Colombia vive una de sus campañas presidenciales más polarizadas en décadas. El 21 de junio, el país elegirá entre Iván Cepeda, senador de izquierda y candidato del Pacto Histórico, el partido del presidente Gustavo Petro, y Abelardo de la Espriella, abogado ultraderechista que sorprendió a todos ganando la primera vuelta el 31 de mayo con el 43,74% de los votos frente al 40,9% de Cepeda. La diferencia entre ambos fue de 673.138 sufragios, menos de tres puntos porcentuales.
En ese contexto llega un actor que nadie convocó desde arriba: las fans del kpop (música coreana) o kpopers.
Desde la noche misma de la primera vuelta, comunidades de fans de diferentes grupos como BTS, BLACKPINK y EXO comenzaron a organizarse en X, TikTok, Instagram y Facebook para impulsar la candidatura de Cepeda y su fórmula vicepresidencial, Aída Quilcué. Los hashtags #KpopersPorElPacto, #KpopersConCepeda y #KpopersConIvan escalaron posiciones en cuestión de horas. Y el hashtag oficial de campaña, #MeLaJuegoPorLaVida, fue adoptado masivamente por estas comunidades, que lo convirtieron en uno de los numerales más activos de X, inundando la plataforma con fancams, ediciones y contenido político.
Por qué votan a la izquierda y rechazan a De la Espriella
El K-pop no es solo música. Sus comunidades de fans han construido, especialmente en América Latina, una cultura de organización colectiva con alta capacidad de movilización digital. Las canciones del grupo de kpop más famosos BTS, incorporan mensajes sobre derechos humanos, salud mental y justicia social que han calado en una generación de jóvenes que los consume a diario.
Angelys Jiménez, integrante de la comunidad Army, como se llama la fanaticada de BTS, en Colombia, lo explicó en un Informativo de la cadena pública colombiana Señal Colombia: “Estamos unidas porque sabemos que la vida no se negocia.” Su decisión de apoyar a Cepeda, dijo, viene de la coincidencia entre su candidatura y valores como la defensa del medio ambiente y los derechos humanos. Diana Milena, seguidora de Stray Kids, fue más directa: antes de ser fan, es ciudadana colombiana, y quiere un país con oportunidades reales.
#ElCalentao☀️ | FENÓMENO CULTURAL #KPOP SE SUMA A LA CANDIDATURA DE IVÁN CEPEDA Y AÍDA QUILCUÉ.
“Estamos unidas porque sabemos que la vida no se negocia; no podemos hablar de dignidad si no salimos a luchar por los derechos fundamentales”: Angelys Jiménez, miembro de #army en… pic.twitter.com/Z7olhrpv2p
— Señal Colombia (@SenalColombia) June 2, 2026
La activista digital conocida como Kmi Kpop trazó la línea de continuidad política ante Semana: “Cumplimos una labor fundamental y fue detener la persecución digital. Apoyamos la candidatura del presidente Petro y por eso hoy apoyamos al candidato Iván Cepeda.” Frente a De la Espriella, quien recibió el apoyo público del expresidente Álvaro Uribe minutos después de conocerse los resultados del 31 de mayo, y cuya campaña fue respaldada también por Donald Trump, estas jóvenes tienen una posición clara: ese no es su proyecto de país.
Un músculo digital con historia probada
Lo que está ocurriendo en Colombia no es un fenómeno nuevo ni aislado. En 2020, usuarios de TikTok y comunidades ‘kpoperas’ reservaron masivamente entradas al mitin de Donald Trump en Tulsa, Oklahoma, sin intención de asistir. De las 19.000 butacas del estadio, se ocuparon unas 6.200. Aunque la campaña de Trump negó cualquier relación, la imagen de los asientos vacíos recorrió el mundo y convirtió el episodio en el referente más citado del activismo digital juvenil.

En Colombia, ese mismo músculo se activó durante el Paro Nacional de 2021, cuando estas comunidades inundaron los hashtags del gobierno de Iván Duque con fancams y videos musicales hasta hacer invisible su narrativa en esas etiquetas. Muchas de esas jóvenes que entonces solo podían actuar en redes hoy tienen edad para votar. El activismo digital y el voto van ahora de la mano.
El paralelismo electoral es llamativo: en 2022, Petro ganó la presidencia frente a Rodolfo Hernández por 700.601 votos. La diferencia actual entre De la Espriella y Cepeda es de 673.138. Casi el mismo margen. Y el 42% de los colombianos que no fue a las urnas en mayo sigue siendo terreno abierto para ambos candidatos.
La campaña lo celebra. No todas las fans lo comparten

Cepeda reaccionó rápido. En X escribió que la movilización de estas jóvenes estaba convirtiendo “la esperanza de toda una generación” en fuerza política. En Instagram reposteó los videos que le dedicaban: música en coreano, ilustraciones y corazones con la estética inconfundible del género. El fenómeno caló tan hondo en su campaña que el propio candidato y figuras de su entorno aparecieron en redes haciendo el corazón coreano, ese gesto con el índice y el pulgar cruzados que es la seña de identidad del K-pop, como respuesta directa a las comunidades que se habían volcado por él.
Sin embargo, el movimiento no habla por todas. Dentro de las propias comunidades kpoperas colombianas hay quienes han dejado claro que su fandom no tiene posición política oficial y que ningún contenido externo a sus canales verificados las representa.
Lo que sí es unánime es el escenario: Colombia llega al 21 de junio con una diferencia de menos de tres puntos entre dos proyectos incompatibles. En ese tablero, miles de jóvenes organizadas, con dominio de los algoritmos y con papeleta en la mano, no son un detalle menor.

