Testimonios

Fátima: el precio burocrático de nacer 14 días pronto

La ciudad de Ceuta se ha hecho cargo de las menores no acompañadas que dormían en el campamento vecinal del Príncipe pero las mayores de edad se quedan en la calle

Nos muestra su documento de identidad. Fecha de nacimiento: 23 de agosto de 2008. Fátima elige que no enseñemos su cara pero nos cuenta que cumplió la mayoría de edad aquí y lo demuestra. Lo hace en árabe, llorando. “No sé a dónde ir”. Hasta hoy, se estaba quedando en una pista deportiva que los vecinos del barrio del Príncipe habilitaron para las mujeres y las niñas. Pero la mañana del sábado, militares y personal de la ciudad desmantelaron el campamento. Llegaron muy pronto y sin anunciarse y las sacaron a todas.

CEUTA (ESPAÑA), 11/09/2026.- Operarios preparan una carpa de grandes dimensiones en muelle Poniente del puerto de Ceuta que tendrá una capacidad para alojar a mil migrantes. EFE/ Reduan
Operarios preparan una carpa de grandes dimensiones en muelle Poniente del puerto de Ceuta que tendrá una capacidad para alojar a mil migrantes. EFE/ Reduan

“Ha venido la policía a las 7 de la mañana a cortarnos el camino, no nos han avisado, a mí no me dejaban ni entrar. Ha sido un caos total”, nos cuenta Hafida Mustafa, una de las vecinas del barrio del Príncipe, encargada de ayudar en el campamento.

Se llevaron a las menores, que serán tuteladas por la ciudad de Ceuta en las naves del polígono industrial del Tarajal , a pocos metros de la frontera. El resto se quedó en fuera. Fátima entre ellas.

Cuestión de competencias

Sobre el papel, es sencillo: las de menos de 18 años, pasan. El resto no. Y la diferencia entre estar dentro o fuera…es mucha. Una plaza gestionada por un organismo público garantiza duchas, baños, tres comidas al día y una higiene básica. Algo que los campamentos vecinales no ofrecen y mucho menos la calle. Por eso, el goteo en las naves del Tarajal intentando conseguir un hueco es continuo. Pero pocas lo logran. La mayoría de esas jóvenes de 18 y 19 años se va sin tener claro hacia dónde.

Es el caso de Hana y Safa. Llegan juntas, cargando con una bolsa de deporte cada una. Vienen andando desde el Príncipe, a un kilómetro y medio. Preguntan en la puerta…y desandan el camino. “No podemos entrar, somos mayores”, nos dice Safa que añade que tiene 18 años. “No, ¡19!”, corrige riéndose. Cuando llegan de vuelta al punto de partida se dan cuenta de que el campamento ya no está.

Hana y Safa.

Pero detrás de todo esto, lo que subyace es un problema de quién hace qué. Y en este reparto, la ciudad de Ceuta se ha quedado con las menores y el Ministerio de Migraciones, con el resto de mujeres.
Para ellas habilitaron 320 plazas en la hípica de Ceuta que llevan llenas una semana. Ante la falta de más espacios específicos preparados, no hay dónde meter a todas las demás: Ni a las casi 100 que acampan en la puerta esperando una plaza, ni a las del Príncipe, ni a las que desde hace más de un mes duermen en un campamento gestionado por los vecinos junto a la Mezquita de Sidi Embarek.

Nos cuentan que tienen miedo a ser agredidas en la calle pero también, que no se plantean volver a su país. Dicen que pese al temor, se sienten más seguras aquí.

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