Las fotografías estaban apoyadas frente a la Audiencia de Girona. Mujeres asesinadas a las que Blanca Gutiérrez no conoció, pero cuyos nombres lleva meses buscando, apuntando y reuniendo. Junto a ellas, carteles con víctimas de violencia machista y vicaria. Unas 150 personas se concentraron este viernes ante el tribunal mientras dentro comenzaba la selección del jurado popular que deberá decidir sobre el asesinato de su hija, Carla Fernández.
No era solo una concentración por Carla. Blanca había llamado a otras familias y madres de víctimas de feminicidio porque no quiere que el juicio que hoy ha comenzado en Girona termine convertido en otro caso cerrado, otra sentencia, otro nombre que se pierde cuando llega el siguiente asesinato. “Parece que de una en una no hace daño, que la sociedad está anestesiada y que se ha acostumbrado a que esta semana matan a una y la semana que viene, a dos”, dijo ante la Audiencia. “Mi trabajo será que no se las olvide”.
Carla tenía 26 años cuando un hombre con el que había mantenido una relación años antes la asesinó el 26 de julio de 2023. La Fiscalía y las acusaciones solicitan para Toni Montpart prisión permanente revisable por asesinato y otros quince años de cárcel por agresión sexual y robo con violencia.
“A ti se te ha roto el mundo”
Blanca conoce bien esa distancia entre quien ha perdido a una hija y la vida que continúa alrededor. “A ti se te ha roto el mundo mientras que el resto sigue con su cotidianidad”, explicó este viernes. Es una de las razones por las que ha impulsado AMMA Feminicidios, una asociación con la que quiere acompañar a otras familias cuando llega todo lo que nadie sabe cómo afrontar: la funeraria, los abogados, los bancos, los registros, los juicios y los años posteriores.
La madre de Carla ha pedido durante meses fotografías de otras mujeres asesinadas. Las llama las “compañeras” de su hija. Quería que estuvieran esta mañana en Girona y que los rostros no quedaran reducidos a un número. Entre quienes la han acompañado está Asun Casasola, madre de Nagore Laffage, asesinada en Pamplona en 2008. Blanca la considera su “faro”.
La noche en que mataron a Carla
Carla y el acusado se conocían desde el instituto. Habían sido pareja durante la adolescencia y, años después, mantuvieron una relación de amistad. Cuando ella compró un piso, él le pidió alquilar una habitación. La convivencia acabó mal. Carla le pidió que se marchara y, según el relato de la acusación, comenzó entonces a vigilarla y a aparecer cerca de su casa y del hotel donde trabajaba.
Habían intentado forzar dos veces la puerta del edificio. Carla instaló una alarma y Blanca empezó a recogerla al salir del trabajo y a acompañarla hasta el portal. La última noche también lo hizo. Carla acababa de salir del Hotel Peninsular y eran cerca de las once y media cuando llegó a su piso de la calle Bilbao.
Según sostiene la Fiscalía, Montpart conocía sus horarios. Se escondió en el rellano con sudadera, mascarilla y guantes. Esperó a que Carla abriera la puerta y desconectara la alarma. La acusación sostiene que la abordó por detrás, la obligó a entrar, la inmovilizó, la agredió sexualmente y la estranguló.
Después envió mensajes desde el teléfono de Carla para construir una coartada. A la mañana siguiente fue a buscar a Blanca a su trabajo y le dijo que estaba preocupado porque su hija no respondía. Ella se negó a acompañarlo. Cuando llegó al hotel y comprobó que Carla no estaba, corrió hasta la vivienda. Vio la ambulancia y los coches de Policía.
El lunes declararán Blanca y los primeros testigos. Ella ha decidido hacerlo sin la mampara que impediría el contacto visual con el acusado. “Yo le quiero ver y quiero que él me vea la cara”, dijo. “Quiero que mientras mienta me mire y yo le estaré mirando a la cara”.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

