La Promesa ha cerrado una de sus historias más queridas con una boda, una huida y una despedida cargada de emoción. Lope y Vera ya son marido y mujer y han decidido abandonar el palacio de los Luján para comenzar una nueva vida juntos, lejos del duque de Carril y de los conflictos que han marcado su relación.
La salida supone también el adiós de Ángela Echaniz y Enrique Fortún, los actores que han dado vida a Vera y Lope. Ambos han repasado su paso por la serie diaria de TVE y han reconocido que el rodaje se convirtió en una experiencia decisiva para sus carreras.
“Ha sido un viaje muy bonito, personal y profesionalmente hablando”, ha explicado Fortún al echar la vista atrás. La frase resume una etapa que comenzó con un encuentro en el bosque y termina con los dos personajes convertidos en marido y mujer.
Una historia que comenzó en medio del bosque
La relación entre Lope y Vera nació cuando el cocinero encontró a la joven perdida y decidió ayudarla, sin conocer todavía su verdadera identidad. Vera era en realidad la hija del duque de Carril, pero había escapado de una vida marcada por el control y el miedo.
Aquel primer encuentro no solo fue importante para los personajes. También supuso el comienzo profesional de Ángela Echaniz, que se enfrentaba a su primer gran trabajo delante de una cámara.
“Me sentía como una niña pequeña. Era el primer proyecto que hacía, la primera secuencia, y estaba muy nerviosa”, ha recordado la actriz. Enrique Fortún conserva una impresión similar de aquel día: “Fue un día precioso y marcó el inicio de un gran viaje”.
La escena abrió una relación construida entre secretos, separaciones, reconciliaciones y amenazas. Lope se convirtió en el principal apoyo de Vera, mientras ella intentaba dejar atrás el peso de su familia.
Ángela Echaniz aprendió a ser actriz dentro de La Promesa
Para Echaniz, La Promesa no fue únicamente una serie. Fue también una escuela acelerada. La actriz llegó al rodaje sin conocer todavía el funcionamiento diario de una producción televisiva y tuvo que aprender mientras su personaje ganaba cada vez más importancia.
“Cuando entré, era una niña, no tenía ni idea, no sabía ni lo que era una marca y, de repente, me veía rodeada de cámaras. Ha supuesto un auténtico aprendizaje para mí”, ha confesado.
Su evolución quedó reflejada también en Vera. La joven comenzó trabajando como doncella, ocultando sus orígenes y tratando de pasar inadvertida, pero terminó recuperando su lugar como hija de un aristócrata y trasladándose a la planta noble.
“La oportunidad de haber hecho toda esta transición, de doncella a señorita, ha sido para mí, como actriz, muy divertida y he podido aprender muchísimo”, ha señalado Echaniz.
Las escenas que permanecen después del rodaje
Después de cientos de secuencias y guiones, algunos momentos siguen especialmente presentes en la memoria de los dos intérpretes. Ángela Echaniz recuerda el poema que Vera recitó antes de su primer beso con Lope, unas palabras que todavía conserva pese al tiempo transcurrido.
“Las escenas más recientes suelo olvidarlas rápido, pero las primeras sí las recuerdo. Todavía tengo en la cabeza el poema que Vera recita a Lope. Me lo aprendí, se me quedó y, a día de hoy, no se me ha olvidado”, ha explicado.
También permanece el recuerdo de un picnic que terminó de una forma imprevista. Lope debía enseñar a Vera a beber de una bota, pero Enrique Fortún dejó abierto uno de los tapones y la actriz acabó completamente manchada.
La reacción fue tan espontánea que el equipo decidió mantenerla en el montaje final. “Enrique quería darme la bienvenida como compañero”, ha bromeado Echaniz al recordar una de las anécdotas que terminaron formando parte de la propia ficción.
Una boda como cierre para Lope y Vera
La salida de ambos personajes llega después de una etapa especialmente difícil. Lope regresó al palacio para recuperar a Vera y pedirle perdón, mientras ella intentaba superar la muerte de Santos y la presión de su padre.
Tras reconciliarse, el cocinero le pidió matrimonio y ambos organizaron una boda en La Promesa antes de marcharse. El servicio se volcó en la ceremonia y el marqués Alonso acompañó a Vera hasta el altar.
La pareja tiene previsto ocultarse en un pueblo y abrir una casa de comidas. El desenlace permite cerrar su trama sin una muerte ni una ruptura, algo poco habitual en una serie marcada por las tragedias familiares y los secretos.
Lope y Vera abandonan el palacio juntos, enamorados y con la posibilidad de construir por fin una vida propia. Su marcha representa uno de los pocos finales plenamente esperanzadores de la ficción.
“Esta siempre va a ser nuestra casa”
Enrique Fortún ha definido la serie como una montaña rusa y ha explicado qué le diría al actor que comenzó el proyecto años atrás: “Le diría que se montara en la montaña rusa que es La Promesa, que fuese una esponja y aprendiera de todos los compañeros y del equipo”.
El intérprete ha añadido que formar parte de la producción fue “una suerte” y ha dejado una frase de despedida especialmente emotiva: “Esta siempre va a ser nuestra casa”.
Ángela Echaniz también ha mirado hacia aquella joven que llegó por primera vez a un plató sin saber lo que iba a ocurrir: “Le diría que disfrutara, que no tiene ni idea de todo lo que va a venir. Que se lance sin miedo a esta aventura y pase lo que tenga que pasar”.
La boda pone el punto final a los personajes, pero no borra el vínculo de sus intérpretes con la serie. La Promesa despide a Lope y Vera después de convertir su historia en una de las relaciones más reconocibles de sus tardes.

