Haruki Murakami, escritor: “Este autor es uno de mis preferidos, sin duda el padre de la literatura japonesa moderna”

Haruki Murakami considera a Natsume Sōseki el padre de la literatura japonesa moderna y recomienda descubrir su novela 'Sanshiro'

Nobel de Murakami - Cultura
El escritor japonés Haruki Murakami.
Archivo

Haruki Murakami ha construido una de las obras más reconocibles de la literatura contemporánea japonesa, pero cuando busca el origen de la novela moderna de su país señala hacia un autor nacido casi un siglo antes. “Natsume Sōseki es uno de mis autores de cabecera y sin duda el padre de la literatura japonesa moderna”, afirma en una cita recuperada por la nueva edición española de Sanshiro.

La frase funciona como una recomendación directa y también como una forma de situar a Sōseki dentro de la historia literaria de Japón. Antes de Murakami, de Yasunari Kawabata o de Kenzaburō Ōe, estuvo un escritor que trató de explicar qué sucedía cuando un país tradicional entraba de golpe en la modernidad.

Natsume Sōseki convirtió esa transformación colectiva en conflictos íntimos. Sus personajes viven entre el deber y el deseo, entre la costumbre heredada y una nueva libertad que no siempre saben cómo utilizar.

El escritor que narró el despertar del Japón moderno

Natsume Sōseki nació en Tokio en 1867 y murió en 1916. Su vida coincidió con la era Meiji, el periodo en el que Japón aceleró su apertura al exterior, transformó sus instituciones y adoptó modelos políticos, industriales y culturales procedentes de Occidente.

Sōseki estudió literatura inglesa, trabajó como profesor y pasó una temporada en Londres antes de regresar a Japón. Aquel contacto con la cultura europea no lo convirtió en un imitador de la novela occidental. Le sirvió para preguntarse qué podía hacer la literatura japonesa ante una sociedad que estaba cambiando a una velocidad desconocida.

Sus obras más conocidas, como Soy un gato, Botchan, Kokoro o Sanshiro, retratan a individuos atrapados entre las nuevas posibilidades de la modernidad y la dificultad de encontrar un lugar propio.

Ese conflicto sigue siendo reconocible más de un siglo después. Cambian las ciudades, las tecnologías y las formas de relacionarse, pero permanece la sensación de llegar tarde a un mundo que se mueve demasiado rápido.

Sanshiro, la novela que explica la recomendación de Murakami

Sanshiro - Natsume Sōseki
Portada de la novela de Natsume Sōseki.
Impedimenta

La cita de Haruki Murakami acompaña la nueva edición de Sanshiro, publicada originalmente en 1908. La novela sigue a Sanshiro Ogawa, un joven de provincia que abandona su entorno familiar para estudiar en Tokio.

La capital aparece ante él como un espacio inmenso, moderno y desconcertante. Allí conoce profesores, estudiantes, intelectuales y a Mineko, una joven que altera su manera de entender el amor y las relaciones personales.

El protagonista no es un héroe decidido, sino un muchacho que observa, duda y aprende lentamente. Su verdadera aventura consiste en descubrir que el mundo adulto no ofrece respuestas claras y que la libertad puede resultar tan intimidante como atractiva.

Sanshiro combina la educación sentimental con el retrato de una ciudad y de un país en transición. La vida del protagonista avanza al mismo ritmo que el nuevo Japón: ambos intentan abandonar la inocencia sin saber todavía qué encontrarán al otro lado.

Lo que Sōseki y Murakami comparten

A primera vista, los dos escritores parecen pertenecer a universos distintos. Sōseki escribió sobre el Japón de comienzos del siglo XX, mientras que Murakami ha llenado sus novelas de jazz, carreteras, bares, gatos, pozos, canciones occidentales y ciudades contemporáneas.

Sin embargo, ambos comparten una preocupación central: la soledad del individuo dentro de una sociedad moderna. Sus personajes suelen tener dificultades para comunicarse, viven separados de los demás por silencios difíciles de romper y buscan una identidad que no depende por completo de las convenciones sociales.

En Kokoro, Sōseki exploró la culpa, el aislamiento y la imposibilidad de conocer del todo a otra persona. En novelas de Murakami como Tokio blues, Crónica del pájaro que da cuerda al mundo o Kafka en la orilla, esa misma soledad reaparece bajo formas más fantásticas y contemporáneas.

Murakami puede parecer un escritor muy occidentalizado, pero sus conflictos hunden parte de sus raíces en la tradición moderna inaugurada por Sōseki.

Un clásico que también sabía utilizar el humor

Haruki Murakami - Literatura
Una fotografía de archivo del escritor japonés Haruki Murakami.
EFE/ Paco Paredes

La imagen de Sōseki como fundador solemne de una tradición puede ocultar uno de sus principales atractivos: su sentido del humor. Soy un gato, por ejemplo, observa a la sociedad japonesa desde la perspectiva irónica de un felino que contempla las pretensiones y contradicciones de los seres humanos.

En Botchan, un joven profesor impulsivo se enfrenta a un entorno provinciano lleno de hipocresías. Incluso en sus novelas más introspectivas aparece una mirada capaz de detectar lo absurdo dentro de la vida cotidiana.

Esa mezcla de melancolía e ironía también ayuda a entender la admiración de Murakami. En ambos autores, el humor no elimina la tristeza, sino que permite acercarse a ella sin convertir la novela en un discurso rígido.

Por dónde empezar a leer a Natsume Sōseki

Sanshiro es una buena puerta de entrada para quienes busquen una historia de formación, una mirada sobre Tokio y un retrato delicado del primer amor. Botchan ofrece una lectura más rápida y satírica, mientras que Soy un gato despliega una crítica social más extensa y abiertamente cómica.

Kokoro es probablemente su obra más intensa. En ella, la relación entre un joven y un hombre al que llama “maestro” conduce hacia una confesión marcada por la culpa, la amistad y la traición.

La recomendación de Haruki Murakami invita, en definitiva, a leer no solo a un clásico, sino a un escritor que todavía explica muchas de las inquietudes presentes en la ficción japonesa actual.

Sōseki fue uno de los primeros en narrar el precio emocional de la modernidad. Murakami ha llevado esa pregunta a otro tiempo, pero el desconcierto de sus personajes continúa dialogando con el de aquellos jóvenes que, hace más de cien años, llegaron a Tokio sin saber todavía quiénes iban a ser.

TAGS DE ESTA NOTICIA