Fujikina Madrid 2026

Nerea Garro, fotógrafa: “Mi forma de comunicación es la imagen”

La fotógrafa bilbaína habla sobre su conexión con el mar, la construcción de su voz artística y la oportunidad de compartir su proceso creativo en FUJIKINA Madrid 2026

Nerea Garro (Bilbao, 1993) es fotógrafa y artista visual formada en Bellas Artes. Enamorada del mar y todo lo que tenga que ver con él, su práctica aúna trabajo personal y encargos sin aparente esfuerzo. Su fotografía, ya sea editorial, de moda, viajes o cultura, transporta al espectador a un verano demasiado perfecto como para haber existido. En los últimos años, ha retratado a Jon Kortajarena, los Javis y Pedro Almodóvar, y ha trabajado para marcas como Barceló Hotel Group, Bimba & Lola, Bershka o Loreak Mendian.

El 23 de mayo será la primera ponente en FUJIKINA Madrid 2026, el festival de fotografía organizado por Fujifilm, que tomará el COAM durante un fin de semana y que en ediciones anteriores llevó a Martin Parr a Barcelona. En esta ocasión, reunirá a figuras como Alberto García-Alix. A día de hoy, y como antesala del evento, ya se puede visitar la exposición colectiva comisariada por Matías Costa, en la que Garro participa junto a otros cuatro nombres de la fotografía contemporánea en el propio COAM, como parte de PHotoEspaña.

Charlamos con Garro sobre sus inicios en la fotografía, la convivencia entre su trabajo personal y comercial y su proceso creativo, que considera más espontáneo que conceptual.

¿Recuerdas qué te llevó por primera vez a coger una cámara?

No lo sé. Yo venía de pintar desde pequeña, sobre todo retratos. Me gustaban las caras y las personas, y creo que por eso las pintaba tanto. También le cogía la cámara a mi padre siempre que me la dejaba. Desde adolescente fotografié mucho a mis amigas.

¿Hubo alguien en tu entorno que te acercara al arte o fue un impulso más personal?

Sí, mi padre. De pequeña iba por ahí a pintar con él. También tenía sus cámaras y me las dejaba. Cuando se compró una buena, acabó comprándome otra a mí para que no le cogiera la suya. Yo creo que ha sido él. Soy de Bilbao y de pequeña siempre me llevaba al Guggenheim. Él es profesor, pero también estudió Bellas Artes. Así que, cuando luego quise estudiar Bellas Artes, no me pudieron decir que no.

Cuando miras tus primeras fotos, ¿qué ves ahora que antes no veías?

Depende de la época. Siempre miro para atrás con mucho cariño. Si veo las primeras fotos que hice a mis amigas, cuando éramos adolescentes, las veo como un recuerdo, como si fueran parte de un álbum. Luego, cuando empecé a tomármelo más en serio, cuando ya estaba estudiando y empecé a mirar la fotografía de otra manera, no solo sacando a mis amigas sino buscando la foto, sí que veo que era mucho más ingenua de lo que soy ahora. Y me gusta. Me gustaría seguir teniendo eso. Después de tantos años trabajando y de hacer mucho trabajo comercial, a veces me siento un poco viciada, no sé si me explico. Por eso, cuando miro atrás y veo fotografías de cierta época de mi vida, me gusta mucho encontrarlas.

Fotografía de la exposición FUJIKINA Madrid 2026
Nerea Garro

En tus fotos hay una implicación muy directa con las personas retratadas. No da la sensación de distancia, sino de cercanía. ¿Cómo construyes esa relación?

Normalmente son personas cercanas. Mis fotos personales, las que más me gustan, son las que surgen, no las que busco. Estar con mis amigas en la playa, o con mi chico, ver una luz bonita, ver algo que me gusta y fotografiarlo.

¿Te interesa más capturar a la persona o el momento?

Creo que es más el momento de decir: qué cosa más bonita estoy viendo y cómo quiero tenerla para mí para siempre.

¿Hasta qué punto la fotografía forma parte de tu vida cotidiana? ¿Sueles ir con tu cámara a todas partes?

Ay, no. Desde que trabajo tanto… Hoy, por ejemplo, que estoy disparando, con hacer las fotos del trabajo ya estoy. Pero sí que en vacaciones, o cuando sé que voy a estar cerca del mar, siempre llevo la cámara. Ya sé que es algo que me inspira, me gusta y ahí sí la llevo siempre.

El mar y la playa aparecen mucho en tu trabajo. ¿Qué tienen esos espacios para ti?

De todo. Mi chico, con quien llevo muchos años, fue quien me introdujo un poco en el mundo del mar. Y creo que me enamoré de todo lo que conlleva: la luz, la amplitud, cómo cambian los colores… Es magnético, un poco hipnótico siempre. Debajo del agua, de repente, desapareces. Ahora vivo en Barcelona y pienso que el Mediterráneo debería resultarme mucho más cómodo para hacer fotos.
Pero realmente soy del Atlántico. Entre Bilbao y Lanzarote, donde también pasó mucho tiempo…

¿Eres de disparar mucho o de esperar el momento exacto?

Depende. No lo pienso demasiado, hago lo que me surge. Igual veo una foto y hago solo una. En general, no me pongo límites en nada. Igual que te digo que me gusta mucho el mar, tampoco tengo problema en hacer otras cosas. Disparo tanto en analógico como en digital, y eso también influye a la hora de disparar mucho o poco.
Si es analógico, me corto un poco más.

¿Cómo conviven en tu trabajo lo espontáneo y lo construido?

Hay momentos con mis amigas o con mi chico en los que sí construyo algo. Igual nos estamos bañando y le digo: “Tú nada de aquí allí, tú ponte aquí”. Empezamos a hacer juegos. Pero para mí sigue siendo algo lúdico, una manera de pasar el rato. Ellas se dejan y nos echamos unas risas.

Fotografía de la exposición FUJIKINA Madrid 2026
Nerea Garro

Tu trabajo tiene algo de diario personal. ¿Te reconoces en esa idea?

Sí, creo que tiene mucho de diario personal. Es un mix. Veo mis fotos y pienso: esta la hicimos en este viaje, cuando fuimos a no sé dónde, y estaba con tal persona. No son representativas de sucesos concretos, pero sí acompañan mi vida de alguna manera.

¿Cómo ha sido construir una voz propia mientras te abrías camino en la industria?

Creo que ha sido algo que no he pensado demasiado. Tengo esta parte que hago porque me gusta, porque la disfruto y no quiero perderla. A la vez, poder vivir de esto y dedicarme a esto implica hacer trabajos más comerciales.

¿Dónde está el límite entre lo personal y lo profesional en tu fotografía? ¿Has tenido que sacrificar parte de tu mirada en trabajos de encargo?

Sí, la sacrifico muchas veces. Solo que, cuando no es algo que me representa o que me llena, no lo muestro. No sé si está bien decirlo, pero es la realidad. Hay trabajos comerciales con los que sí me siento más identificada y donde me dejan algo más de libertad. Me permite jugar con los colores, que es algo súper importante para mí y que creo que viene de lo que te comentaba antes de la pintura. Es algo que disfruto mucho también en la fotografía. Hay veces que quizá no es el mar,
pero me dejan buscar esos momentos de otra manera y puedo sentirme más representada en algunos trabajos comerciales. Y hay otros que son puramente comerciales: hago lo que me piden y ya.

Formas parte de FUJIKINA Madrid 2026 y expones en el COAM. ¿Qué significa para ti estar en este contexto?

Sobre todo, salir fuera de mi zona de confort. La parte de la exposición, fenomenal, muy bien. Pero la parte de hablar en público ya sí que es algo que no suelo hacer habitualmente. Cuando lo pienso, me da un poco de nervios. Ahora estoy hablando contigo de mi trabajo y no tengo ningún problema. No me tengo que preparar nada porque te estoy contestando a cosas que ya sé. Pero cuando es más un monólogo, sí que me da más cosa. Yo no soy muy de escribir públicamente ni de comunicarme mucho con palabras. Mi forma de comunicación, lo que me gusta, es la imagen. A la vez, desde que estudié Bellas Artes, tampoco siento que vaya detrás de un concepto súper pensado. Es algo mucho más natural, más espontáneo. A veces pienso: tampoco tengo que expandirme aquí. Pero luego pienso en la charla y sé que va a haber gente de todo tipo. A algunas personas les interesará más la técnica. Alguna vez he dado alguna masterclass en algún máster y sé que, cuando son estudiantes, quieren saber qué luz he usado, cómo he conseguido este trabajo, cosas más concretas, prácticas que puedan aplicar en su futuro. Aquí, como entiendo que habrá más mezcla, intentaré tocar un poquito todos los palos.

¿Qué esperas del público que vea tus imágenes en este espacio?

Con no aburrirles mucho me vale.

Fotografía de la exposición FUJIKINA Madrid 2026
Nerea Garro

¿Qué diferencias encuentras entre trabajar por encargo para marcas y tu trabajo más personal? ¿Sientes que son lenguajes compatibles o en tensión?

Creo que hay de blanco a negro y también grises. Hay trabajos comerciales que se acercan más a mi trabajo personal y otros que se alejan más.

¿Te interesa la fotografía como una forma de conservar lo que desaparece?

Sí, creo que sí. No sé si tanto un momento concreto como eso que te decía antes: ver algo bonito y necesitar fotografiarlo. Ahora acabo de tener una sobrina de tres meses y, cada vez que la veo, está más grande. Entonces sí que pienso: oye, voy a hacerle fotos, porque la próxima vez que la vea ya no va a estar así.

¿Estás pensando en publicar un fotolibro o fanzine?

Estoy en ello. Me habría encantado tenerlo para FUJIKINA, pero se me está atragantando. Estoy trabajando en un fotolibro que se llama Cuatro baños en el mar. Ya te puedes imaginar de qué va. Es una recopilación de todas estas imágenes que he hecho durante años, para darles su lugar y ponerlas un poco en valor. Que no se queden solo en redes o en mi ordenador. Se trata de juntarlas y dejar que convivan.

¿Hay algún lugar o proyecto en el que te gustaría exponer próximamente?

No pienso mucho en estas cosas. Voy haciendo poco a poco proyectos pequeñitos. Pero un día, como llevo toda mi vida yendo al Guggenheim, sería lo más ver una foto mía allí. Tampoco sé si es algo que encaja. Muchas vueltas tendría que dar la vida.

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