La Librería Hijos de Santiago Rodríguez no es solo una tienda de libros. Es una pieza viva de la memoria cultural de Burgos y uno de esos lugares que parecen pertenecer más a la historia de una ciudad que al simple mapa comercial de sus calles. Fundada en 1850, está considerada la librería más antigua de España y la quinta más veterana de Europa. Durante casi dos siglos sobrevivió a guerras, crisis económicas, cambios de hábitos, mudanzas, pandemias y transformaciones profundas en el mundo editorial. Pero ahora atraviesa uno de los momentos más delicados de su larga existencia.
Su actual responsable, Lucía Alonso, tataranieta del fundador, ha lanzado una campaña de crowdfunding para intentar asegurar la continuidad del negocio. El objetivo es reunir 60.000 euros para afrontar las deudas más urgentes, proteger los puestos de trabajo y mantener abiertas las puertas de una librería que forma parte del patrimonio sentimental de varias generaciones de lectores. Según explicó Alonso en La Ventana de la Cadena SER, la situación financiera es grave y ha obligado a abrir un proceso de concurso de acreedores.
La frase que resume el momento tiene algo de llamada de auxilio y algo de incredulidad histórica: “Jamás, en 176 años, habíamos cerrado”. La librera recuerda que la Librería Hijos de Santiago Rodríguez ha resistido momentos mucho más oscuros para el país. Pero ahora necesita ayuda para no desaparecer.
Una crisis que llega tras casi dos siglos de historia
La Librería Hijos de Santiago Rodríguez nació en Burgos en 1850, de la mano de Santiago Rodríguez Alonso. Según explica la propia librería, su fundador tenía solo 21 años cuando puso en marcha el proyecto junto a una casa editorial y un taller de impresión. No se trataba únicamente de vender libros, sino de impulsar la educación y la lectura como motores de progreso. Su lema, “La escuela redime y civiliza”, resume bien aquella vocación inicial.
Desde entonces, la librería ha pasado por varias generaciones familiares. Su historia discurre en paralelo a la de la ciudad: primero en la calle Laín Calvo, después en la Plaza Mayor y, en la actualidad, en la calle Avellanos. También cambió el país que la rodeaba. Cambiaron los lectores, los libros, las formas de comprar y hasta la idea misma de comercio cultural. Pero la librería siguió ahí.
Por eso la situación actual tiene una carga simbólica tan fuerte. No se trata solo de la dificultad de un negocio familiar. Se trata de la posible pérdida de un espacio que ha acompañado la vida cultural de Burgos durante 176 años.
Una campaña para ganar tiempo
Lucía Alonso ha explicado que el problema se originó por “una mala comunicación por parte del banco”. Una situación que derivó en un bloqueo financiero inesperado y obligó a acudir al concurso de acreedores. Mientras el procedimiento avanza, la librería necesita liquidez para sostener la actividad diaria. “No sabemos cuándo va a salir el concurso y mientras tanto tenemos que aguantar abiertos”, señaló en la SER.
La campaña de crowdfunding permite realizar aportaciones desde cinco euros. La finalidad, según la responsable de la Librería Hijos de Santiago Rodríguez, es cubrir pagos urgentes, mantener el empleo y seguir atendiendo a los lectores.
“Estamos atravesando una crisis financiera seria. Hemos abierto un proceso de concurso de acreedores y necesitamos recaudar 60.000 euros para cubrir nuestras deudas más urgentes y garantizar que esta historia pueda continuar”, explicó Alonso.
La respuesta ha sido intensa. En apenas unas semanas, la campaña había superado ya los 30.000 euros y se acercaba a los 34.000, según los datos recogidos por la Cadena SER. Pero el apoyo no ha llegado solo en forma de donaciones. También han aumentado los pedidos a través de la web, las llamadas, los correos electrónicos y las visitas de personas que acuden a la librería simplemente para pedir que no cierre.
