Una niña de dos años ha fallecido en Brión, en A Coruña, después de permanecer durante varias horas dentro del vehículo estacionado de su padre. El caso, que investiga la Guardia Civil, vuelve a poner el foco en este fenómeno devastador que se repite cada verano, los olvidos de menores en coches, especialmente peligrosos en jornadas de altas temperaturas.
El padre había llevado primero al hijo mayor al colegio y después debía dejar a la niña en la guardería. Sin embargo, al recibir una llamada mientras pasaba cerca de su centro de trabajo, aparcó el coche y entró a trabajar sin darse cuenta de que la menor seguía en el interior del vehículo. El error no se descubrió hasta más tarde, cuando la madre acudió a recoger a la niña a la guardería.

La menor fue trasladada al PAC de Bertamiráns, donde fue atendida sobre las 16.00 horas. También se desplazó una ambulancia medicalizada, cuyos profesionales realizaron maniobras de reanimación, aunque no lograron recuperarla. El CIAE 112 Galicia ha informado de que el Grupo de Intervención Psicológica en Catástrofes y Emergencias ofrece atención especializada a la familia.
El suceso se produjo en un día marcado por temperaturas elevadas. Fuentes municipales han avanzado que se decretarán dos días de luto oficial y que se está preparando un minuto de silencio para este viernes.
“Síndrome del bebé olvidado”
La muerte de la niña en Brión no es un caso aislado. El 1 de julio de 2025, en Valls, Tarragona, un niño de dos años falleció tras pasar horas dentro de un coche aparcado en un polígono industrial durante una ola de calor. Los Mossos d’Esquadra investigaron entonces lo ocurrido como un posible golpe de calor y el padre quedó investigado por homicidio por imprudencia grave. Meses antes, en mayo, otro menor de dos años murió en Linares, Jaén, después de que su padre de acogida creyera haberlo dejado en la guardería. En noviembre de 2024, una niña de la misma edad falleció en Castellón tras permanecer varias horas en un vehículo mientras su padre trabajaba.
Estos casos han reabierto el debate sobre el llamado “síndrome del bebé olvidado”. La psicóloga perinatal Marta Ramos explicó anteriormente a Artículo14 como un fallo de la memoria prospectiva: la capacidad de recordar una acción que debe hacerse más adelante. “No es que no quieran o no les importe, es que el cerebro puede equivocarse”, señalaba. Estrés, cansancio, distracciones o cambios de rutina pueden hacer que el piloto automático se imponga.

Prevención y medidas
La prevención, insisten los expertos, pasa por asumir que puede ocurrir y crear barreras. Dejar el móvil, la cartera o el bolso en el asiento trasero; programar alarmas; pedir a la guardería que avise si el menor no llega; o acordar un mensaje de confirmación entre los progenitores son medidas sencillas que pueden evitar tragedias. También se reclaman sistemas tecnológicos antiolvido en vehículos y sillitas infantiles.
Esta tragedia ha reactivado también las peticiones de cambios normativos. El presidente de la Alianza Española de Seguridad Vial Infantil, Joan Forrellad, ha reclamado que se permita a los menores de tres años viajar en el asiento delantero, en sentido contrario a la marcha y con el airbag desconectado, como medida para reducir el riesgo de olvido. Según ha explicado, AESVI ya trasladó a la DGT una propuesta de modificación del Reglamento General de Circulación y espera una respuesta.
Forrellad advierte de que estos casos se repiten año tras año y que la mayoría afectan a niños muy pequeños, especialmente vulnerables al calor. También recuerda que existen sistemas de detección y alarma en sillitas y vehículos, aunque no están generalizados. Mientras tanto, recomienda revisar siempre los asientos traseros antes de cerrar el coche, colocar objetos imprescindibles junto al menor y no dejar nunca a un niño dentro del vehículo, ni siquiera durante unos minutos.
También han vuelto a surgir iniciativas ciudadanas que reclaman medidas obligatorias de prevención. Una petición difundida a través de Change.org pide implantar dispositivos antiabandono en los vehículos en los que viajen menores, similares a los que ya son obligatorios en Italia desde 2019 para niños de menos de cuatro años. El impulsor de la campaña, padre de dos niñas, sostiene que este tipo de tragedias no responden a una falta de cariño, sino a fallos de memoria relacionados con el estrés, el cansancio o los cambios de rutina, y defiende que la tecnología disponible actualmente puede ayudar a evitar muertes infantiles.

