Más de 1.700 puntos de atención repartidos por toda Galicia, 41.500 tarjetas informativas, carteles en albergues, farmacias y centros de salud, y una aplicación móvil que permite compartir la ubicación en tiempo real con las fuerzas de seguridad. El Camino de Santiago ha reforzado este año la campaña ‘Non camiñas soa’ en un momento especialmente significativo: Nunca antes habían sido tantas las mujeres que decidieron recorrer las rutas jacobeas.
La iniciativa, presentada en Sarria por el delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, alcanza ya su quinto año de funcionamiento y se ha convertido en una de las principales herramientas institucionales para prevenir situaciones de violencia machista durante la peregrinación. El objetivo es crear una red visible de apoyo y asistencia para quienes realizan el Camino, especialmente para aquellas mujeres que deciden emprenderlo en solitario.
100.000 mujeres frente a 85.000 hombres
La imagen de mujeres caminando solas hacia Santiago se ha convertido en una de las estampas más habituales del Camino. Según los datos oficiales presentados durante el acto, más de 100.000 mujeres han completado alguna de las rutas jacobeas en lo que va de 2026, frente a unos 85.000 hombres. Las peregrinas representan ya más de la mitad de quienes llegan a Compostela, una tendencia que no ha dejado de crecer en los últimos años.

“Buscamos acompañar a las peregrinas y al conjunto de las personas que realizan el Camino para que puedan recorrerlo, solas o acompañadas, disfrutando de todo lo que ofrece la experiencia jacobea sin otro tipo de preocupaciones”, afirmó Pedro Blanco durante la presentación de la campaña. El delegado insistió además en que el propósito es avanzar hacia “una sociedad más segura y más libre para todas las mujeres”.
Un Camino cada vez más femenino
La puesta en marcha de este dispositivo responde a una realidad cada vez más visible: el creciente protagonismo femenino en las rutas jacobeas. Lo que hace apenas unas décadas era una experiencia mayoritariamente masculina se ha transformado en un fenómeno donde las mujeres son mayoría. Muchas de ellas optan además por realizar el recorrido sin compañía, atraídas por la dimensión personal, espiritual o deportiva de la peregrinación.
Pero el refuerzo de esta red de protección no surge únicamente como respuesta al aumento de peregrinas. También es consecuencia de una conversación cada vez más presente sobre la seguridad de las mujeres en el Camino.
Durante años, la ruta jacobea ha estado asociada a valores como la hospitalidad, el encuentro y la convivencia. Sin embargo, en los últimos tiempos han salido a la luz casos que han obligado a mirar también hacia las zonas de sombra de una experiencia que cada año viven cientos de miles de personas.
Los casos que encendieron las alarmas
Uno de los episodios que más conmocionó al mundo peregrino fue el asesinato de la estadounidense Denise Thiem. La mujer, de 41 años, desapareció en 2015 mientras recorría una etapa del Camino Francés en la provincia de León. Su cuerpo fue localizado meses después y el autor del crimen fue condenado en 2017 a 23 años de prisión. El caso tuvo una enorme repercusión internacional y abrió un debate sobre la seguridad en determinados tramos rurales de la ruta.
No ha sido el único suceso grave. En 2018 una peregrina venezolana de 50 años denunció haber sido secuestrada y violada por dos hombres mientras caminaba por el noroeste de España. Más recientemente, en 2025, la Policía Nacional detuvo a un hombre acusado de retener en su vivienda a una peregrina alemana de 24 años y agredirla sexualmente.
A estos casos se suman numerosos episodios de acoso denunciados por mujeres que realizaban el Camino en solitario. El pasado año, el diario británico The Guardian recopiló varios testimonios de peregrinas que relataban situaciones de intimidación, persecuciones o exhibicionismo en zonas poco transitadas de la ruta. Aunque la inmensa mayoría de las experiencias transcurren sin incidentes, las asociaciones de peregrinas llevan tiempo alertando de que este tipo de situaciones no son tan excepcionales como a menudo se piensa.
La propia existencia de campañas como ‘Non camiñas soa’ refleja esa doble realidad. Por un lado, un Camino que continúa siendo uno de los grandes símbolos de libertad, convivencia y crecimiento personal. Por otro, la necesidad de garantizar que las mujeres puedan disfrutar de esa experiencia sin verse condicionadas por el miedo o la inseguridad.

Una red de apoyo a lo largo de la ruta
Desde 2021, la iniciativa ha ido ampliando su alcance hasta conformar una extensa red de colaboración entre administraciones, cuerpos policiales, profesionales sanitarios, farmacias, ayuntamientos y establecimientos vinculados al Camino. Actualmente, los puntos de información se distribuyen en albergues, oficinas de turismo, centros de salud, hospitales, farmacias y dependencias de las fuerzas y cuerpos de seguridad.
En todos ellos se facilita información sobre recursos de emergencia, teléfonos de asistencia y mecanismos de protección. Los materiales están disponibles en castellano, gallego e inglés, una cuestión especialmente relevante en una ruta que recibe cada año a miles de mujeres procedentes de otros países.
La tecnología como aliada
Uno de los pilares de la campaña es la aplicación AlertCops, desarrollada por el Ministerio del Interior. La herramienta incorpora la función denominada “Guardián Benemérito“, que permite compartir la geolocalización durante el recorrido. En caso de emergencia, pérdida o situación de riesgo, las fuerzas de seguridad pueden localizar a la peregrina con mayor rapidez y coordinar una intervención inmediata.
Además de esta herramienta tecnológica, permanecen operativos durante las 24 horas los teléfonos 112, 062 de la Guardia Civil, 091 de la Policía Nacional y el 016 de atención a víctimas de violencia de género, que no deja rastro en la factura telefónica.
La concejala del Camino de Santiago de Sarria, Reyes Abella, destacó durante la presentación que la iniciativa aporta no solo seguridad física, sino también tranquilidad psicológica a muchas mujeres que deciden emprender la peregrinación en solitario. Según señaló, disponer de una red visible de apoyo a lo largo de la ruta genera confianza y reduce la sensación de vulnerabilidad que algunas peregrinas pueden experimentar antes de iniciar el viaje.
Libertad, descubrimiento y autonomía personal
Las autoridades insisten en que el Camino de Santiago sigue siendo una experiencia segura para las cientos de miles de personas que lo recorren cada año. Sin embargo, también reconocen necesidad de adaptar los recursos públicos a una realidad cambiante, marcada por un mayor volumen de peregrinos, una creciente internacionalización de las rutas y un protagonismo femenino cada vez más evidente.
Por ello, Pedro Blanco subrayó que la campaña forma parte de una estrategia más amplia para reforzar la seguridad en todos los ámbitos del Camino y combatir cualquier forma de violencia machista. “Puedes hacer el Camino con compañía o sin ella, pero con absoluta seguridad, porque todos vamos a estar volcados en que sea seguro”, afirmó durante el acto celebrado en Sarria.
La frase resume el espíritu de una iniciativa que nació hace cinco años y que continúa creciendo al mismo ritmo que lo hace el número de mujeres que se lanzan a caminar hacia Santiago. Porque el Camino sigue representando libertad, descubrimiento y autonomía personal. Pero también porque las instituciones son conscientes de que esa libertad solo es plena cuando puede ejercerse sin miedo.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

