Desde Génova 13

Abascal reconfigura su estrategia: distancia con Trump, caída de Orbán y regreso a la gestión autonómica

Vox pierde a su faro europeo mientras consolida su papel institucional en las autonomías. El pacto en Extremadura allana el camino para cerrar un Gobierno de coalición en Aragón esta semana

Santiago Abascal
Kiloycuarto

Han pasado demasiadas cosas en los últimos dos meses. También para Vox. Parecía que el viento de cola les beneficiaba. Duplicaron su representación en Extremadura y en Aragón. Nada les frenaba, ni siquiera las purgas internas que iban in crescendo. Hasta que llegaron las elecciones de Castilla y León y la mala gestión de las expectativas generó una sensación de frenazo, a pesar de obtener su mejor resultado histórico, que empezó a invadir el ambiente.

A su vez, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, inició un conflicto bélico en Irán que ha ido escalando y dejando consecuencias económicas negativas para toda Europa. En los últimos días hemos observado un cambio sutil, pero significativo. Todo ha sido a raíz del enfrentamiento del estadounidense con la primera ministra italiana, Georgia Meloni. “Estoy sorprendido por ella. Pensaba que tenía coraje, me equivoqué”, dijo Trump después de que Meloni haya cuestionado algunas de sus decisiones en la guerra de Irán y sus críticas al Papa.

Meloni
La primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, saluda a Donald Trump.
Efe

Sin mencionarlo específicamente, los de Abascal han mostrado un distanciamiento calculado con los comportamientos del estadounidense. El líder de Vox ha salido en defensa de Meloni, a la que ha definido como una “patriota valiente”. “Trump trata a su manera de defender los intereses de EEUU y Meloni los de Italia. Hay que comprender a los aliados, no atacarles. Meloni es una gran patriota”, sentenció Abascal.

Por su parte, la portavoz de Vox, Pepa Millán, defendía a la italiana y calificaba de “poco comprensibles” algunas de las últimas intervenciones de Trump. Fuentes del partido aseguran que el vínculo con la administración estadounidense continúa “intacto” pero, en privado, reconocen que hay ciertas acciones de Trump que “son muy complicadas de defender”. “Se ha pasado de frenada”, aseguran en la dirección.

Santiago Abascal, (detrás) este martes durante la sesión plenaria del Congreso.
EFE/ Fernando Villar

Orbán: de referente a advertencia

En este punto, días después de la caída de Orbán, el gesto de defensa hacia Meloni ha sido interpretado como un mimo público al último pilar en pie de la extrema derecha europea.

Abascal, en 2023, tomó una decisión que descolocó a muchos dirigentes que aún estaban en el partido, como el exportavoz, Espinosa de los Monteros. Vox abandonó la familia europea de los Conservadores y Reformistas (ERC) del que forma parte Meloni para integrarse en el grupo impulsado por el húngaro Viktor Orbán, los Patriotas.

Así, la derrota de Orbán ha dejado a Vox sin su principal referente europeo. “Ha caído como un jarro de agua fría”, reconocía un dirigente del partido. La relación entre la dirección de la calle Bambú y el Gobierno de Orbán ha sido mucho más que de mera coincidencia ideológica.

El presidente de Vox, Santiago Abascal (d), conversa con el exprimer ministro húngaro, Viktor Orbán . EFE/ Sergio Pérez

Abascal y el húngaro se han arropado en diversos foros y encuentros europeos mostrando un feeling mutuo más que evidente. Orbán se había convertido en el padrino político de Abascal y uno de sus máximos valedores. “Esto si nos hace daño y no el ruido de los Ortega Smith y los Antelo”, reflexiona un miembro de Vox tras el fracaso del húngaro en las elecciones del pasado domingo.

Otro factor clave es la financiación. Quizá el elemento más importante en esta relación entre Abascal y Hungría. Vox recibió más de nueve millones de euros procedentes de un banco húngaro vinculado al entorno económico cercano a Orbán para financiar campañas electorales en España. Abascal también pierde su aval.

Tras Extremadura, el pacto en Aragón

Los movimientos sísmicos del contexto internacional que afectan a Vox, coinciden en el tiempo con su regreso a la temida gestión autonómica. La intención no era gobernar hasta las generales, pero fuentes de la dirección del partido reconocen haber tenido que “recalcular” su estrategia en los últimos dos meses.

Así, la vuelta a los gobiernos en coalición con el PP marcan una nueva etapa para Vox. Los Abascal deben pasar de ser un actor de presión a un socio necesario en la gobernabilidad. Abascal se enfrenta al reto clásico de los partidos: pasar de la protesta a la gestión sin perder su base de apoyo. Y existe temor interno al desgaste que pueden sufrir de cara a las elecciones generales. Ya lo vivieron en 2023 antes de abandonar todos los gobiernos autonómicos.

En Extremadura, Vox gestionará áreas como Familia, Desregulación, Agricultura, Ganadería y medio natural. Son materias donde Vox quiere marcar su impronta. Batalla cultural en estado puro. En el acuerdo pactado para investir a la popular, María Guardiola, se recalca la prioridad nacional como requisito imprescindible en las ayudas sociales y el acceso a la vivienda. Es la primera vez que Vox exige -y logra- este punto.

Este pacto ya ha generado discrepancias en el PP. Dos de las voces más relevantes se han mostrado reticentes ante el acuerdo de su compañera Guardiola. La presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha apuntado a la ilegalidad de algunos puntos del pacto, y el presidente andaluz, Juanma Moreno, -que se enfrenta a las urnas en un mes- huye de la fórmula de coalición con los de Abascal.

Hay dirigentes que creen que este acuerdo podría afectar a la campaña electoral de Moreno. Esta semana se espera que se materialice el pacto en Aragón con un nuevo gobierno de coalición y Jorge Azcón. Ambas formaciones se reunieron hace 48 horas en Zaragoza para limar los flecos del pacto.

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