La final del Mundial entre España y Argentina terminó con la segunda estrella de la selección española, pero el pitido final no cerró todas las discusiones. La tangana protagonizada por varios jugadores, los enfrentamientos sobre el terreno de juego y la actitud de parte del combinado argentino durante la entrega de premios continúan provocando reacciones. Una de las más contundentes ha sido la de Arturo Pérez-Reverte.
El escritor y académico de la Real Academia Española publicó un mensaje en la red social X para condenar lo ocurrido después de la derrota argentina. «No seamos injustos, no nos equivoquemos», comenzó antes de lanzar una valoración especialmente dura: «Con su zafio comportamiento, sucias maneras y mal perder, la selección que jugó contra España no representó a Argentina».
Arturo Pérez-Reverte quiso separar desde el primer momento las acciones de determinados futbolistas de la imagen del país. En su opinión, las escenas vistas en la final no podían utilizarse para juzgar a toda la sociedad argentina, a la que ha mostrado públicamente su afecto durante años.
La tangana que empañó el final del Mundial

La polémica comenzó inmediatamente después de la victoria española. Con el partido ya terminado, se produjeron empujones, golpes y enfrentamientos entre futbolistas y miembros de los cuerpos técnicos. Las imágenes situaron a Leandro Paredes, Nahuel Molina y Roberto Ayala entre los principales señalados.
La tensión se trasladó también a la ceremonia. Varios jugadores argentinos dieron la espalda al escenario mientras España levantaba la Copa, un gesto interpretado por numerosos medios y aficionados como una muestra de falta de deportividad.
Fue ese conjunto de imágenes el que provocó la reacción de Arturo Pérez-Reverte. El novelista sostuvo que el comportamiento visto sobre el césped representaba únicamente «a la parte más violenta e irracional» de una sociedad, pero no a Argentina en su conjunto.
La formulación, pese a ese intento de diferenciación, provocó miles de respuestas. Algunos usuarios argentinos agradecieron que no generalizara, mientras otros consideraron que sus palabras seguían asociando al país con una supuesta tendencia hacia la violencia.
La respuesta del diputado Alejandro Finocchiaro
Durante el mundial, y mucho más desde el domingo, veo instalada una campaña contra nuestra selección y su capitán, Lionel Messi; ergo, contra nuestro país.
Wokes, progres, antisemitas, populistas y escorias de la misma laya despotricando no contra un equipo, sino contra su… https://t.co/Dn10mxNS3A— Alejandro Finocchiaro (@alefinocchiaro) July 21, 2026
Entre quienes discutieron públicamente la reflexión apareció Alejandro Finocchiaro, diputado argentino y antiguo ministro de Educación. El dirigente defendió a la selección y rechazó que las acciones de varios futbolistas pudieran presentarse como una expresión de una parte de la sociedad argentina.
Finocchiaro reconoció que España había sido una justa vencedora y describió la final como un enfrentamiento entre dos grandes equipos. Sin embargo, reprochó al escritor que sus matices no evitaran una lectura ofensiva para muchos de sus seguidores en Argentina.
El diputado recurrió incluso al personaje más conocido de Arturo Pérez-Reverte. «Alatriste, creación de su gran genio, jamás hubiese rematado a quien, desarmado, había perdido la justa», escribió para defender una idea de honor compartida por España y Argentina.
Finocchiaro añadió que ambos países son naciones hermanas y sugirió que el autor quizá no había medido el alcance de sus palabras. Su intervención convirtió una controversia futbolística en una discusión más amplia sobre identidad nacional, generalizaciones y responsabilidad pública.
Pérez-Reverte defiende su impresión del partido
No seamos injustos, no nos equivoquemos. Con su zafio comportamiento, sucias maneras y mal perder, la selección que jugó contra España no representó a Argentina, que es mejor que eso. Representó sólo a la parte más violenta e irracional de cierta detestable sociedad argentina. pic.twitter.com/T9reohEeSf
— Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte) July 21, 2026
El novelista respondió directamente y recordó su conocida vinculación con Argentina. Aseguró que ha manifestado muchas veces su cariño y respeto por el país y rechazó haber actuado condicionado por una campaña contra la selección.
«Vi el partido, ésa es mi honrada impresión y procuré matizar bien mis palabras en el tuit», explicó Arturo Pérez-Reverte. El escritor insistió en que había observado el encuentro completo, incluidos los minutos posteriores al pitido final, y que su valoración nacía exclusivamente de aquellas imágenes.
También reformuló su crítica en términos menos contundentes: «El comportamiento de algunos jugadores de la selección argentina en ese partido no fue elegante». Con esta aclaración, volvió a limitar el reproche a determinadas personas y evitó identificar al conjunto del equipo o del país con la violencia.
El académico reconoció además que la zafiedad, la brutalidad y la falta de civismo no son fenómenos exclusivamente argentinos. Una parte de la sociedad española, señaló, tampoco es ajena a ese tipo de conductas.
Una crítica que no pretende alcanzar a todo un país
Estimado don Alejandro @alefinocchiaro, el cariño que he manifestado (y demostrado) en infinitas ocasiones por la Argentina me respalda para comentar lo que, en este caso concreto, no me gustó. Vi el partido, ésa es mi honrada impresión y procuré matizar bien mis palabras en el…
— Arturo Pérez-Reverte (@perezreverte) July 21, 2026
La discusión plantea una cuestión que aparece con frecuencia alrededor del deporte internacional. Las selecciones representan oficialmente a un país, pero sus comportamientos no permiten describir a millones de personas. Una derrota, una pelea o un gesto antideportivo pertenecen a quienes los protagonizan.
Arturo Pérez-Reverte pretendía establecer esa frontera, aunque la dureza de sus expresiones terminó desplazando parte de la atención hacia sus palabras. Su referencia a una parte «violenta e irracional» de la sociedad fue precisamente lo que generó mayor rechazo entre sus lectores argentinos.
La FIFA deberá determinar ahora si los incidentes merecen sanciones deportivas. El debate público seguirá desarrollándose en otro terreno: el de la deportividad, la identidad y la dificultad de criticar comportamientos nacionales sin que la censura parezca extenderse a todo un país.
Pérez-Reverte mantiene su valoración de lo ocurrido, pero también su voluntad de separar a Argentina de quienes protagonizaron las peores imágenes de la final. Su conclusión es que el país que conoce, admira y visita desde hace años «es mejor que eso».
