Eurovisión 2026

Bulgaria gana Eurovisión 2026 en una edición marcada por la polémica política y la ausencia de varios países

Dara gana el festival con 'Bangaranga' en la edición más convulsa de los últimos años, marcada por la polémica participación de Israel, la tensión geopolítica y una RTVE enfrentada públicamente a la organización

Dara, la cantante de Bulgaria, ha ganado la 70ª edición del Festival de Eurovisión
Dara, la cantante de Bulgaria, ganadora de la 70ª edición del Festival de Eurovisión.
EFE

Eurovisión 2026 ya tiene ganador. Bulgaria se impuso este sábado en Viena gracias a Dara y su canción Bangaranga, que consiguió 516 puntos y otorgó al país su primera victoria en la historia del certamen. Israel terminó en segunda posición con 343 puntos, seguido de Rumanía, Australia, Italia y Finlandia en una edición marcada por la tensión política, las protestas y el debate sobre el papel del festival en el actual contexto internacional.

La victoria búlgara se consolidó desde las primeras votaciones. La propuesta de Dara apostó por una producción electrónica de gran impacto visual, con una puesta en escena inspirada en la estética cyberpunk y un espectáculo basado en luces, humo y coreografía. La canción, construida sobre bases electrónicas aceleradas y un estribillo muy repetitivo, fue creciendo en las apuestas durante los ensayos generales y terminó imponiéndose tanto en jurado como en televoto.

Noam Bettan, de Israel, reacciona a la segunda posición de su país en la final de Eurovisión 2026
Noam Bettan, de Israel, reacciona a la segunda posición de su país en la final de Eurovisión 2026
EFE

La letra de Bangaranga gira alrededor de la intensidad emocional y la reivindicación de la propia identidad, una línea temática que conectó especialmente con el público joven del festival. Bulgaria, que nunca había ganado Eurovisión, consiguió así uno de los resultados más importantes de su trayectoria reciente dentro del certamen.

La participación de Israel volvió a convertirse en uno de los principales focos de debate político de la edición. La candidatura de Noam Bettan con Michelle recibió una fuerte división de reacciones tanto dentro como fuera del recinto. Durante toda la semana hubo manifestaciones propalestinas en Viena y varios países cuestionaron públicamente la presencia israelí en el festival.

España, Países Bajos, Irlanda y Eslovenia decidieron finalmente no participar en la final. Además, RTVE emitió antes del comienzo de la gala un mensaje en pantalla en el que afirmaba: “El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y justicia para Palestina”.

La tensión política aumentó todavía más después de las declaraciones recientes del director de Eurovisión, Martin Green, quien había asegurado días antes que “la invasión de otro país no es motivo de exclusión de Eurovisión”, unas palabras que provocaron críticas por la posibilidad de una futura vuelta de Rusia al certamen.

En lo estrictamente musical, Italia volvió a situarse entre las favoritas gracias a Sal Da Vinci y Per sempre sì, una balada romántica presentada con una escenografía sobria y cinematográfica. Australia, que había subido posiciones en las apuestas durante la última semana, terminó cuarta con Eclipse, interpretada por Delta Goodrem en una actuación marcada por el fuego, los efectos visuales y una estética inspirada en grandes producciones audiovisuales.

Finlandia también consiguió uno de los mejores resultados de la noche con Liekinheitin, defendida por Linda Lampenius y Pete Parkkonen. La actuación mezclaba rock, violín eléctrico y una puesta en escena basada en fuego y humo.

Raphael, en el programa especial que RTVE ha emitido como sustitución a Eurovisión, 'La Casa de la Música'
Raphael, en el programa especial que RTVE ha emitido como sustitución a Eurovisión, ‘La Casa de la Música’

Aunque España no participó en la competición, RTVE organizó una programación especial, La Casa de la Música, durante la noche con actuaciones de Manuel Carrasco, Ana Belén, Raphael y una aparición sorpresa de Chanel, que volvió a interpretar algunos de sus temas más conocidos vinculados al festival.

La edición de 2026 confirma además la transformación progresiva de Eurovisión en un evento cada vez más atravesado por debates políticos y sociales. Las conversaciones alrededor del certamen estuvieron dominadas este año por cuestiones relacionadas con los conflictos internacionales, la representación de los países participantes y el posicionamiento de las televisiones públicas europeas.

En ese contexto, la victoria de Bulgaria terminó imponiéndose como el principal consenso musical de una edición especialmente convulsa para el festival.

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