Entrevista

Rupturas con hijos y custodias: “Los menores pueden convertirse en víctimas colaterales”

En los procesos de divorcio, las decisiones judiciales intentan equilibrar derechos y responsabilidades, aunque no siempre logran reflejar la complejidad. Dos abogadas expertas analizan las grietas de un sistema que aún deja zonas sin resolver

violencia vicaria regimen visitas género niños
En los procesos de divorcio, a menudo se usa al menor para causar dolor a la otra parte
KiloyCuarto

El derecho de familia ha avanzado en las últimas décadas hacia un modelo que sitúa al menor en el centro. En la práctica, ese principio topa con tensiones difíciles de resolver. Cómo medir el bienestar emocional, cómo garantizar una igualdad que no siempre es real o cómo evitar que los hijos queden atrapados en conflictos que les son ajenos. Leire Ecenarro (Fuster-Fabra Abogados) y Pilar Vilella Llop (Ecija Legal), abogadas especializadas en divorcios complejos, analizan desde su experiencia diaria los límites del sistema.

Pilar Vilella y Leire Ecenarro, abogadas con gran experiencia en divorcios complejos
Cedida

¿El sistema legal actual realmente sitúa el interés del menor en el centro?

El interés del menor es el pilar principal de cualquier procedimiento de familia. La labor de los abogados de familia y de los jueces y fiscales es garantizar en todo caso que se fijan medidas, bien mediante acuerdos o en contenciosos, que garantizan el bienestar de los menores. En resumen, que no hay mejores medidas posibles para un menor de edad que las que proponemos o se determinan por el Tribunal.

¿Hasta qué punto es posible para un juez determinar qué es lo mejor para un niño en un proceso de divorcio?

Los jueces disponen de mecanismos para poder dictaminar resoluciones en la que se preserve el bienestar de los menores: cuentan con equipos psicosociales en el juzgado, cuentan con los propios interrogatorios a los progenitores en la vista, aparte de la documental que se pueda aportar y, en caso de que los hijos sean mayores de 12 años, la exploración directa de los menores. Es labor nuestra como abogados de familia especializados valernos también de todos estos mecanismos a nuestro alcance para facilitar la tarea del juzgador. Hay que matizar que no siempre lo que es mejor para un niño se corresponde con lo que el menor desea y son los jueces los que tienen la potestad jurisdiccional, son los adultos que deben determinar, más allá de los deseos de un menor, lo que más les conviene.

“No siempre lo que es mejor para un niño se corresponde con lo que el menor desea”

¿El bienestar emocional de los hijos es fácilmente cuantificable?

Para determinar cómo están los niños y qué medidas son las más adecuadas para los mismos, los jueces cuentan con los equipos psicosociales adscritos a los propios juzgados los cuales pueden elaborar informes psicosociales relativos a capacidad parental, bienestar de los menores u otras medidas cuya pericia se requiera. Además, la exploración directa de los menores en los casos en los que es posible (mayores de 12 años) suele ser muy ilustrativa puesto que los menores están solos con su señoría y el ministerio fiscal, sin la presencia de sus padres y esta prueba suele ser muy ilustrativa.

¿En qué casos la custodia compartida no es la mejor opción?

En los casos en que hay un procedimiento penal, bien sea por violencia de género, impagos de alimentos, … en esos casos es inviable porque la base del buen funcionamiento de una custodia compartida que es el respeto entre progenitores no se da.

¿Realmente hemos sustituido modelos injustos del pasado por otros mejores para las mujeres?

La custodia compartida, bien ejercida, es el modelo ideal para los menores. Estar con ambos progenitores es lo más beneficioso para los niños, máxime en los tiempos actuales en los que las mujeres trabajamos fuera del hogar y las cargas familiares (en general) se comparten de forma paritaria en las familias. A las mujeres nos afecta en que si se desea obtener una custodia exclusiva materna es más difícil de conseguir (que no imposible puesto que se está al caso concreto y ahí está nuestra labor como abogados de familia para probar quién es el progenitor más idóneo o el cuidador principal) puesto que lo ordinario es una custodia compartida. También en que la adjudicación del uso del domicilio familiar ya no es automática a las madres y los hijos, sino que depende de quién es el interés más necesitado de protección.

Leire Ecenarro, en su despacho
Cedida

¿Qué errores se repiten hoy, aunque el marco legal haya evolucionado?

No hay que confundir igualdad formal con igualdad real: en la práctica, muchas mujeres siguen afrontando la ruptura en una posición económica más débil y con mayor carga de cuidados. Las mujeres siguen ocupando un papel primordial en el cuidado de la familia, a pesar del enorme cambio social que se ha producido en los últimos años en el reparto de tareas y roles, en el que el hombre, en general, está plenamente involucrado. Pero hay una carga mental invisible que sigue siendo soportada en un porcentaje muy alto por la mujer, y que se multiplica en familias separadas. Es una sensación generalizada, y además, muy difícil de demostrar en procedimientos judiciales.

“Muchas mujeres siguen afrontando la ruptura en una posición económica más débil y con mayor carga de cuidados”

¿Qué es lo que más se subestima sobre el impacto del divorcio en los hijos?

El impacto en sí no es el divorcio; es la manera en que los progenitores lo abordan, y la exposición constante al conflicto. Es más, el mayor perjuicio para ellos de hecho es continuar en una pareja con la excusa de los niños, y que crezcan en este entorno hostil. Y también hay que prestar especial atención al “después”; puede que se adapten bien al momento de la ruptura, pero después muestren cambios de carácter, actitud… En estas situaciones, ambos progenitores tienen que estar muy unidos y remar en la misma dirección en la manera de abordar estos problemas.

¿Qué conflictos plantean los nuevos modelos de familia?

Uno de los conflictos que mayores problemas acarrean es en el caso de parejas de diferentes nacionalidades; cuando llega el divorcio, se plantea la posibilidad de moverse a otros países. O por movilidad en el trabajo, cada vez más frecuente. Si ya es complicado llevar a cabo una guarda y custodia dentro del mismo país, imagina cuando nos enfrentamos al problema de los traslados.

¿Existe realmente una buena forma de divorciarse cuando hay hijos?

Si, la hay, sin duda. La familia no desaparece, se transforma; surge una nueva manera de convivir. Si los padres muestran respeto entre ellos, siguen unidos en la educación, permiten el contacto con el otro progenitor y su familia extensa, pueden lograr que el impacto para ellos sea menor. Es utópico decir que nada cambia, pero sí es posible conseguir que lo sufran lo menos posible.

“Es utópico decir que nada cambia, pero sí es posible que sufran lo menos posible”

¿Los hijos siguen siendo objeto de disputa más que sujetos de derechos?

A veces son víctimas colaterales del conflicto mal gestionado de los padres. No quiero pensar que se les quiera dañar a propósito. Y tal y como está configurado el sistema legal actual, pueden utilizarse para lograr ciertos objetivos. Por ejemplo, el hecho de que el uso de la vivienda familiar esté ligado inexorablemente a la custodia, con el problema de vivienda que estamos sufriendo, puede llevar a tomar decisiones muy poco beneficiosas para los más pequeños.

TAGS DE ESTA NOTICIA