INFORME PISA 2025

“Es la Eurovisión de la educación”: Tatiana Íñiguez matiza lo que de verdad mide el informe PISA

Tatiana Íñiguez, doctora en Sociología y profesora en la Universidad de Zaragoza, desmonta la lectura simplista del ranking y explica por qué comparar a España con Singapur o Corea del Sur no tiene sentido

Contraportada. Facultad de Educación. Campus San FranciscoTatiana Iñiguez, vicedecana de Tecnologías de la Información y de la Comunicación en Universidad de Zaragoza / 09-05-2025 / Foto Guillermo Mestre
Guillermo Mestre / Heraldo de Aragón.

Cada tres años se repite el mismo guion: se publica PISA, saltan los titulares de “fracaso educativo” y España vuelve a mirarse en el espejo de los países que encabezan la clasificación. Pocas veces se explica cómo se construye realmente ese número que decide si un sistema educativo va bien o mal. De eso habla con Artículo14 Tatiana Íñiguez, doctora en Sociología, profesora titular acreditada a catedrática en el Departamento de Psicología y Sociología de la Universidad de Zaragoza y vicedecana de la Facultad de Educación.

Especialista en sociología de la educación, convivencia escolar y bienestar digital, Íñiguez defiende que PISA es una herramienta útil pero parcial, y advierte de los riesgos de tratarla como si fuera un veredicto absoluto sobre el estado de la enseñanza. “Culpar a una ley educativa concreta cuando el empeoramiento ya son previos a la LOMLOE en este caso, a la IA o a los móviles es incorrecto”, advierte la experta, que cree que España sacaría mejor nota si detrás de esta prueba hubiera alguna motivación para el alumnado.

Pregunta: Qué es lo que casi nadie explica sobre cómo se construye realmente ese número que acaba definiendo si un país va bien o mal en educación?

Respuesta: PISA todo el mundo lo entiende como un cuestionario muy exhaustivo, pero el número que sale en cuanto a rendimiento no es una media de un examen, sino que PISA trabaja con una muestra de alumnado de 15 años y cada estudiante responde sólo a una parte de las preguntas, y a partir de ahí, se estima. Presentar estas diferencias con una clasificación exacta de todos los países simplifica muchísimo lo que realmente dicen los datos.

Adolescentes en una clase
Imagen de archivo de un grupo de alumnos en clase.
EFE

Pregunta: Normalmente citas el caso de Finlandia como el ejemplo de que se puede ir bien en educación sin encajar en los criterios de la OCDE. ¿Qué nos dice eso sobre lo que PISA realmente mide, y sobre todo, lo que no mide?

Respuesta: Finlandia podría ser un caso paradigmático que nos recuerda que para obtener buenos resultados en PISA no existe una única receta válida. Lo vemos con Reino Unido, que vuelve a la disciplina y a las cases instruccionales para tener buenos resultados. De hecho, PISA lo que mide es un examen en el que se ve como se aplican competencias. PISA puede medir muy bien como se aplican determinadas competencias en determinadas circunstancias pero eso no equivale a medir toda la calidad de todo el sistema educativo. La formación humanística, la ciudadanía la creatividad, la inclusión o el bienestar también forman aprte de cuestiones que esperamos las familias y la sociedad de la escuela. Esto no construye en este eurovisión de la educación.

Pregunta: Defendías que los resultados están muy condicionados por factores socioeconómicos y culturales que el ranking final oculta. Cuando se compara a España con países como Singapur o Corea del Sur, ¿qué parte de esa diferencia es sistema educativo y qué parte es una comparación que no tiene sentido hacer?

Respuesta: No podemos poner un porcentaje a cada cuestión y precisamente es uno de los problemas de interpretar causalmente el ranking. PISA no permite análisis causales, sólo permite hacer asociaciones porque no es una investigación en la que se analiza un alumnado de un curso y luego se vuelve a estudiar al mismo alumnado en otro curso. Es un análisis sincrético en un momento dado. Por ejemplo, Singapur, Corea del Sur y España tienen composiciones sociales culturales muy diferentes y se les compara. Por eso no podemos saber qué práctica escolar o qué rasgo cultural causa esa diferencia entre países. Aquí hacemos una fotografía muy concreta, pero para profundizar en los resultados serían necesarios los análisis cualitativos.

Pregunta: Si PISA no debería leerse como un termómetro fiable del nivel educativo de un país, ¿qué debería mirar realmente un ciudadano o un político cuando se publican estos resultados, y qué peligro tiene seguir tratándolo como una verdad absoluta?

Respuesta: Asumir que PISA no es fiable tampoco es correcto. Hay que tener en cuenta de donde viene PISA: de la OCDE, una organización económica que compara el rendimiento. Es una herramienta relativamente potente, pero para aquello para lo que ha sido diseñada. El problema es cuando extrapolamos una herramienta parcial en un diagnóstico completo del sistema educativo.

El peligro del ranking es que transforma problemas muy complejos en una competición. Es la Eurovisión de la educación. Culpar a una ley educativa concreta cuando el empeoramiento ya son previos a la LOMLOE en este caso, a la IA o a los móviles es incorrecto. Muchos de los países que están en el ranking utilizan herramientas de IA o han implementado el uso de las pantallas en sus aulas.  ¿Saldrían los mismos resultados en España si la prueba la hicieron los alumnos teniendo algún incentivo, como por ejemplo, que sirviera para nota?