Las opciones son muchas: vaporizadores o con textura gel, que garantizan un mayor alcance y precisión; con funda para el cinturón o sin funda, en fucsia, para verlo bien en el bolso…todos ellos llevan agotados en Ceuta desde hace días. El espray pimienta se ha convertido en un accesorio que da a las ceutíes si no una seguridad, una sensación de tenerla.
No sabemos utilizarlo
Para acceder a uno de forma legal, basta con ser mayor de 18 y enseñar el DNI.Y, por 16€ (que es lo que cuesta el más barato), muchas ni se lo piensan.
“Lo llevamos hoy en día todas las mujeres en la ciudad, algo impensable antes del 30 de julio“, nos dice Gema mientras nos reafirma su frase enseñándonos el que lleva en una funda prendida del cinturón. “Y, aún así, no nos sentimos seguras. Es más, si lo tuviera que utilizar, no sé si sabría hacerlo bien”, añade.

Las mujeres a las que entrevistamos para este reportaje no han sufrido agresiones. Pero ven, como vería cualquier visitante, que el ambiente de su ciudad es distinto. Hay mucha gente sin nada y a la espera de soluciones y, aunque empatizan, tienen miedo. “Es muy triste sentirte en prisión en tu ciudad. Porque yo salgo lo justo y necesario. Y por la noche es impensable salir. Ya no quedo con mis amigas, no hacemos lo que solíamos hacer. Estamos mal psicológicamente”.
Llegados desde la península
El espray de Gema llegó de la península. “De Sanlúcar de Barrameda”, apostilla. El de su amiga Isa, también. Lo compró hace hace varias semanas. “Yo estaba trabajando y mi jefe llamó y dijo que cerráramos. Al salir vi lo que había en la calle y decidí comprarlo”. Fue instintivo y, aunque no ha sentido la necesidad de usarlo, en este tiempo ha leído y visto tutoriales para saber qué hacer si llega el momento.
“Tengo que usarlo cuando no tenga el viento en contra para que no me lo devuelva hacia la cara“, nos ilustra con cara de circunstancias. Porque claro, es difícil saber si, ante una urgencia, a una le daría tiempo a valorar el rumbo del viento.

Lista de espera
Nos cuentan que sólo hay una empresa que venda legalmente espráis de pimienta en Ceuta. Es una tienda de buceo que cuenta también con una armería. Su dueño, José Daniel Mendoza, nos cuenta que los primeros en ir a por ellos fueron guardias civiles, policías, militares… “Para sus familias”, aclara. Mientras estamos con él, la tienda no se vacía ni un minuto. Todos vienen a por lo mismo: material relacionado con la seguridad. Pocos pueden llevárselo .”Se han acabado los aerosoles, los chalecos anticortes, las alarmas personales… incluso las pistolas de perdigones. Escopetas de perdigones me quedan dos. La gente que tiene fincas está aprendiendo cómo usarlas“. Nos dice que hay escasez hasta del material destinado específicamente a las fuerzas de seguridad. ” No hay escudos, por ejemplo”, nos aclara. “Los usan cuando les tiran piedras”.
Antes de irnos, un repartidor hace entrega de varias cajas. Forman parte de un pedido que José Daniel hizo el lunes.
“Mira, sí han llegado los espráis”, nos cuenta. El siguiente paso será llamar, una por una, a todas las mujeres apuntadas en la lista de espera.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

