Cada 25 de noviembre, las calles vuelven a recordar que la violencia contra las mujeres no son casos aislados. En Argentina, esa memoria se reactiva con mayor fuerza el 3 de junio, desde la irrupción de Ni Una Menos, el movimiento que en 2015 convirtió el hartazgo en una consigna colectiva y masiva.
A once años de aquella primera marcha, el reclamo conserva una vigencia dolorosa. El femicidio de Agostina Vega, una adolescente de 14 años de Córdoba, volvió a sacudir al país en los días previos a una nueva movilización feminista. Su caso reabrió una comparación inevitable con el de Chiara Páez, también de 14 años, cuyo asesinato en Rufino, Santa Fe, fue uno de los detonantes de la histórica convocatoria del 3 de junio de 2015.
Entonces, miles de personas salieron a la calle para exigir basta de femicidios. La consigna Ni Una Menos se transformó en un grito que desbordó Buenos Aires y se extendió por decenas de ciudades. Nació de años de denuncias, de militancia feminista, de familiares que reclamaban justicia y de una sociedad que empezaba a nombrar la violencia machista como un problema estructural. Pero el caso de Chiara terminó de convertir la indignación en movilización.

El feminicidio de Agostina
Hoy, el asesinato de Agostina vuelve a mostrar que esa demanda está lejos de haber perdido sentido. La adolescente había desaparecido el 23 de mayo en Córdoba. Su familia denunció la desaparición y, tras varios días de búsqueda, su cuerpo fue encontrado en un descampado. Por el caso fue detenido Claudio Barrelier, de 33 años, conocido del entorno familiar. La investigación, que inicialmente fue presentada como homicidio, luego avanzó hacia la imputación por femicidio.
El caso generó una fuerte conmoción no solo por la edad de la víctima y la brutalidad del crimen, sino también por las preguntas sobre la actuación estatal. Organizaciones feministas cuestionaron la demora en la activación de la Alerta Sofía, un mecanismo nacional previsto para búsquedas urgentes de niñas, niños y adolescentes en riesgo. También señalaron la necesidad de revisar cómo responden la Justicia y las fuerzas de seguridad cuando una chica desaparece.
Las concentraciones no solo reclaman justicia por las víctimas recientes, sino que también mantienen viva la memoria que impide naturalizar la violencia. Recordar a Chiara, a Agostina y a tantas otras es una manera de señalar responsabilidades.

Ni Una Menos
En los últimos años, los colectivos feministas alertaron además sobre el retroceso de políticas públicas destinadas a prevenir y abordar estas violencias. La eliminación o debilitamiento de áreas estatales, el recorte de programas y los discursos que cuestionan la perspectiva de género son leídos por las organizaciones como parte de un escenario más hostil. Estas críticas se intensificaron durante el gobierno de Javier Milei, cuya gestión cerró organismos y redujo estructuras dedicadas a las políticas de género.
El 25N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, se inscribe en esa misma lucha. Aunque en Argentina el 3J tiene una historia propia por el impacto de Ni Una Menos, ambas fechas buscan hacer visible lo que durante mucho tiempo fue tratado como un asunto doméstico o individual. La violencia machista no ocurre en el vacío. Se sostiene sobre desigualdades, impunidad, falta de respuestas y discursos que relativizan el daño.
Por eso, cada marcha nos obliga a preguntarnos qué hace una sociedad cuando sabe que las mujeres y niñas siguen siendo asesinadas, abusadas o desaparecidas por razones de género.
A más de una década del primer Ni Una Menos, el reclamo sigue presente porque los nombres se repiten, porque las fallas se acumulan frente al intento de borrar, negar o reducir la violencia a estadísticas.
Si algo de lo que has leído te ha removido o sospechas que alguien de tu entorno puede estar en una relación de violencia puedes llamar al 016, el teléfono que atiende a las víctimas de todas las violencias machistas. Es gratuito, accesible para personas con discapacidad auditiva o de habla y atiende en 53 idiomas. No deja rastro en la factura, pero debes borrar la llamada del terminal telefónico. También puedes ponerte en contacto a través del correo 016-online@igualdad.gob.es o por WhatsApp en el número 600 000 016. No estás sola.

