Lo que no se nombra casi desaparece. Pero queda más expuesto a que otros lo definan. Durante años, la diversidad LGTBIQ+ encontró espacio en campañas institucionales, medios de comunicación, redes sociales y discursos corporativos. Esa presencia no eliminó la discriminación ni la violencia, pero ayudó a poner palabras a realidades históricamente expulsadas de la conversación pública. Nombrar también es reconocer: ofrecer referentes, contexto y pertenencia.
Ahora esa conversación pierde fuelle. En España, las publicaciones sobre diversidad, equidad e inclusión han caído un 48 % entre 2023 y 2025. En X, la conversación global sobre el colectivo LGTBIQA+ se ha reducido prácticamente a la mitad: de 26,1 millones de mensajes en 2023 a 12,7 millones en el último periodo analizado. Al mismo tiempo, el discurso de odio ha aumentado un 38 % de media en ocho de cada diez países estudiados.
No es que las personas LGTBIQA+ hayan dejado de hablar, organizarse o reclamar derechos. Lo que se ha debilitado, según el informe Orgullo en ‘visto’ de LLYC, es la respuesta de medios, marcas, instituciones y plataformas. La consultora denomina a este fenómeno Rainbow Ghosting: la retirada progresiva de un apoyo público que antes se mostraba con más continuidad y que ahora queda concentrado, sobre todo, en junio

El Orgullo como isla de visibilidad
El estudio analiza 15,1 millones de noticias publicadas entre 2021 y 2026, cerca de 202 millones de mensajes en X desde 2018 y más de 4,6 millones de contenidos violentos en doce países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Panamá, Perú, Portugal y República Dominicana.
La cobertura sobre diversidad, equidad e inclusión cae un 2,5 % por trimestre desde 2021 y el descenso se ha acelerado hasta rozar el 10 % trimestral durante los últimos tres años. En 2023 se publicaban el doble de noticias sobre DEI que en 2025 y hasta seis veces más que en la actualidad, según el documento.
La caída no es idéntica en todos los países, pero sí muestra una tendencia compartida. Argentina registró un 63 % menos de publicaciones sobre DEI en 2025 que en 2023; Estados Unidos, un 55 % menos; y España, un 48 % menos.
El problema, según LLYC, no es solo que se publique menos. También que la atención se concentra cada vez más en el Mes del Orgullo. El segundo trimestre reunía el 28,56 % de las publicaciones anuales en 2023; en 2024 alcanzó el 32,73 % y en 2025 se mantuvo en el 32,29 %. Junio no gana visibilidad real: ocupa una proporción mayor dentro de una conversación anual cada vez más pequeña.
El informe también detecta una caída de las búsquedas en Google sobre términos vinculados con diversidad e identidades LGTBIQA+, como “queer”, “trans”, “género fluido”, “pronombres de género” o “disforia de género”. En algunos casos, el interés se ha reducido hasta representar un tercio del registrado en 2022.
Menos conversación, más hostilidad
La reducción de la conversación no ha traído un entorno más tranquilo. En X, el estudio identifica un aumento del 38 % en el discurso de odio respecto a los cuatro años anteriores. El incremento se produce en ocho de cada diez países analizados y tres de cada cinco mensajes clasificados como hostiles constituyen, según el informe, un ataque directo.
La hostilidad, además, ha cambiado de lenguaje. Ya no se expresa únicamente a través de insultos explícitos, sino que se camufla bajo discursos aparentemente legítimos: la protección de la infancia, la defensa de la familia tradicional o el rechazo a una supuesta imposición ideológica.
El 19,1 % de los ataques digitales vincula al colectivo con un supuesto impacto negativo en la educación. Dentro de ese grupo, siete de cada diez referencias se apoyan en narrativas sobre niños, niñas y adolescentes.

LLYC aplicó técnicas de procesamiento de lenguaje natural a más de 8,3 millones de mensajes en español, inglés y portugués y aisló 17 territorios de hostilidad discursiva. Entre ellos, la patologización, la ridiculización, la deshumanización y las narrativas antiderechos.
Empresas y universidades reducen su exposición
El informe sitúa ese descenso de la conversación dentro de un repliegue más amplio de marcas, empresas, instituciones y centros educativos. Las compañías de la lista Fortune 500 que mantienen políticas DEI activas y visibles representan hoy dos tercios de las registradas en 2023.
En el ámbito universitario, el 85 % de las modificaciones recientes relacionadas con diversidad detectadas por el estudio corresponden a cierres, cancelaciones, debilitamientos o revisiones a la baja.
El documento no plantea que una campaña de una marca o una publicación puntual pueda resolver la discriminación. Su tesis es otra: cuando disminuyen las voces con capacidad para aportar contexto, legitimidad y continuidad, la conversación pública pierde contrapesos y las narrativas hostiles encuentran menos resistencia.
La IA devuelve menos futuro y más miedo
El informe analiza también cómo este contexto se refleja en los sistemas de inteligencia artificial generativa. Para ello, LLYC formuló 90 preguntas sobre nueve ámbitos de la vida juvenil a ChatGPT 5.1 desde cinco perfiles comparables: cuatro identidades LGTBIQA+ —trans, no binaria, homosexual y bisexual— y una identidad cisheterosexual. El análisis incluyó respuestas dirigidas tanto a chicos como a chicas.
El resultado, sostiene el estudio, no muestra una diferencia de calidad en las respuestas, sino dos horizontes vitales distintos. Los conceptos de autonomía e independencia aparecen con una intensidad un 140 % superior en las respuestas dirigidas a perfiles cisheterosexuales.
En cambio, las respuestas para perfiles LGTBIQ+ contienen un 72 % más de asociaciones con la gestión del miedo, un 72 % más de referencias al respeto y la dignidad y un 42 % más de términos relacionados con exclusión o rechazo. Siete de cada diez respuestas dirigidas a jóvenes LGTBIQA+ se construyen desde sentimientos y emociones, frente a una de cada dos en el caso de hombres cisheterosexuales.
Mientras a unos perfiles la máquina les devuelve planificación, independencia, trabajo y futuro, a otros los sitúa con mayor frecuencia en relatos de supervivencia, vulnerabilidad y miedo.
Una identidad reducida a símbolos
El sesgo aparece también en las imágenes. LLYC analizó 627 imágenes generadas con Gemini, de las que 100 se produjeron sin contexto para observar la representación por defecto y 527 se generaron con escenarios de alta carga emocional y diez orientaciones sexuales e identidades de género distintas.
En el 70 % de las imágenes neutras, los perfiles LGTBIQA+ aparecían asociados a símbolos explícitos de identidad, como banderas arcoíris. Además, el 97 % de los perfiles solicitados sin contexto fueron representados como personas blancas.
El informe alerta así de un doble riesgo, que el colectivo sea invisibilizado, pero también que siga apareciendo dentro de un marco estrecho, asociado casi exclusivamente a la discriminación, la resistencia o la etiqueta identitaria. No como personas con proyectos, ambiciones, trabajo, deseo, creatividad y liderazgo.
La conclusión de LLYC es que la inteligencia artificial no crea estos sesgos de forma autónoma. Aprende de los relatos disponibles. Si los medios, las instituciones, las empresas y las plataformas reducen las narrativas inclusivas, la máquina puede mantener visible al colectivo, pero devolverlo desde un futuro más limitado.

