En Estados Unidos, pocos relatos forman parte del imaginario colectivo como La casa de la pradera. Las novelas de Laura Ingalls Wilder, publicadas a partir de los años treinta y adaptadas para televisión en los setenta, han acompañado a varias generaciones de lectores y espectadores. También han sido objeto de una revisión crítica en los últimos años por la forma en que retratan la conquista del Oeste y a los pueblos indígenas.
La nueva adaptación de Netflix parte precisamente de esa conversación. La serie no pretende rehacer la ficción protagonizada por Michael Landon, más bien al contrario porque trata de regresar a los libros desde una sensibilidad contemporánea. La creadora de la serie, Rebecca Sonnenshine, insiste en que el objetivo ha sido construir personajes complejos y mostrar cómo una familia aprende a convivir con una comunidad diversa, evitando las simplificaciones de otras épocas.
En ese contexto aparece una nueva Laura. La actriz Alice Halsey asume el reto de interpretar a un personaje convertido en icono de la cultura popular estadounidense, una niña curiosa, obstinada y observadora que termina convirtiéndose en escritora. Durante la presentación de la serie en Los Ángeles, Alice Halsey habló con Artículo14 de cómo preparó el personaje, de por qué sigue conectando con el público actual y de las cualidades de una heroína que, más de un siglo después, continúa interpelando a nuevas generaciones.

Laura Ingalls es un personaje muy querido por varias generaciones. ¿Impone asumir un papel con ese peso?
Claro que impone. Es un personaje muy querido y una figura muy importante para muchísimas personas. Cuando recibí la audición decidí leer toda la colección de libros porque quería entender quién era realmente Laura. Descubrí que es un personaje mucho más complejo de lo que parece a primera vista, y eso fue precisamente lo que más me atrajo.
¿Qué fue lo que más le sorprendió durante esa lectura?
Que tiene muchísimas capas. A veces puede parecer impulsiva, otras es muy sensible, muy observadora o muy testaruda. No es una heroína perfecta, y creo que precisamente por eso resulta tan interesante interpretar a alguien así.
La serie llega en un momento en el que tanto los libros como la adaptación clásica están siendo reevaluados. ¿Cree que esa complejidad ayuda a mirar hoy a Laura de otra manera?
Sí. Creo que Laura es una persona muy rica y muy humana. Una de las cosas que más admiro de ella es que siempre defiende aquello que considera correcto, incluso cuando sabe que puede resultar incómodo o cuando no parece el momento adecuado para hacerlo. Hay personas a las que eso puede no gustarles, pero a mí me parece una cualidad admirable. Necesitamos más gente capaz de defender lo que cree.
¿Diría que esa es la faceta que más conecta con el presente?
Probablemente sí. Laura no deja de hacerse preguntas y tampoco acepta las cosas porque sí. Tiene mucha curiosidad y una forma muy particular de mirar el mundo. Creo que eso sigue siendo muy actual.
¿Cómo fue el proceso para encontrar a esa Laura?
Además de leer todos los libros, estudié muchísimo los guiones. También escuché un podcast sobre Laura Ingalls Wilder y leí Prairie Fires. Quería conocer no solo al personaje, sino también a la mujer que terminó escribiendo esas historias. Todo eso me ayudó a construir mi propia versión de Laura.
¿Intentó inspirarse en la interpretación clásica de Melissa Gilbert?
Preferí centrarme primero en los libros. Después de terminar de rodar la primera temporada sí vi algunos episodios de la serie clásica y me encantó. Seguía preguntando si podía ver uno más. Entiendo perfectamente por qué tanta gente le tiene tanto cariño.
¿Era importante encontrar una Laura propia y no una imitación?
Totalmente. La base para mí siempre fueron los libros. Ahí está el personaje original y desde ahí intenté construir mi interpretación.
En esta adaptación la relación entre Laura y Mary parece más compleja que en versiones anteriores.
Creo que refleja muy bien lo que significa tener una hermana. Puedes discutir en un momento y al siguiente estar compartiendo un juego o riéndote juntas. Esa mezcla de rivalidad y cariño forma parte de muchas relaciones entre hermanas.

La narración en primera persona vuelve a tener un papel importante. ¿Le permitió conocer mejor al personaje?
Me encantó hacer la narración. Disfruté tanto grabando esas partes como interpretando las escenas. Laura no solo vive las historias; también las observa y las cuenta. Al final fue escritora y una gran narradora, así que esa voz forma parte de quién es.
¿Qué cree que puede descubrir una generación que nunca ha leído estos libros?
Espero que descubran a una chica que nunca deja de hacerse preguntas y que intenta entender el mundo que la rodea. También una historia sobre una familia que permanece unida incluso cuando las cosas se ponen difíciles.
¿Cómo fue el proceso de selección?
Fue largo. Después de la primera prueba hice una convocatoria presencial, luego una prueba de química con Luke Bracey, Crosby Fitzgerald y Skywalker Hughes. Ahí nos conocimos por primera vez. Cuando me dijeron que había conseguido el papel me puse a llorar en el coche. Fue uno de los momentos más felices de mi vida.
Da la impresión de que el reparto conectó enseguida.
Sí. Especialmente con Skywalker. Desde el primer momento sentimos una conexión muy natural. Creo que eso también terminó trasladándose a la relación entre Mary y Laura en la pantalla.
Después de tantos meses viviendo con Laura, ¿qué es lo que más se lleva de ella?
Su valentía. Me gusta que sea una persona que no deja de defender aquello en lo que cree. Puede equivocarse, como cualquiera, pero nunca deja de intentar hacer lo que considera correcto. Eso es algo que me inspira mucho y que espero conservar también fuera del rodaje.

