El método sueco hace historia al acabar con el tabaquismo

Es el primer país del mundo en reducir el tabaquismo diario por debajo del umbral internacional que define a una sociedad “libre de humo”

Suecia ha alcanzado un hito mundial en salud pública al convertirse en. Según los datos oficiales correspondientes a 2025, solo el 3,7% de la población adulta fuma a diario, mientras que la prevalencia total de consumo (sumando fumadores diarios y ocasionales) se sitúa en el 7%, cifras sin precedentes a escala nacional en otro lugar del planeta, tal y como se publica este mes en el informe Vanor och konsekvenser 2025, elaborado por el Consejo Sueco de Información sobre Alcohol y Drogas, el organismo de referencia del país en el seguimiento de hábitos de consumo.

El fin del cigarrillo

El histórico desplome del tabaquismo en Suecia no se explica por una reducción del consumo de nicotina, sino por la práctica desaparición del cigarrillo, que ha sido sustituido mayoritariamente por productos de nicotina sin combustión, como el snus (permitido en Suecia pero prohibido en el resto de la Unión Europea) y, más recientemente, por bolsas de nicotina (con poca presencia en España).

La experiencia sueca está respaldada por parte de la literatura científica. Estudios longitudinales coinciden en que la transición del cigarrillo hacia estas alternativas ha sido un factor determinante en el abandono del tabaco, al aumentar las tasas de cesación y reducir la iniciación al consumo de cigarrillos convencionales.

Las bolsas de nicotina y el snus 

Un estudio publicado en Harm Reduction Journal en 2024 estimó que alrededor de 3.000 muertes anuales atribuibles al tabaquismo se han evitado en Suecia gracias a la disponibilidad del snus y de las bolsas de nicotina, en comparación con un escenario hipotético sin acceso a estos productos.

El impacto sanitario es coherente con esta evolución. Suecia presenta las tasas más bajas de cáncer de pulmón y de mortalidad atribuible al tabaquismo de toda la Unión Europea, aproximadamente un 40% inferiores a la media comunitaria, especialmente entre los hombres. Esta diferencia no responde a un menor consumo histórico de nicotina, sino a la eliminación casi total de la combustión, principal origen del riesgo sanitario del tabaco.

Nueva Zelanda va camino a emular a Suecia

El país que más se aproxima al hito sueco es Nueva Zelanda, aunque todavía no ha cruzado el umbral técnico del 5%. Los datos oficiales más recientes sitúan la prevalencia de fumadores diarios en el 6,8% de la población adulta, frente a más del 16% hace poco más de una década.

En paralelo, el vapeo diario alcanza ya al 11–12% de la población adulta, superando claramente al consumo de cigarrillos. A diferencia de otros mercados, este crecimiento se ha producido en un marco normativo estricto, con límites claros de edad, control de los puntos de venta y una estrategia explícita orientada a que el vapeo funcione como alternativa para fumadores adultos, no como producto de iniciación para menores.

Las autoridades sanitarias neozelandesas subrayan que su modelo combina protección de los jóvenes con reducción del daño en adultos, evitando la normalización del consumo entre no fumadores

El camino de la UE

La revisión en curso de la Directiva Europea de Productos del Tabaco (TPD) apunta hacia una equiparación regulatoria entre productos combustibles y no combustibles, en lugar de en la combustión, que es el principal factor de daño.

La paradoja después de estos dos países y sus datos en 2025 es evidente: Europa se plantea endurecer la regulación de los productos que han permitido a Suecia reducir el tabaquismo diario al 3,7%, mientras España mantiene tasas de fumadores muy superiores (en torno al 25%) y lejos del umbral de “sociedad libre de humo”.

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