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La Feria del Libro de Madrid afronta una crisis interna tras el cese de Eva Orúe

La Asociación de Librerías de Madrid pide “respeto y prudencia”, mientras librerías, editoriales y autores muestran su apoyo a la exdirectora de la cita del Retiro

Eva Orúe en la presentación del tema de la 85ª Feria del Libro de Madrid.
Eva Orúe en la presentación del tema de la 86ª Feria del Libro de Madrid.
Gustavo Valiente

La Feria del Libro de Madrid atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años tras el cese de Eva Orúe como directora. El pasado 6 de julio, la Asociación de Librerías de Madrid anunció el final de su etapa al frente de la feria, cargo que ocupaba desde 2022, y defendió la necesidad de abrir “un cambio de ciclo” y una “nueva etapa” para la cita literaria del Retiro.

Orúe, periodista y gestora cultural, fue la primera mujer en dirigir la Feria del Libro de Madrid. Tras conocerse su destitución, afirmó que no compartía “ninguna de las razones” alegadas por la asociación, aunque reconoció la potestad de la entidad para rescindir su contrato. La falta de detalles públicos sobre los motivos concretos del cese ha alimentado el malestar en una parte del sector, pero también las especulaciones en torno a una decisión que la asociación atribuye a la pérdida de confianza y al inicio de una nueva etapa.

La reacción de librerías, editoriales y autores no se ha hecho esperar. Sellos como Hoja de Lata, Tránsito, Sigilo, Páginas de Espuma o Siglo XXI, además de librerías como Alberti, han expresado públicamente su apoyo a Orúe y han reclamado explicaciones sobre una salida que consideran difícil de entender tras cinco ediciones al frente de la feria.

La protesta más significativa ha llegado desde la Librería Muga. Su responsable, Igor Muñiz, anunció la baja de la Asociación de Librerías de Madrid en desacuerdo con el cese de Orúe y con el motivo expresado por la Junta Directiva: la falta de confianza. La decisión implica, bajo las normas actuales, que Muga no podrá participar en futuras ediciones de la Feria del Libro de Madrid mientras no forme parte de la asociación organizadora.

Ante la polémica, la Asociación de Librerías de Madrid ha pedido “respeto y prudencia” frente a las informaciones, opiniones y especulaciones publicadas en los últimos días. La entidad insiste en que se trata de una decisión adoptada dentro de sus órganos internos y recuerda que existen límites legales a la hora de ofrecer más detalles sobre el final de la relación contractual con Orúe.

El cambio de dirección llega después de una edición complicada para la feria. La 85.ª edición cerró con una facturación de 9,86 millones de euros y 587.014 ejemplares vendidos, cifras inferiores a las del año anterior. La organización y varios medios han señalado factores externos que pudieron afectar a la asistencia, como la visita del papa León XIV, conciertos multitudinarios de Bad Bunny y episodios de meteorología adversa que obligaron a modificar o cancelar parte de la actividad.

Más allá de las cifras, el cese ha reabierto un debate sobre el propio modelo de la Feria del Libro de Madrid. En un artículo publicado en Zenda, la escritora María Oruña apuntaba algunas carencias de la cita, desde la falta de grandes espacios para presentaciones, charlas o conferencias hasta las dificultades derivadas del calor, las tormentas y la organización de un evento con intereses muy distintos. Oruña resumía el reto del próximo director con una imagen elocuente: “una ensalada difícil de aliñar”.

El debate afecta también a la identidad futura de la feria. Para una parte del sector, la cita del Retiro debe seguir siendo ante todo un espacio de encuentro entre librerías, autores y lectores, con la firma como ritual central. Para otros, el modelo necesita reforzar su programación cultural, mejorar sus infraestructuras y adaptarse a un contexto marcado por el calor extremo, la masificación, los patrocinios y la competencia de otros grandes acontecimientos urbanos.

Mientras la Asociación de Librerías prepara la nueva etapa de la feria, el entorno de Eva Orúe ha convocado un homenaje público para este jueves 16 de julio en el Círculo de Bellas Artes. El acto, planteado como una muestra de agradecimiento a su labor, confirma que el cese ha dejado de ser un simple relevo profesional para convertirse en un síntoma de una fractura más amplia dentro del ecosistema literario madrileño.

El próximo director heredará una feria de enorme peso cultural, pero también un clima enrarecido. Tendrá que gestionar la logística de una cita masiva, responder a los retos climáticos y urbanos, mantener el equilibrio entre librerías, editoriales, autores e instituciones y, sobre todo, recomponer la confianza de una parte del sector que ha vivido la salida de Orúe como algo más que un cambio de ciclo.

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