Premios Oscar 2026

Conan O’Brien se burla del jefe de Netflix: “Es la primera vez que está en una sala de cine”

El monólogo inicial de la gala incluyó una crítica directa a Ted Sarandos y reavivó el debate entre Hollywood y las plataformas de streaming sobre el futuro de las salas

Conan O'Brien es el presentador de las 98 gala de los Premios Oscar
Conan O'Brien es el presentador de las 98 gala de los Premios Oscar

El monólogo de apertura de los Premios Oscar 2026 volvió a demostrar que la primera intervención del presentador no es solo un ritual humorístico, sino también un termómetro del estado de la industria. Conan O’Brien, que repetía como maestro de ceremonias, abrió la gala con un discurso especialmente mordaz en el que no dudó en ironizar sobre las tensiones entre Hollywood y las plataformas digitales, dirigiendo una de las bromas más comentadas de la noche al CEO de Netflix, Ted Sarandos, presente en el Dolby Theatre.

Nada más comenzar, O’Brien repasó algunos de los temas habituales del monólogo inaugural —las películas nominadas, los actores más mediáticos y los cambios en la industria—, pero pronto centró su atención en el ejecutivo de la plataforma de streaming, cuya presencia en la sala fue utilizada como punto de partida para una de las críticas más directas de la noche.

“Es muy emocionante tener aquí a Ted Sarandos”, dijo el presentador mirando hacia el patio de butacas. “Creo que es la primera vez que se encuentra en una sala de cine”.

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La frase provocó risas inmediatas entre el público, incluido el propio Sarandos, que reaccionó con una sonrisa. Sin embargo, el cómico continuó con la broma, señalando el conflicto que desde hace años enfrenta a parte de la industria con el modelo de distribución impulsado por Netflix.

“¡Esto es de lo que hablaban!”, añadió O’Brien, adoptando el gesto de un villano de película mientras fingía acariciar un gato imaginario. “¿Por qué están todos juntos divirtiéndose? ¡Tendrían que estar solos en casa para que pueda monetizarlo!”, dijo imitando al ejecutivo, en una referencia evidente al debate sobre el estreno en salas frente al estreno directo en streaming.

La pulla no fue casual. La relación entre la Academia, los grandes estudios y las plataformas continúa siendo uno de los temas más sensibles en Hollywood, especialmente desde que Netflix comenzó a competir con fuerza en los Oscar y a cuestionar el modelo tradicional de exhibición en cines. Aunque en los últimos años la presencia de producciones de la plataforma se ha normalizado en las nominaciones, persiste una parte de la industria que defiende la experiencia cinematográfica en sala como un elemento esencial del cine.

La presencia de Sarandos en la gala llegaba además en un momento delicado para la compañía, después de los recientes movimientos corporativos que han vuelto a poner en el centro del debate el papel de las plataformas en el sistema de producción y distribución. En los días previos a la ceremonia se había especulado con operaciones empresariales que habrían reforzado aún más el peso de Netflix en el sector, lo que incrementó la sensibilidad sobre el tema dentro de la comunidad cinematográfica.

O’Brien, fiel a su estilo, combinó la ironía con un tono aparentemente ligero, pero el mensaje fue claro: el choque entre el modelo clásico de Hollywood y el nuevo ecosistema audiovisual sigue siendo una cuestión abierta. El propio presentador también bromeó sobre el futuro de la gala y el avance tecnológico, insinuando que quizá él sería “el último presentador humano de los Oscar”, en una referencia a la inteligencia artificial y a los cambios que atraviesa la industria.

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The Academy

El monólogo incluyó además comentarios sobre algunos de los nominados, entre ellos Timothée Chalamet, que encajó con humor varias bromas sobre sus declaraciones recientes, especialmente aquellas en las que afirmó que ni la ópera ni el ballet son ya relevantes, y referencias a la transformación del negocio del cine en los últimos años. Como suele ocurrir en la apertura de los Oscar, el tono osciló entre la autoparodia y la crítica interna, una tradición que la Academia mantiene como forma de mostrar que es capaz de reírse de sí misma.

Sin embargo, la frase dirigida a Sarandos fue, sin duda, un momento clave en la apertura de la noche. No solo por la reacción del público, sino porque volvió a poner sobre la mesa una pregunta que Hollywood lleva años haciéndose: si el cine del futuro se verá en una sala oscura compartida o en la pantalla individual de casa. Y, a juzgar por las risas en el Dolby Theatre, la respuesta sigue siendo motivo de discusión.

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