La Unión Europea de Radiodifusión (UER) ha actualizado las reglas oficiales del Festival de la Canción de Eurovisión para impedir que los países implicados en un conflicto armado puedan albergar el certamen. La medida, que entrará en vigor en 2027, llega después de las tensiones entre varias de las emisoras participantes tras la competición celebrada este año en Viena.
Según las nuevas normas, la emisora del país ganador quedará «automáticamente excluida» de la posibilidad de organizar la siguiente edición si su Estado está involucrado en un «conflicto armado» o una «situación geopolítica sensible». La restricción también podrá aplicarse cuando exista una situación que afecte materialmente a la seguridad o la estabilidad de la región en la que opera la emisora. Para determinarlo, la UER podrá solicitar un informe de seguridad independiente.
Aunque la UER no menciona países concretos, la modificación llega después de años de polémica en torno a la participación de Israel. El país terminó segundo en Eurovisión tanto en 2025 como en 2026, y la posibilidad de una futura victoria había abierto el debate sobre si podría organizarse el concurso allí mientras continuase implicado en un conflicto armado.
La edición de 2026 en Viena estuvo marcada por el boicot de cinco participantes. España, Países Bajos, Irlanda, Islandia y Eslovenia decidieron no competir después de que la UER mantuviera a Israel en el festival pese a la guerra en Gaza. La controversia reavivó además las acusaciones de doble rasero hacia la organización, que había excluido a Rusia de Eurovisión tras la invasión de Ucrania en 2022.
La nueva normativa también formaliza el procedimiento para elegir un anfitrión alternativo. Si la emisora ganadora queda excluida, la UER podrá designar a otra para organizar la siguiente edición, que pasará a ejercer como anfitriona por derecho propio. El planteamiento difiere del utilizado en 2023, cuando la BBC celebró el concurso en Liverpool después de que la UER determinara que Ucrania no podía albergarlo por motivos de seguridad y trabajó junto a la radiotelevisión pública ucraniana, UA, para mantener su presencia en el evento.

Más allá de la geopolítica, las nuevas reglas introducen otros cambios destinados a reforzar la protección de los participantes. La edad mínima de los intérpretes sube de 16 a 18 años, mientras que se endurecen las condiciones sobre las pistas pregrabadas para evitar que sustituyan o ayuden indebidamente a la interpretación vocal en directo. La voz principal deberá seguir ejecutándose en vivo.
«Estos cambios buscan brindar mayor claridad a todos los involucrados, proteger a los artistas y garantizar que el Festival siga ofreciendo un entorno seguro y acogedor», ha explicado el director de Eurovisión, Martin Green.
Las reformas llegan después de una importante caída de la audiencia televisiva. Eurovisión 2025 alcanzó a 166 millones de espectadores en 37 mercados, mientras que la edición de Viena llegó a unos 131 millones en 35 mercados, entre ellos ya sin varios países que habían participado el año anterior. Al mismo tiempo, la marca continúa expandiéndose fuera de Europa. Canadá debutará en 2027 y la primera edición de Eurovision Song Contest Asia se celebrará en Bangkok el próximo 14 de noviembre.
El Festival de Eurovisión de 2027 se celebrará finalmente en Burgas, en la costa búlgara del mar Negro. Bulgaria consiguió en mayo su primera victoria en el concurso gracias a DARA y «Bangaranga», que se impuso en Viena con 516 puntos. La ciudad acogerá las semifinales los días 11 y 13 de mayo y la gran final el 15.
