concreta: una dana al oeste de la Península, una dorsal desplazada hacia el Mediterráneo occidental y un cambio en los vientos en superficie que favorecerá la entrada de aire muy cálido desde el norte de África.
El descanso térmico apenas durará unos días antes de que el Mediterráneo vuelva a quedar bajo una masa de aire muy cálida. La consecuencia será un nuevo ascenso de las máximas, noches complicadas y presencia de polvo sahariano en suspensión.
Un respiro muy breve tras la ola de calor
La segunda ola de calor del verano afronta sus últimas horas, con un descenso térmico que ya ha empezado a notarse en las comunidades cantábricas y que se extenderá al oeste y centro peninsular durante las próximas jornadas.
Ese cambio llegará favorecido por una pequeña dana situada al oeste de Portugal, que ayudará a introducir aire algo más fresco en varias regiones. El alivio será más claro en zonas del norte, oeste y centro, donde las temperaturas máximas tenderán a bajar respecto a los valores extremos de los últimos días.
Sin embargo, el patrón no será estable durante mucho tiempo. El sábado, un nuevo embolsamiento de aire frío en niveles altos empujará la dorsal cálida hacia el este y la colocará sobre el Mediterráneo occidental.
Ese movimiento dejará a las comunidades mediterráneas en una posición más expuesta. Mientras algunas zonas respirarán mejor, el este peninsular empezará a mirar de nuevo hacia el norte de África.
El aire sahariano llegará desde el domingo
El cambio clave se espera durante la jornada del domingo, cuando la dirección del viento cerca de la superficie favorecerá la llegada de aire cálido de origen sahariano hacia las regiones bañadas por el Mediterráneo.
Este flujo cálido afectará de forma especial a la Comunidad Valenciana, Murcia, Cataluña, Baleares, el valle del Ebro y zonas del interior oriental peninsular. También podría extender su influencia hacia Aragón, Navarra, La Rioja, Castilla-La Mancha y Andalucía oriental.
A partir del martes 14 de julio, los termómetros podrían volver a alcanzar los 40 ºC en ciudades o entornos como Murcia, Alagón o Lleida. En muchas áreas del interior este, las máximas superarían los 35 ºC durante las horas centrales del día.
La entrada de aire africano devolverá temperaturas claramente superiores a lo normal para estas fechas, justo cuando el verano ya venía acumulando registros excepcionales.
Calima y polvo sahariano durante varios días
El episodio no llegará solo con calor. La masa de aire prevista arrastrará también polvo sahariano, que empezará a entrar en la península Ibérica y Baleares durante las primeras horas del sábado.
La concentración de partículas aumentará durante la madrugada del domingo y podría extenderse a buena parte del territorio a primeras horas de la mañana. Posteriormente, una nueva masa de polvo más densa entraría por el sureste peninsular durante la noche del lunes.
Ese segundo pulso avanzaría desde Almería y Murcia hacia la Comunidad Valenciana, el este de Castilla-La Mancha, Aragón y Cataluña. En esas zonas, la calima podría enturbiar el cielo, reducir la visibilidad y dejar depósitos de polvo sobre superficies si coincide con algún chubasco.
El polvo en suspensión no solo cambia el aspecto del cielo; también puede empeorar la calidad del aire en las zonas más expuestas. Las personas con asma, alergias, problemas respiratorios o enfermedades cardiovasculares deberán prestar especial atención.
El Mediterráneo, el valle del Ebro y Baleares, bajo vigilancia
Las zonas más sensibles serán las comunidades mediterráneas, Baleares y el valle del Ebro. Allí se combinarán temperaturas altas, noches cálidas, posible calima y una situación atmosférica persistente durante varios días.
En principio, la calidad del aire cerca de la superficie no debería deteriorarse de forma severa en la mayor parte del país. Sin embargo, el domingo podría empeorar en áreas del Mediterráneo, el valle del Ebro y el País Vasco, según la evolución del polvo sahariano.
El calor será especialmente incómodo en zonas urbanas, donde el efecto isla de calor puede mantener temperaturas elevadas incluso después de la puesta de sol. Las noches tropicales o tórridas podrían repetirse en puntos del litoral y prelitoral mediterráneo.
El problema no será solo alcanzar los 40 ºC, sino encadenar varios días y noches con poco margen de recuperación. Ese factor aumenta el riesgo para personas mayores, menores, trabajadores expuestos y población vulnerable.
La dana puede dejar tormentas en el norte y noreste
La misma configuración que favorecerá la llegada de aire cálido al Mediterráneo puede dejar un tiempo más inestable en otras zonas. La dana situada al oeste de la Península podría generar precipitaciones en Galicia y Asturias durante el fin de semana.
A partir del martes, el escenario también contempla algunas tormentas en Aragón y Cataluña. En un contexto de calor intenso, este tipo de tormentas pueden ser localmente fuertes y aparecer de forma irregular, con rachas de viento, aparato eléctrico y chubascos concentrados en poco tiempo.
La posición exacta de la dana será determinante. Si se desplaza ligeramente, puede cambiar la distribución de tormentas, el alcance del polvo sahariano y la intensidad del calor en cada comunidad.
La previsión exige seguimiento diario porque pequeñas variaciones atmosféricas pueden modificar mucho el mapa final. El patrón general está claro, pero los impactos concretos deberán afinarse con nuevas actualizaciones.
¿Tercera ola de calor o episodio cálido persistente?
Todavía es pronto para afirmar que este nuevo episodio será oficialmente la tercera ola de calor del verano. Para ello deberán cumplirse criterios de duración, intensidad y extensión territorial que solo podrán confirmarse con los datos definitivos.
Lo que sí parece probable es un periodo de calor anómalo, persistente y especialmente intenso en el este peninsular y Baleares durante buena parte de la próxima semana. La dorsal sobre el Mediterráneo occidental y la dana casi estacionaria al oeste podrían mantener el flujo cálido durante varios días.
La recomendación para la población será anticiparse: hidratarse con frecuencia, evitar actividad física en las horas centrales, proteger a personas vulnerables, revisar la calidad del aire si hay calima y seguir los avisos oficiales de AEMET y de los servicios autonómicos.
El aire del Sahara devolverá a España un escenario de calor duro justo después de una tregua mínima. El verano no afloja: cambia de fase, desplaza el foco hacia el Mediterráneo y vuelve a poner bajo vigilancia a millones de personas entre el polvo, las noches cálidas y los termómetros disparados.

