Samuel Biener, meteorólogo, alerta del tiempo durante el eclipse: “Habrá riesgo de tormentas”

Los modelos apuntan a calor intenso y tiempo estable, aunque el este, los Pirineos y el norte mantienen riesgo de nubes y tormentas

Previsión del tiempo para el 12 de agosto de 2026 - Sociedad
Mapa con la previsión del tiempo para el 12 de agosto de 2026.
Meteored

El tiempo empieza a convertirse en uno de los grandes interrogantes ante el eclipse total de Sol que atravesará España el próximo miércoles 12 de agosto. A menos de una semana del fenómeno, los modelos comienzan a perfilar un escenario dominado por el calor y la estabilidad, aunque Samuel Biener advierte de que algunas zonas podrían encontrarse con nubosidad de evolución y tormentas durante las horas previas a la totalidad.

El meteorólogo de Meteored señala que una masa de aire muy cálido cubrirá buena parte de España, dentro de una configuración de altas presiones que favorecerá cielos relativamente despejados en numerosas regiones. Sin embargo, una pequeña onda atmosférica podría generar inestabilidad durante la tarde en áreas montañosas del este, el Pirineo y sectores del tercio norte.

El principal problema no sería necesariamente que una tormenta descargara exactamente en el punto de observación. Los grandes yunques nubosos asociados a las células convectivas pueden extenderse decenas de kilómetros y ocultar el Sol justo cuando llegue la fase total.

Las tormentas amenazan algunas zonas de montaña

Según explica Samuel Biener, los modelos actuales permiten contemplar la posibilidad de que durante la tarde aparezcan nubes de evolución diurna en áreas montañosas del este peninsular, el sistema Ibérico, los Pirineos y otros puntos elevados del norte.

Estas nubes se forman cuando el intenso calentamiento del suelo favorece el ascenso del aire. Si existe suficiente humedad e inestabilidad en las capas superiores, pueden terminar transformándose en chubascos o tormentas.

El riesgo todavía aparece de manera dispersa y no permite señalar localidades concretas. A cinco días vista, pequeños cambios en la posición de una masa de aire pueden desplazar decenas o incluso cientos de kilómetros las zonas más inestables.

Por eso Biener insiste en que la previsión deberá actualizarse durante los próximos días. Para quienes hayan reservado alojamiento o planeen desplazarse, será especialmente importante consultar los pronósticos de muy corto plazo antes de elegir definitivamente el punto de observación.

El calor será probablemente el gran protagonista

Más allá de las posibles tormentas, el escenario meteorológico dominante será el calor. Los modelos apuntan a la presencia de una masa de aire muy cálido sobre el sur y suroeste de Europa que afectará de lleno a España.

Samuel Biener señala que las temperaturas máximas podrían acercarse a los 40 ºC en el valle del Guadalquivir, la zona centro y áreas del interior de la mitad oriental.

A la hora del eclipse, alrededor de las 20:30, las temperaturas ya habrán comenzado a descender. Aun así, quienes esperen durante varias horas al aire libre tendrán que protegerse del calor y mantenerse hidratados.

La combinación de altas temperaturas y grandes concentraciones de visitantes puede convertirse en un problema adicional, especialmente en enclaves rurales con pocos servicios o zonas de montaña donde miles de personas tienen previsto reunirse.

El norte y noroeste mantienen otra incógnita

El escenario será diferente en Galicia, la cornisa cantábrica y parte del norte. Allí existe incertidumbre sobre la posición del anticiclón y el posible paso de la cola de un frente.

Ese escenario podría incrementar la nubosidad e incluso dejar alguna precipitación débil. No significa que todo el norte vaya a quedar cubierto durante el eclipse, sino que estas regiones mantienen actualmente una previsión menos clara que otras zonas de la franja de totalidad.

La situación resulta especialmente relevante porque el eclipse atravesará España desde Galicia hasta Baleares. A Coruña será una de las primeras ciudades españolas en contemplar la totalidad, cerca de las 20:28.

El Sol estará además muy bajo sobre el horizonte, lo que multiplica el impacto de cualquier nube situada hacia el oeste. Incluso un cielo mayoritariamente despejado puede impedir la observación si aparece nubosidad justo en esa dirección.

Polvo sahariano en el este y Baleares

Otro elemento que menciona Samuel Biener es la posible presencia de polvo procedente del Sáhara. La configuración atmosférica prevista podría favorecer su llegada especialmente al este peninsular y Baleares.

El polvo en suspensión no impediría necesariamente observar el eclipse, pero sí podría reducir la transparencia del cielo y dejar un horizonte más turbio. El problema sería mayor precisamente por la escasa altura del Sol durante la totalidad.

En Palma, por ejemplo, el máximo llegará alrededor de las 20:32 con el Sol apenas dos grados por encima del horizonte. En esas condiciones, cualquier capa de polvo, humedad o nubosidad puede tener un efecto mucho mayor que cuando el astro se encuentra elevado.

Buscar un horizonte occidental despejado será fundamental

El IGN recomienda seleccionar lugares con buena visibilidad hacia el oeste, evitando montañas, edificios, árboles y otros obstáculos. La totalidad cruzará buena parte de la mitad norte de la Península y Baleares, mientras el sur observará un eclipse parcial.

La previsión actual ofrece motivos para el optimismo en buena parte de España. La estabilidad parece imponerse sobre las precipitaciones generalizadas, pero las tormentas estivales tienen un carácter muy localizado y pueden aparecer precisamente durante las horas de mayor calentamiento.

Por ello, la última decisión sobre dónde observar el fenómeno probablemente no debería tomarse hasta uno o dos días antes. Los modelos de alta resolución permitirán entonces conocer con mucha mayor precisión dónde crecerán las nubes y qué regiones tendrán los cielos más limpios.

La advertencia de Samuel Biener no significa que el eclipse vaya a quedar arruinado por las tormentas. Significa algo más sencillo: a cinco días del acontecimiento, el escenario general es favorable, pero todavía existen suficientes variables atmosféricas como para que una nube pueda decidir quién contempla la totalidad y quién se queda esperando detrás de ella.

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